La ganadería necesita del binomio Estado-Privado

En Tucumán hay voluntad de producir, hay genética, hay producción de alimentos, hay un Plan Pecuario y hay una participación de la actividad privada con el Estado provincial y nacional, buscando clarificar una materia tan álgida como la comercial. Hay que lograr, de manera definitiva, mejorar una actividad que sigue apostando a pesar de los inconvenientes que se presentan.

11 Ago 2018
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La producción ganadera local y regional todavía espera que el crecimiento tan renombrado aparezca, para lograr despegar de manera definitiva una producción que tiene una gran fama por la calidad de los animales que actualmente se producen.

El gobierno provincial tuvo iniciativas lanzadas el año pasado, que todavía no están siendo materializadas en la manera que se esperaba, principalmente por cuestiones de costos de producción y financiamiento de inversiones, que a nivel macro afectan a la actividad.

La alícuota cero en Ingresos Brutos y en Salud Pública y la Ley de Promoción Pecuaria provincial son un puntapié importante donde el sector tiene puestas sus esperanzas, pero admiten que debería tener algunos cambios para mejorarlas y que tengan una implementación más efectiva.

Lo cierto es que, durante muchos años, la actividad ganadera tucumana no podía crecer, y los números que se manejan en cabezas de ganado existentes en la provincia reflejan dicho estancamiento a lo largo de varios años, y parece, ahora, que esa tendencia va cambiando en sentido positivo desde hace un breve tiempo.

Se debe seguir trabajando mano a mano, entre el sector privado y el gobierno, para incentivar el crecimiento de la ganadería local con el desarrollo de los planteos semi intensivos e intensivos de engorde, para transformar la producción de granos en carne, según los entendidos en este tema.

Números negativos

Lo real es que se debe lograr ese objetivo, ya que Tucumán importa (compra fuera de su territorio) una cantidad importante de carne, números que son conocidos por muchos ganaderos, pero que nunca lograron crecer por diversos motivos, como la falta de estímulos, la fuerte presión tributaria, el comercio ilegal de carne y el abigeato.

Tucumán tiene un rol fundamental en el consumo de carne, y los números entre lo que produce de carne y lo que se consume todavía están muy distanciados.

Se lidera el consumo de carne en el NOA con un altísimo gasto en la compra de proteína roja, y a la vez, el crecimiento ganadero que buscó incentivar con la propuesta provincial debe servir para contribuir al sistema productivo provincial de granos, fomentando la rotación soja/maíz para hacer sustentables los sistemas agrícolas.

Sin duda que la incorporación de valor agregado a la cadena de producción de granos, sobre todo maíz, es importante realizarlo, en especial por la incidencia que tiene el costo del flete. De esta manera, para la ganadería sería la salida dándole valor agregado a nuestros granos para transformarlos en carne, y en ese camino circulan varios productores tucumanos con un éxito importante que deben ser considerados como ejemplo.

Faltan incentivos

No hay dudas de que, desde hace muchos años, no existieron políticas de Estado que incentiven la actividad. A pesar de ello, el empresario ganadero no dejó la actividad en los peores momentos, que no son precisamente éstos, y aplicar toda la tecnología disponible, apostando a una actividad tan noble como es la ganadería.

Por supuesto que se necesitan decisiones empresarias, acompañadas de políticas de Estado, que den al sector reglas de juego seguras a largo plazo, condición fundamental para desarrollar una actividad eficiente a largo plazo, Y sin dudas, el momento podría estar llegando.

Lo cierto es que la ganadería en la Provincia de Tucumán puede tener mayor relevancia apuntando a lo dicho anteriormente, pero es fundamental enfrentar otros graves problemas que tienen que ver con la comercialización propiamente dicha.

Precios y distorsiones

En la medida en que tanto el sector productivo como todos los eslabones de la comercialización tengan reglas claras, el futuro será positivo sobre la base de hacer de la carne una buena alternativa en su conjunto. Siempre y cuando no existan grandes distorsiones en los precios relativos, desde el precio al pie hasta la góndola; y después, el ordenamiento vendrá solo. Por supuesto, acompañado de los controles que le atañan al Estado provincial y nacional.

El incentivo por parte del gobierno provincial, en lo referente al nuevo lineamiento pecuario, debe seguir siendo apuntalado para que el ganadero local siga trabajando como lo viene haciendo, tomando el ejemplo de los éxitos que siguen sumando los productores a través de los remates ganaderos locales y regionales.

Las herramientas están para que la ganadería mejore en todo su ámbito de escala. Sólo falta que la inercia del plan provincial y sus mejoras continúen, y que el ganadero siga trabajando como lo viene haciendo; por supuesto, acompañado por las mejoras económicas macro que todavía falta llegar.

En la provincia hay voluntad de producir, hay genética, hay producción de alimentos, hay un plan pecuario y hay una participación de la actividad privada con el estado provincial y nacional buscando clarificar una materia tan álgida como la comercial.

El objetivo conjunto apunta a lograr, de manera definitiva, mejorar una actividad que sigue apostando por crecer y volverse más eficiente, a pesar de los inconvenientes que se presentan.

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