El fanatismo por el “Decano” se gesta de generación en generación

Miguel, de 93 años, y Lorenzo, de año y medio, son protagonistas de dos historias de pasión.

27 Ago 2018

Miguel está en su plenitud, tiene 93 años y cuenta que todos los días hace media hora de bicicleta fija. Después, durante su jornada, que empieza temprano y termina tarde, ya de noche, camina lo máximo posible. El ejercicio es vida para él, así como estar al tanto de lo que pasa en el club. Jorrat creció junto con Atlético. Le cuenta a LG Deportiva que va a la cancha desde los 7. Incluso, confiesa, se enamoró antes de Atlético que de su esposa; cantó goles que nosotros conocemos por viejos relatos fantásticos y vivió los momentos de gloria tan o más feliz que cualquier hincha recién iniciado o veterano. De lo malo, del dolor, no habla Miguel Jorrat. No tiene sentido. “¿Para qué?”, pregunta.

EN 2017. Jorrat fue homenajeado por sus 71 años como socio.

Pero lo que más sorprende de “Don” Miguel es que el hombre recalca que lo mejor que le ha dado Atlético no es la gloria sino la chance de poder compartir esas tres horas de acción deportiva, entre llegar a la cancha e irse, junto a su familia que integran tres hijos, 13 nietos y un bisnieto. “Horas antes del partido ya empieza a hablar con los nietos para ver cuál de todos los va a llevar al estadio. Él manejaba hasta un tiempo pero después, por razones de seguridad, no lo dejamos. Es el más fanático de todos nosotros”, comenta Fernando Jorrat, uno de los nietos que estará eternamente agradecido al “nono” por haberlo hecho “decano”.

Algo así, póngale ya la firma, pasará con Lorenzo La Penna y con papá Franco. Todavía no está en edad de razonar el nene que tiene un año y medio. Sin embargo, ya tiene edad para disfrutar y reír junto a su padre en el Monumental. Lorenzo es uno de los recientes y orgullosos nuevos socios del club. Con chupete en boca y mirada fija hacia el punto donde deben haberle indicado, Lorenzo posó canchero ante una cámara de fotos no familiar. Fue el día que le dieron su primer carnet.

¿FANÁTICOS ELLOS? Los La Penna posan con distintas camisetas de Atlético.

“Este año ya había ido a la cancha contra San Martín, de San Juan, y ganamos (2-1)”, comenta Franco, que no pudo estar en la hazaña de Quito, en el 1-0 del “Decano” sobre El Nacional de Ecuador, en la fase 2 de la Libertadores 2017, porque su mujer, Raquel Nieva, estaba en fecha de parto, precisamente, de Lorenzo. “De a poquito, cuando uno puede, le va comprando cosas de Atlético. Mi esposa me dice que pare un poco, porque es cosa de todos los días, pero vos viste cómo es esto. Es difícil, ja”, se excusa Franco, hoy en Colombia, a la espera de otra hazaña celeste y blanca. Mañana, La Penna será uno de los tantos fanáticos de Atlético presentes en la revancha contra Atlético Nacional, en Medellín, por el pase a los cuatros de final de la Libertadores 2018. “Ojalá se nos dé”, ruega.

Don Miguel tiene un ayuda memoria que preparó junto a uno de sus nietos, Mariano. Ha vivido tanto con Atlético que no quiso dejar pasar nada de lo que para él fue realmente importante. “No hubo nadie como Ricardo Julio Villa, el mejor jugador que yo vi de Atlético. Ahora está Luis ‘Pulguita’ Rodríguez, que además de buen jugador es una excelente persona”, asegura Jorrat quien conserva como un tesoro una foto enorme junto al simoqueño. “Es el máximo ídolo del club”, agrega. Entre sus escritos, resalta el nombre de Cristian Lucchetti. “El mejor arquero de la historia del club”, se lee en negrita en el texto impreso, aunque por encima hay una corrección en tinta de lapicera. “Uno de los mejores de todos los tiempos”.

TESORO. El carnet de Franco, cuando tenía tres años.

“Mi viejo, Javier, nos llevaba desde chicos a la cancha. Imaginate que todavía conservo mi carnet de socio de cuando tenía tres años. Y mi abuelo, Francisco Javier La Penna, fue técnico del club. Él trajo al ‘Bambino’ Gómez y al ‘Turco’ Salomón”, cuenta Franco, que coincide con Miguel en algo: haber escapado del viejo Argentino A, tras vencer a Racing de Córdoba por penales, fue el momento más intenso de sus vidas como hinchas. “Me pasé toda la serie llorando y rezando. Tenía 22 años. No quise ver los penales. Me quedé sentado en la tribuna de calle Bolivia”, confiesa Franco sobre aquel 15 junio de 2008.

Jorge Solari fue nuestro mejor técnico. Nos sacó del infierno”, concuerda Don Miguel. Hay más coincidencias entre estos dos hinchas. “Ir a la cancha con mi viejo y mi hijo es maravilloso. Solamente los que viven el fútbol lo entienden”, confía Franco. Miguel está en la misma sintonía. “Después de Atlético no hay nada más”, dice el hombre, cuyo festejo más inesperado fue ver al “Decano” en la Libertadores. “Apenas 71 años esperé para verlo en la Copa. Y valió la pena, claro que sí”.

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