La metamorfosis de la democracia

22 May 2018
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Julio Picabea

Presidente de la Fundación Tucumán Propone

“La era de la democracia de partidos ha pasado. Aunque los partidos permanecen, se han desconectado hasta tal punto de la sociedad en general y están empeñados en una clase de competición que es tan carente de significado que ya no parecen capaces de ser el soporte de la democracia en su forma presente”. Con esta afirmación comienza el politólogo irlandés, Peter Mair, su libro “Gobernando al vacío”, obra en la cual aborda la crisis de la democracia representativa en Europa.

¿Qué esta ocurriendo en las democracias occidentales? Se está produciendo una adaptación del sistema democrático tradicional (tal como lo conocemos) al mundo del siglo XXI. Esta adaptación se debe a dos factores claves: el primero consiste en el distanciamiento de la sociedad civil con la política tradicional (dirigencia y partidos políticos tradicionales); y el segundo al advenimiento de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). En lo que refiere al primer punto se observa en todas las democracias occidentales una crisis de los partidos políticos caracterizada por: 1) no ser más los canales exclusivos de expresión de los intereses ciudadanos; 2) pérdida de capacidad para marcar la agenda pública; 3) pérdida de su base de apoyo natural o “voto cautivo”; 4) falta de formación y promoción dirigencial; y 5) disminución de los niveles de afiliación e identificación partidaria. Además, se puede agregar a estos puntos caracateristicos, un retraimiento recíproco por parte de los líderes políticos, quiénes a su vez, se han alejado de las estructuras partidarias para refugiarse en instituciones públicas.

En lo relativo al segundo apartado, la aparición de las nuevas TIC han cambiado el paradigma de la democracia representativa volcandola hacia una democracia más “participativa”; en términos de la cientista política Yanina Welp, se está produciendo una “democratización de la democracia”. Ahora bien, ¿Cómo inciden las TIC, y por qué se habla de democratización de la democracia? Las nuevas TIC han generado un empoderamiento ciudadano en el sentido de haberle otorgado, al gran conjunto de la población, la posibilidad de expresarse por igual y de manera inmediata, por ejemplo a través de la utilización de las redes sociales. Hoy las redes son una gran “asamblea” donde cada ciudadano puede expresar sus ideas y debatir. Esto ha ocasionado que ya no sea necesario acudir al partido político (espacio) para llevar a cabo la discusión pública, y la posibilidad de hacerlo de manera inmedidata (tiempo) con solo acceder desde un télefono celular a la red social. La comunicación y la información (y por ende la capacidad de expresión y debate público) ya no estan más limitadas ni por el tiempo ni el espacio.

Se observa entonces un nuevo paradigma de la democracia. Las vías institucionales de expresión de demandas ciudadanas parecerían no ser más los partidos políticos, independientemente de que continuen siendo las estructurales legales para acceder a un cargo público. Se han devaluado los partidos y también los parlamentos. En esta “democratización de la democracia”, comienzan a aparecer otras vías de participación y expresión de demandas ciudadanas, como las ongs y las redes organizadas en torno a una causa común, por ejemplo: #niunamenos. A esto se suma el triunfo de líderes políticos “independientes” o ajenos a la política de partidos (outsiders), como ser: Macrom en Francia, Van der Bellen en Austria, o Donald Trump en EE.UU; o la aparición de nuevas organizaciones políticas que rechazan “la vieja forma de hacer política”, como: PODEMOS en España, o 5 Estrellas en Italia.

No existe una despolitización de la sociedad como afirman algunos especialistas. Lo que acontece es que se han transformado las formas de participación política. El desafío para los gobiernos del siglo XXI está en poder generar nuevos mecanismos institucionales que canalicen las demandas ciudadanas (inputs) aprovechando las nuevas TIC, y devolviéndolas mediante la formulación e implementación de políticas públicas orientadas a mejorar la calidad de vida de la población. El centro de gravedad de la participación política se está trasladando desde lo electoral hacia una forma/necesidad de participación más directa en la toma de decisiones. Pensando y generando nuevos mecanismos para canalizar esa participación, se contribuirá a fortalecer este nuevo modelo de democracia más participativa donde los ciudadanos no participen ya tan solo en los procesos electorales.

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