Cuando el partido se complicaba para Uruguay, Tabárez mandó a la cancha a los históricos

La vieja guardia "charrúa" sabe lo que hace.

16 Jun 2018
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CANTALO, CANTALO... Giménez ya metió un cabezazo espectacular que le dio la victoria a Uruguay y sale corriendo para festejar con sus compañeros. reuters

Se le nublaba el partido a Uruguay. ¿Qué hizo el “Maestro” Tabárez? Mandó a la cancha a los viejos zorros del fútbol. Los pibes son los dueños del futuro, pero el presente -y más en un Mundial- es cosa de gente curtida y capaz de ponerle el pecho a las situaciones complejas. Ya habrá más oportunidades para Nández y para el talentoso De Arrascaeta, pero ayer el revulsivo que le hacía falta al equipo fue el “Cebolla” Rodríguez. Eso sí, tuvo que sufrir Uruguay para conseguir el triunfo (1 a 0) agónico pero merecido. Llegó por arriba y gracias a José María Giménez, porque cuando en la “Celeste” no afinan la puntería los de arriba hacen su aporte los del fondo.

El empate no encajaba con el partido. Sin Mohamed Salah, condenado a ver el debut de su selección desde el banco -cortesía de Sergio Ramos-, Egipto es un equipo del montón. Mantiene la prolijidad en los movimientos, sello de fábrica de Héctor Cúper, pero carece de imaginación y de recursos para lastimar al rival. El mejor fue el arquero El-Shenawy, que tenía destino de figura de la cancha hasta los 44’ del segundo tiempo. En ese momento Giménez saltó por encima de todos y el cabezazo fue perfecto. La pelota entró pegadita a un palo.

Lo curioso es que si el partido no se resolvió antes fue porque no acertaron los que suelen calzarse el traje de infalibles. Luis Suárez contó con tres chances en el área chica; una vez remató afuera y en las otras perdió el duelo con El-Shenawy. Cavani remató un tiro libre a lo Messi pero lo frustró el poste. Antes, el arquero le había sacado un pelotazo tremendo.

El 0 a 0 dejaba el grupo abierto, teniendo en cuenta el 5-0 de Rusia sobre Arabia Saudita. No era una posición cómoda y Uruguay lo entendió, por eso aceleró en el segundo tiempo y machacó hasta que apareció el gol. Ahora la tabla pone a Egipto en la obligación de ganarle al dueño de casa para avanzar. Difícil, sobre todo por lo que poco que mostró ayer. ¿Le alcanzará con Salah? Mmm…

Materia complicada

Ganar el primer partido es una materia tan complicada como imprescindible de aprobar. Desde ese lugar Uruguay respira. Ahora tendrá que repasar qué hizo bien y qué no, porque las expectativas de llegar lejos son grandes. Tabárez sabe que la defensa está tan firme como el peñón de Gibraltar. Muslera se portó como arquero de equipo grande, porque le llegaron una vez y respondió ante un disparo de Ahmed Fathy. Claro, estuvo protegido por esa formidable barrera que integran Godín y Giménez. Adelante, la dupla Cavani-Suárez ni se toca ni se discute. La cuestión está en la mitad de la cancha.

El DT apostó por la juventud para alimentar la médula del equipo. Matías Vecino fue el más veterano de los elegidos y no pasa de los 26 años. De Arrascaeta, Nández y Betancur ya tienen rango de figuras -todos juegan en equipos grandes- pero les falta un golpe de horno, al menos para esta clase de desafíos. Se notó durante el primer tiempo, cuando Uruguay careció de chispa para sacar a Egipto de su zona de confort. Los volantes lateralizaron mucho el juego, tiraron centros intrascendentes y, lo que es más grave, fueron incapaces de alimentar correctamente a Suárez y a Cavani. A los goleadores se les notaba el fastidio cuando no les llegaba limpia la pelota. El bombero que apagó ese incendio fue “Cebolla” Rodríguez, recostado sobre la izquierda y muy activo. Como en sus mejores tiempos.

Un dilema

A Tabárez se plantea ese dilema de cara a lo que viene. Tal vez Arabia no sea una preocupación, pero el duelo con Rusia pinta como decisivo para definir el primer puesto de la zona. ¿Mantendrá en la cancha a la nueva y pujante generación o echará mano de Sánchez y Rodríguez, viejos generales que vuelven al servicio listos para el combate? Lo bueno es que la respuesta se formulará con tres puntos en el bolsillo.

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