Hechos consumados

16 Ago 2018

No hubo anestesia. Tampoco se definió por consenso. La Casa Rosada debía dar respuesta a los enviados del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre los deberes fiscales que debe cumplir dentro del programa de financiamiento que acordó en junio pasado. El tiempo pasó. Los gobernadores no se subieron al tren del ajuste y el presidente Mauricio Macri aplicó la cirugía fiscal. La eliminación del Fondo Federal Solidario o Fondo Soja fue una estocada al federalismo. Dejó a las provincias sin una de las cajas con las que se encaraban pequeñas obras en jurisdicciones necesitadas: municipios y comunas rurales.

De un plumazo, el Ministerio de Hacienda de la Nación ha decidido avanzar con el recorte de una partida estimada en $ 65.500 millones, sin más explicaciones que la realidad financiera de un Estado deficitario. El inicio de semana fue tan tormentoso como negro. El dólar otra vez se desbocó; el Gobierno sigue haciendo piruetas para frenar esa bola de nieve llamada Lebac. La inflación no da tregua: 3,1% durante julio en el promedio nacional, según los datos del Indec; 3,8%, de acuerdo con el informe que ha difundido la Dirección de Estadísticas de Tucumán. Y un agujero financiero de $ 1.800 millones para los próximos 16 meses (y hacia el futuro muchos millones más) en los que Tucumán ya no contará con el Fondo Soja. Así, sin chistar y sin soplar, el Gobierno nacional ejecutó casi la mitad del ahorro fiscal que se había calculado para el conjunto de las provincias, como aporte a las restricciones presupuestarias. Y está latente la posibilidad de que la administración federal reajuste otros $ 2.000 millones a la provincia.

El temor de la gestión del gobernador Juan Manzur es que se avance sobre el Fondo del Incentivo Docente y algunos otros programas asistenciales y alimentarios. “No van a parar con el ajuste”, les transmitió el propio gobernador a sus funcionarios, luego de que el área que conduce el ministro Nicolás Dujovne revelara el contenido de los decretos de necesidad y urgencia que avanzaban sobre los fondos que surgen del 30% de la recaudación de las exportaciones de soja.

El gobierno tucumano, como el de otras 14 provincias, quieren avanzar por la vía judicial para frenar el DNU presidencial. En Buenos Aires no hay vuelta atrás. Ayer mismo oficializaron la medida y ya no habrá más goteo de fondos. El macrismo trata de explicar que ese recorte se compensará con los excedentes de coparticipación que, en el caso tucumano, pueden llegar a superar la cifra recortada por el Fondo Soja.

La retracción de fondos coparticipables es un viejo reclamo que se activó antes de que Macri asumiera la presidencia de la Nación y que comenzó a ejecutarse un mes después del 10 de diciembre de 2015. La demanda promovida por San Luis, La Pampa y Santa Fe encontró eco en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Y para que no se generalizara, la Casa Rosada tuvo que llegar a un acuerdo con las 20 provincias restantes y con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es un derecho adquirido que no puede compensarse con otras partidas más que con la recaudación fiscal coparticipable.

En noviembre del año pasado, Macri firmó con los gobernadores el Consenso Fiscal, que estableció, entre otros puntos, la reducción paulatina de los gastos y también de los impuestos. En ese pacto fiscal hubo indicio de que el Fondo Soja desaparecería. De hecho, el texto indica que ese fondo será distribuido “en la medida que este exista”. Y dejó de existir.

Desde 1992 hasta la fecha se firmaron innumerables pactos fiscales. Siempre fueron incumplidos. Los gobernadores peronistas no pueden sentirse sorprendidos. La ingenuidad no es una característica de la política. También fueron parte de los históricos incumplimientos de los acuerdos Nación-provincias.

Mañana, en la sede porteña del Consejo Federal de Inversiones (CFI), los mandatarios y los representantes del PJ en el Congreso de la Nación volverán a verse las caras para acordar algún tipo de estrategia frente al ajuste nacional. La diferencia respecto de otros tiempos es que los hechos están consumados. El ajuste está en marcha. Y parece que no habrá marcha atrás.

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