"Gracias desde el corazón de un padre golpeado, pero aún de pie"

El papá de Martina Flores publicó una carta en LA GACETA. Contó la experiencia que tuvo que pasar luego de buscar a su hija durante 18 horas.

Gracias desde el corazón de un padre golpeado, pero aún de pie
25 Agosto 2018

Ha pasado un poco más de una semana de la noticia de la desaparición de Martina Flores, la joven que tuvo en vilo a los tucumanos. Afortumadamente, y luego de 18 horas de búsqueda, la estudiante de 19 años pudo aparecer sana y salva en Buenos Aires.

Mucho se habló del tema en las redes sociales. Mauricio Flores, el papá de Martina, decidió publicar hoy unas palabras en la sección "Carta de lectores" de LA GACETA, donde contó la experiencia que le tocó vivir, el reencuetro con su hija y su agredecimiento a la sociedad por el total apoyo que tuvo él y su familia.

A continuación, la carta de Mauricio, el papá de Martina

Me tocó vivir, lamentablemente, una de las situaciones más angustiantes de mi vida: la desaparición de mi hija. Por suerte, y gracias de Dios, fue por espacio de algunas horas, las suficientes para sentir que se me acababa el mundo, que nubarrones negros se cernían sobre mi familia.

Hoy doy gracias que todo vuelve a encauzarse. La preocupación de la sociedad y de los amigos se vio reflejada en las redes sociales; hoy, después de superar esta triste contingencia, veo la necesidad de agradecerles públicamente a todos y contar cómo se dieron los hechos que precedieron a la localización de mi hija.

En este contexto de angustia y desesperación, debo agradecer el trabajo impecable y con mucha nobleza que desarrollaron la Policía y, fundamentalmente, dos dependencias del Ministerio Fiscal: Búsqueda de Personas y el Equipo Científico de Investigaciones Fiscal.

Desde un primer momento, los funcionarios del Ministerio Público me acompañaron. Compartí con ellos el trabajo que desplegaron desde las 18 horas, hasta que llegó el alivio cuando mi hija fue ubicada alrededor de la 1 de la mañana del día 17 de agosto.

Observé con qué capacidad comenzaron la búsqueda de datos en las redes sociales y cómo los expertos navegaban y clarificaban situaciones. Es más, establecieron contactos con la Policía Aeroportuaria y con el Registro Nacional de Personas Extraviadas en Buenos Aires.

Gracias desde el corazón de un padre golpeado, pero aún de pie

Cuando la situación comenzaba a arrojar luces reales de solución y mi hija había sido localizada, tuve conocimientos de que el ministro fiscal había dispuesto que un funcionario me acompañe hasta Capital Federal, en el primer vuelo de día, para coordinar acciones con las fuerzas policiales.

Fue esta una situación que sólo me cabe calificar como horrible. Mi familia vivió momentos de mucha angustia. Por la resolución que tuvo la desaparición de mi hija, debo decirles a aquellas familias que tengan que pasar por algo parecido, que no duden en recurrir a donde yo lo hice. Que no pierdan tiempo, como yo no lo perdí. Y con seguridad, recibirán el mismo trato que recibí yo.

Por fortuna, hoy puedo comentar la profesionalidad puesta de manifiesto por los especialistas del Ministerio Público y de la Policía.

A todos un gracias enorme y que sigan al servicio de la sociedad, como lo hicieron conmigo. Quiero, además, dar enormes gracias a todas aquellas personas que colaboraron de una u otra manera, a los amigos y familiares que recorrieron las calles, a los que compartieron una foto de alguien que quizás nunca vieron en su vida, con la esperanza de que alguien pudiera haberla visto; a los que se alegraron cuando fue hallada, y muy especialmente a todos aquellos que se enojaron y me reclamaron por lo que había sucedido, porque me hicieron ver que los tiempos que vivimos requieren que los padres tengamos un nuevo rol en la lucha contra el acoso y el grooming, que a la gente de mi generación le resulta desconocida en absoluto.

Todos hemos rememorado la crianza y los cuidados que hemos recibido cuando niños y hemos tratado de emularla, al menos los que consideramos que ha sido sólida y con herramientas para enfrentar el mundo; pues bien, todo esto me ha hecho caer en la cuenta de que en este mundo, donde la virtualidad ha alcanzado un peso igual o superior a la realidad en que pretendemos criar a las hijas, nuestra atención debe llegar mucho más allá de lo que jamás imaginamos.

Prometo a todos que, en adelante, vamos a tratar de ser los mismos padres amorosos, pero que, de alguna manera que aún desconocemos, vamos a estar atentos a esas pequeñas señales que en el pasado juzgamos con un simple “bueno, ya le pasará”. Muchas gracias desde el corazón de un padre golpeado, pero aún de pie.

Mauricio Segundo Flores.

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