Mariela Herrera, de Tucumán al Cirque du Soleil

La artista se sumará a la compañía en Ibiza para practicar un número acrobático junto a su pareja, el ruso Víctor Moiseev.

25 Abr 2018
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CUATRO AÑOS JUNTOS. Víctor Moiseev y Mariela Herrera comparten su vida dentro del famoso circo. LA GACETA / FOTO DE JOSÉ NUNO.-

Víctor Moiseev nació en el circo hace 35 años. Su familia, en especial su padre, fue un innovador de esa actividad profesional en Rusia. Comenzó en Moscú, pero vivió su adolescencia en Estados Unidos.

Mariela Herrera es tucumana. Su vida nada tenía que ver con el circo. Sin embargo, recuerda que no se perdía ningún espectáculo cada vez que llegaba una carpa a Tucumán. A los 12 años empezó a practicar gimnasia artística, y después comenzó con las telas.

Víctor creció en medio del mundo circense. Sus días eran normales, con gente entrenando a su alrededor. Coincidiendo con Mariela, aún sin conocerla, a los 12 años empezó a practicar malabarismo y al cumplir los 17 años tuvo su debut en un espectáculo oficial y con público en el circo de su padre, mientras vivían en EEUU.

A los 25 años, Mariela entró a trabajar en el circo. Pasó por las compañías Servián, Safari y Medina. En paralelo, Víctor cumplía su rutina cotidiana sin saber uno del otro, hasta que en 2014 se conocieron por Facebook. Tenían amigos en común y comenzaron a chatear. El messenger estallaba con sus mensajes. El ruso no sabía nada de español, pero se las ingeniaba con el traductor de Google para leer y responderle a la tucumana. En aquel tiempo también explotaba al máximo el recurso de los emoticones y llenaba de caritas sonrientes, besos y corazones.

Víctor seguía de gira como lo marca la vida en el circo. Al hacer un cálculo rápido de su vida profesional, dice que ha visitado más de 150 países. Además de desempeñarse en la pista, Víctor trabaja en galas; es decir en eventos especiales organizados por empresas privadas. En 2014 ella estaba en Tucumán, cuando recibió un mensaje muy especial en Facebook: él le anunciaba que el circo iba a hacer una gira por Argentina. Entonces quedaron en verse cara a cara por primera vez.

“Sabía que tenía tres semanas libres y quería aprovecharlas al máximo para verla”, recuerda Víctor, en un español muy entendible. Una vez llegado a Buenos Aires con el circo, se subió a un taxi, se sentó en el asiento trasero y le pidió al chofer que lo llevara a Tucumán. Sorprendido, el conductor respondió: “¿a dónde?”. Entonces le explicó que estaba a más de 1.200 kilómetros de distancia y lo llevó al Aeroparque. Ese mismo día tomó un vuelo para conocer a la tucumana con la que chateaba por las redes.

Un sueño por cumplir

Ambos formaron pareja en la vida cotidiana y en la profesional. Están a punto de viajar a España para trabajar en el Cirque du Soleil, en un espectáculo que se realizará en Ibiza.

Víctor actúa allí desde hace varios años, pero para ella será su debut por partida doble: la primera vez en el show y la primera tucumana en la compañía.

“Para mí es un gran sueño que estoy por cumplir -admite Mariela-; desde muy chica, cuando empecé con las telas, siempre quise llegar a este nivel y en especial en el Cirque du Soleil; estoy un poco ansiosa y nerviosa, pero confiada porque practiqué mucho para llegar a este lugar”.

La pareja ofreció ayer una charla pública en la sede del Ente Cultural. Entre el público había fanáticos y aspirantes a ingresar al circo. “La idea es trasmitir nuestra experiencia y también queremos contagiar un poco de motivación por esta profesión tan linda”, resalta Víctor.

En 2014 ambos participaron en el Festival Internacional de Circo, pero cada uno representando a su país. “Después de ese festival se abrieron nuevas puertas para mí -relata Mariela-; y fuimos seleccionados para trabajar en distintos lugares de Europa”.

Ese camino juntos se afianzó después de aquella experiencia. Ella dejó atrás Tucumán para unirse a las giras por Asia con su pareja. “El Cirque du Soleil es una empresa muy grande que está al servicio de los artistas -resalta Víctor-; tiene todo un equipo de médicos y kinesiólogos para que uno pueda ser un profesional en lo que hace. Me encanta esta vida, aunque es un poco nómade”.

Por ahora no piensan en tener hijos. La profesión no lo permite. En la actividad acrobática, el estado físico es fundamental. “El entrenamiento constante es la clave -afirma Mariela-; a los jóvenes que piensan en trabajar en el circo les diría que no bajen los brazos, que se esfuercen porque es el único modo de llegar”.

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