Inteligencia emocional: cuatro acciones eficaces para potenciarla

La capacidad de identificar y administrar tus propias emociones y las de los demás se puede desarrollar con algunas técnicas y con la práctica

04 Jul 2018
1

RESPONSABILIDAD. Cada uno puede asumir la gestión de sus emociones.

La inteligencia emocional es esencial para formar, desarrollar y mantener relaciones personales cercanas. La revista de divulgación psicológica Psychology Today recomienda formar relaciones cercanas no sólo para la vida personal, sino también profesional.

Si una persona considera que le cuesta crear vínculo con los demás conviene no desesperarse. A diferencia del coeficiente intelectual (IQ), que no cambia significativamente a lo largo de la vida, la inteligencia emocional puede evolucionar y aumentar con la práctica.

1- Es clave prestar atención a las emociones. La mayoría de las personas corre de un lado a otro, ocupado con el trabajo y con las relaciones personales. Como consecuencia de ese ritmo de vida, muchas veces no se detiene a pensar en cómo se siente. El problema es que uno corre el riesgo de hacerse daño a sí mismo y a los demás al no afrontar las emociones.

2- Hay que aprender a manejar las emociones. A veces es complicado cambiar tu estado emocional. Los expertos recomiendan algunos trucos para modificar esos estados de ánimo. Dar un paseo, escuchar música y respirar hondo varias veces puede ayudar.

La revista Psychology Today sugiere que cuando uno se molesta por el comportamiento de alguien no se debe sacar una conclusión negativa de inmediato. Por ejemplo, si un amigo no devuelve una llamada puede que el primer pensamiento sea que te está ignorándolo. Sin embargo, conviene buscar otro ángulo de la situación. Puede que simplemente ese amigo esté muy ocupado.

3- La importancia de expresar lo que uno siente. La capacidad de expresar las emociones es esencial para mantener relaciones personales cercanas. Todos conocemos a alguna persona a la que le cuesta dar un abrazo o decir “te aprecio”. Pero expresiones de cariño como “te quiero”, “te aprecio”, y “me gusta que pasemos tiempo juntos” son muy importantes para mantener una relación sana, al igual que preguntarle a la otra persona cómo se siente o si ha tenido un buen día.

4- Asumir la responsabilidad por los actos. Las emociones y el comportamiento provienen de uno, por lo tanto, uno mismo es el responsable de manejarlas. Si aceptas que eres responsable de cómo te sientes y de cómo te comportas hacia los demás esto impactará de forma positiva todas las áreas de la vida.

Comentarios