La biotecnología ayuda al agricultor

Aporta en mejoramiento genético y en el desarrollo de bioinsumos para el campo.

14 Jul 2018
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DEMANDA MUNDIAL. La ciencia aporta a mitigar la necesidad de alimentos.

En un contexto mundial de cambio climático y aumento poblacional preocupante, la ciencia y el desarrollo tecnológico podrán aportar la ayuda necesaria para mitigar la creciente necesidad de alimentos y energía renovable. Dicho proceso se debe dar en un marco que contemple la seguridad y la soberanía alimentaria, el cuidado de los recursos ambientales y la rentabilidad económica, pilares del desarrollo sostenible, comentan desde la Sección Biotecnología de la Estación Obispo Colombres.

La biotecnología es una herramienta que ha impactado en prácticamente todas las actividades y disciplinas. Nos acompaña desde los comienzos de la humanidad; desde que fabricamos pan o cervezas utilizamos los recursos biológicos en nuestro provecho. Agronómicamente, desde hace miles de años de manera empírica, o con las tecnologías más avanzadas hoy en día, buscamos generar diversidad genética y seleccionar caracteres deseables para nuestros cultivos. En este aspecto, la Biotecnología tiene un amplio rango de acción.

Contribuciones

Con el objetivo de contribuir a mejorar la productividad y la sostenibilidad del cultivo, la Sección Biotecnología de la Eeaoc apoya al Programa Granos a través del desarrollo y optimización de herramientas biotecnológicas en dos áreas: el mejoramiento genético y el desarrollo de bioinsumos.

En mejoramiento genético se utilizan diversas herramientas o aproximaciones, como la selección asistida por Marcadores Moleculares o la utilización de tecnologías de secuenciación masiva de última generación, con el objetivo de obtener variedades o genotipos de soja propios y adaptados a nuestra región agroecológica, con tolerancia y/o resistencia genética a estrés biótico y/o abiótico. En cuanto al desarrollo de bioinsumos, los esfuerzos se orientan al desarrollo de inductores de la defensa vegetal (de origen natural) y a los promotores del crecimiento.

Por ejemplo, hemos identificado y caracterizado una proteína que es capaz de inducir los mecanismos de defensa vegetal a nivel bioquímico y molecular. El desarrollo de esta tecnología constituye el primer bioinsumo inductor de la defensa vegetal, que posee un origen y desarrollo tecnológico netamente argentino. Posee efectividad comprobada en la reducción de enfermedades e incrementos de la productividad de cultivos hortícolas (frutilla), cultivos de granos (soja, trigo, cebada), y otros cultivos de interés agroindustrial (caña de azúcar). La utilización de este bioinsumo propone la reducción del uso de los agroquímicos convencionales. Esta tecnología fue patentada y está a poco de salir al mercado.

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