Para la familia, “no sólo es la angustia por el crimen”

Alejandra Acosta fue asesinada en 2013. Por el femicidio, su marido recibió prisión perpetua.

27 May 2018
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FORTALEZA. Rosa, la mamá de Alejandra Acosta, cría a sus nietos tras el femicidio y pidió que se apruebe la ley Brisa. la gaceta / foto de franco vera

Cuando Rosa Angélica Sosa se levanta a la mañana, se imagina a su hija Alejandra entrando por el portón de su casa con sus dos nietos. Uno alzado, sosteniéndolo sobre la cadera, y otro de la mano. “Todos los días la pienso a mi hija. No saben lo que es que vengan tus nietos y te digan: ‘mamá, me saqué un 10 en la prueba’. El más chico me dice a mí ‘mamá’ y ‘papá’ a mi esposo, porque todavía no sabe la verdad. Nos dijo la psicóloga que todavía no le podemos decir que su verdadera mamá murió porque su papá la mató”, contó Sosa sosteniéndose las manos. Ella cría a los niños desde 2013, cuando ocurrió el femicidio de Alejandra Acosta.

Los dos hijos de Acosta forman parte de los 3.378 hijas e hijos que quedaron sin madre durante la última década en Argentina por los 2.679 femicidios registrados desde 2007, según el último informe de femicidios elaborado por la Casa del Encuentro. Los niños de Acosta (se preserva su identidad por pedido de la familia), podrían ser beneficiarios de los proyectos que se debaten en la Legislatura provincial y en el Congreso, para crear un régimen de ayuda económica para los hijos de víctimas de femicidios menores de edad: la llamada Ley Brisa (ver nota aparte).

“Ella quería terminar la relación, pero él la amenazaba”

Acosta -era policía- murió el 1 de abril de 2013, tras recibir un disparo en el cuello de su marido, Edgardo Barrionuevo, también de la fuerza. La Justicia lo condenó a cadena perpetua en septiembre del año pasado (los jueces lo culparon por el delito de homicidio agravado por el vínculo). Desde el crimen, los niños viven con Sosa. En la casa del barrio La Milagrosa, en Banda del Río Salí, viven nueve: Sosa, su marido Juan Carlos Acosta, cinco hijos, y los niños de Alejandra.

“En la parte económica todo es muy difícil. No sólo es la angustia por el crimen, las marchas para pedir justicia, el juicio que llegó después de cuatro años. Después viene la lucha por la tenencia de mis nietos. La semana pasada pagué la cuota número 24 de la primera tutela del mayor. Del más chico tengo una tutela provisoria. Estoy con mi abogado buscando la tutela definitiva de los dos. Todo es costo. La primera tutela para el primer año de guardia legal del más chico me salió $ 13.500. Eso cuesta el trámite”, describió Sosa mostrando recibo tras recibo. Y agregó: “todo es plata. Cobro la pensión como madre de 7 hijos (tuve 9), y como pago un préstamo, cobro $ 4.800 en mano. Mi marido es empleado municipal. Aparte saqué otro préstamo y así me estoy manejando económicamente. La ayuda que se propone sería muy importante”.

El después del juicio

Durante toda la charla con LA GACETA, Sosa nunca nombró a Barrionuevo. Enseñó llorosa los cuadros con fotos de Alejandra. Contó que en una de las fotos “aparece la mano asesina”. “La persona que la asesinó”. “Esa persona que no voy a nombrar”. “Esa persona”, se limitó a nombrar a quien mató a su hija.

“Las familias quedan destrozadas. Tengo miedo que en la escuela le digan a mis nietos lo que pasó, que les cuenten por maldad. Con el más chico nos preparamos para decirle la triste verdad. El problema empezó cuando en jardín lo nombraron por el apellido del padre. Y él no se reconoce así, quiere el apellido de su mamá”, recordó Sosa.

El policía Barrionuevo fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de su esposa

La mamá de Acosta contó que se da su tiempo para llorar, pero que la angustia pesa. “No hago reuniones para no ver ese lugar vacío en la mesa”, dijo la mujer de 67 años. Tiene el recuerdo nítido de los días previos al femicidio. Qué cocinó cada día y qué charló. “Siempre me levantaba y prendía la radio. Escuchaba música, a veces bailaba alrededor de la mesa. Después del crimen dejé de escuchar música, dejé de ser feliz. Recién el año pasado, el 7 de septiembre (cuando se dictó la sentencia), pude enterrar a mi hija. Ahora volví a bailar con mis nietos”, aseguró mirando una foto.

Sosa aseguró que mantiene algunas esperanzas: “este es un dolor que no calma. Me acuerdo de mi hija todos los días, en distintos momentos. Cuando terminó el jardín, cuando trajo el diploma de sexto grado. Es un dolor que no se cura con ninguna pastilla. Tengo una tía que cumplió 102 años. Mi bisabuelo llegó hasta los 110. Así que espero tener algo de esos genes, no quiero partir sin verlos a mis nietos adultos”.

¿Por qué se llama ley Brisa?

La hija menor de una víctima de femicidio da nombre al proyecto que se debate en diputados

El proyecto se llama “Ley Brisa”, por el nombre de la hija más chica de Daiana Barrionuevo, quien fue asesinada a golpes por su marido Iván Rodríguez el 20 de diciembre de 2014. Luego del crimen introdujo el cuerpo en una bolsa y lo tiró en un río. El femicida había denunciado que la mujer la mujer se había escapado del hogar. Los restos de la víctima fueron hallados el 10 de enero. El sujeto fue detenido, y los tres chicos comenzaron a vivir con su tía Cintia, madre de tres hijos. La iniciativa fue impulsada por el Observatorio de Femicidios Adriana Marisel Zambrano, coordinado por La Casa del Encuentro. Fue aprobada el 31 de mayo del año pasado en el Senado por unanimidad (53 votos afirmativos, sin abstenciones). Se replicó un proyecto en la Legislatura porteña y se aprobó el año pasado. Sin embargo, Brisa -ahora tiene cinco años- no puede acceder al beneficio porque no vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sino en el partido bonaerense de Moreno.

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