Preocupantes transgresiones viales

05 Jul 2018

Violar, quebrantar un precepto, ley o estatuto, es seguramente una acción que tiene a una buena parte de los tucumanos por especialistas, sobre todo cuando la transgresión se produce a nivel vial. Desde cruzar un semáforo en rojo hasta conducir sin el cinturón de seguridad o sin casco, en el caso de motociclistas, la viveza criolla no deja de sorprender.

En nuestra edición de ayer, contamos que en diversos puntos de la ciudad se observan cordones pintados de amarillo donde deberían estar blancos, así como conos naranjas en entradas de viviendas o cartelería arrancada para poder estacionar con tranquilidad.

Según el subsecretario municipal de Tránsito y Transporte, donde más se producen estas irregularidades es en el microcentro. Reveló que en Salta al 700, los dueños de departamentos o consultorios de esa zona arrancan la cartelería vertical para estacionar los vehículos en un lugar donde está prohibido hacerlo durante las 24 horas. Además citó otros lugares: en 25 de Mayo y Sarmiento también arrancan la cartelería para no poner en evidencia su infracción; en Marco Avellaneda, a la salida de los túneles, se emplean las calles alternativas para estacionar y para lavar autos. En España y 25 de Mayo, los automovilistas ignoran abiertamente los carteles prohibitivos y los cordones amarillos y estacionan a ambos lados de la acera. “En la nueva calle que abrimos en España, entre 25 de Mayo y Laprida, a pesar de que organizamos el estacionamiento en 45 grados sobre la mano izquierda, ya empezaron a dejar los autos a la derecha”, dijo. El funcionario acotó que este tipo de acciones se repite en toda la ciudad. “Esa pintura se consigue en cualquier local; entonces pintan el cordón o el cajón como si nada. Eso sólo puede hacerlo el municipio. Tucumán es una facultad de bobinas”, afirmó.

Un vecino denunció por las redes sociales que en Marcos Paz al 400 habían pintado alrededor de tres metros del cordón de color amarillo. Personal del negocio que está enfrente les dijo a las autoridades municipales que ellos no lo habían hecho. Lo curioso es que los pocos días el cordón fue pintado nuevamente de blanco.

Desde hace años, en el pasaje Albert Sabin, donde halla uno de los accesos al Hospital del Niño Jesús, hay, por lo menos, tres carteles bastante visibles que indican la prohibición a estacionar, lo cual no sucede; los vehículos estacionan a ambas partes de la calzada y queda, por lo general, un mínimo espacio en el medio para la circulación. En este caso no hay pintadas ni extracción de carteles; la transgresión es descarada.

Estas anomalías viales son más que preocupantes. Hay personas que no sólo no respetan el espacio público, sino que creen que no pertenece a nadie y que son dueñas de hacer lo que quieran. Pintar el cordón de amarillo para favorecer necesidades propias es una falta grave porque implica apropiarse de un espacio que es de todos.

La Municipalidad debe sancionar con severidad estas transgresiones. Es una mala señal cuando los ciudadanos dejan de respetar las normas. Significa que no sólo apuestan al caos, sino que les faltan el respeto a los otros, lo cual es una expresión de la incultura. Se corre el riesgo de caer en un estado de anomia que contribuye al deterioro de la calidad de vida. Por lo visto, a nuestra sociedad le hace falta una urgente y prolongada ducha de educación cívica.

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