Con más dudas que certezas, la muerte de los Jiménez sigue siendo un gran misterio

Un lugareño denunció haber sido amenazado y los vecinos especulan con otras hipótesis que alimentan la versión de un doble homicidio.

21 Jul 2018
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LA ESCENA. En el fondo se ve la figura de la Barranca Colorada, el lugar donde habrían desaparecido los Jiménez. la gaceta / foto deInés Quinteros Orio

Cuentan viejos pescadores que al ex gobernador Celestino Gelsi le gustaba disfrutar de su creación. Habitualmente se juntaba con ellos a degustar los peces que capturaban sus amigos en el dique por el que tanto había peleado para que se construyera. “En las charlas de sobremesa, con un vaso de vino tinto en su mano, siempre nos decía: ‘quiero que El Cadillal sea el ‘Meami’”, dijo Miguel Quesada, reconocido deportista del medio. Pero el sueño del ex mandatario hoy está muy lejos de cumplirse. A la hasta ahora misteriosa muerte de Martín y Facundo Jiménez se agregan hoy las irregularidades por las usurpaciones de tierras en la zona mientras que sobrevuela el fantasma del narcotráfico.

La primera duda surgió cuando la autopsia que se le practicó al mayor de los Jiménez reveló que no habría fallecido por ahogamiento. También habría descartado que la causa de la muerte se haya producido por un ataque al corazón o por un ACV. Y que, al parecer, sólo sus pies habrían estado varios días sumergidos. Además, a los investigadores les llamó la atención que lo hayan encontrado con la gorra puesta. Para los pesquisas, esos fueron indicios de que padre e hijo podrían haber sido víctimas de un crimen.

Y cuando los habitantes de esa localidad aún no terminaban de asombrarse con las novedades, surgió otra. Luis, un lugareño que aportó datos sobre la desaparición de los Jiménez y tuvo una activa participación en la búsqueda de los desaparecidos, se presentó ayer ante el fiscal Washington Navarro Dávila para denunciar que había sido amenazado de muerte por este caso. “Si no te vas en 30 días, te va a pasar lo mismo que a los Jiménez”, le dijo una persona que lo llamó a su celular con número bloqueado. Los investigadores analizan ahora quién pudo haberse comunicado con él y por qué lo amedrentaron. Mientras tanto, en la Justicia se dispuso que reciba protección especial.

“Pueblo chico, infierno grande”, dice un viejo refrán. Y en El Cadillal en el mismo velorio de los Jiménez comenzaron a escucharse diferentes versiones sobre lo que podría haberles sucedido. Algunos indicaron que se trató de un accidente provocado por una fatalidad y otros apoyaban la teoría de una posible venganza por parte de allegados de la familia de Horacio Marelli y de Aldo Rubén Rodríguez, acusados de haber abusado y asesinado a Aída Correa, ex pareja de Martín y madre de Facundo.

Pieza clave

“No me quiero meter en kilombos, no puedo opinar nada sobre lo que pasó porque no lo sé”, explicó Hugo Torres. “El día que desaparecieron estaba muy feo. Corría viento y había neblina sobre el espejo. Es probable que se hayan ahogado. Sentí que estuvieron trabajando con motosierras y al rato, gritos”, agregó el lugareño.

Torres, con tono firme y sin pausa como cualquier hombre de tierra adentro, dijo que hay una sola manera para saber qué pasó: “se debe recuperar la embarcación en la que navegaron el día que desaparecieron. Allí se sabrá si tiene impactos de bala o si sufrió algún daño intencional”.

Justamente, en el velorio de los fallecidos, la embarcación fue uno de los temas de charlas en conversaciones bajas y de labios apretados. Varios vecinos especularon que el bote de los Jiménez pudo haber sido chocado intencionalmente por otro, porque las víctimas podrían haber descubierto algo ese día. Otros, en cambio, al no aparecer el bote, creen que los podrían haber arrojado al agua para robárselos.

“La verdad es que esas hipótesis no las habíamos escuchado. De todas manera, la gente habla mucho cuando ocurren este tipo de situaciones”, explicó Sebastián Correa, hermano de Aída. “Por supuesto que la gente tiene miedo, pero es propio de una comunidad chica que se espanta cuando suceden este tipo de episodios”, agregó.

Correa, que tenía una excelente relación con Martín Jiménez y con sus sobrinos, dijo que la familia espera con ansiedad los resultados de los estudios que se están realizando en Salta. “Cuando levanten la feria trataremos de hablar con la fiscala (Adriana) Giannoni que está a cargo de la investigación. Ya nos comunicamos con Navarro Dávila y algo nos explicó”, agregó.

“Queremos ser pacientes. Tenemos que procesar todo esto y recién decidiremos los pasos que se darán. No podemos creer lo de las amenazas porque es volver a vivir una época que habíamos superado”, concluyó Correa.

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