Gorelik, con la Estable y el chelo de Lifschitz

26 Abr 2018
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BATUTA RECONOCIDA. Luis Gorelik, dirigiendo en el Teatro Colón.

HOY Y MAÑANA

• Las funciones serán a las 22, en el teatro San Martín (avenida Sarmiento 601). Entradas 2 x 1 para los socios del Club La Gaceta.

La seriedad y el dramatismo de la Obertura de “La flauta mágica”, de Wolfgang Amadeus Mozart, preparan para el tono ligero de la ópera bufa que introduce.

Esta obra abrirá el concierto que esta noche y mañana ofrecerá la Orquesta Estable de la Provincia, bajo la batuta de Luis Gorelik, en el teatro San Martín.

“Estoy muy contento de volver a dirigirlos, sobre todo después de la experiencia de parte de sus integrantes con el viaje de perfeccionamiento a Israel y a Francia, que fue muy positivo. Para mí fue muy importante contribuir a su organización”, expresó.

El maestro Gorelik presenta un programa de grandes obras del repertorio sinfónico universal. La segunda obra que interpretarán es el Concierto para violonchelo y orquesta en Re mayor, de Joseph Haydn. Como solista subirá al escenario el joven chelista ruso-estadounidense Eugene Lifschitz. “Es un chelista de mucha jerarquía, y los ensayos fueron excelentes”, manifestó el director.

Lifschitz es el chelo solista de la Staatsorchester Kassel, una de las grandes sinfónicas de Alemania. Actúa como invitado en Bolivia, Alemania, Italia, México, Nueva Zelanda, Perú, Rumania, Rusia, España, Ucrania, Austria y los Estados Unidos. Integra grupos de cámara y da masterclasses, como las que está dictando en el foyer del teatro, desde el miércoles hasta hoy.

El concierto de Haydn es una de las pocas obras escritas por un compositor clásico para el violonchelo, y según los musicólogos es uno de los cuatro grandes del repertorio de chelo, junto con los de Boccherini, Schumann y Dvorak.

Patética

La Sinfonía N° 6 en Si menor, Patética, de Piotr I. Tchaikovsky, cerrará el concierto. El título de “Patética” fue sugerido por el hermano menor del compositor, y la palabra rusa que utilizó fue patetícheskaya, que significa apasionada o emotiva. La sinfonía parece alentar la idea de que alguna manera se puede retar y hasta apostar, con el destino.

“El concierto se enmarca en un momento muy positivo en el aspecto institucional de la orquesta, con las actividades en curso. Y el Septiembre Musical ya prevé conciertos de relevancia, como la vuelta de Shlomo Mintz y la nueva edición de la Orquesta Infanto Juvenil, que ha sido apadrinada por los músicos de la Estable”, adelantó Gorelik.


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