Decodificación bioemocional: de qué se trata el método de moda para vivir mejor

La técnica, basada en la física cuántica, procura desactivar los patrones que repiten conductas nocivas y enfermedades.

25 Abr 2018 Por Magena Valentié
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CÓDIGOS. El biodecodificador ayuda a reencontrarse con el pasado.

CAMINO INTERIOR | PROPUESTAS PARA VIVIR MEJOR

Cuando el cuerpo “habla” a través de una dolencia física o mental, la medicina y la psicología corren a auxiliarlo. Pero no siempre con éxito. A veces pareciera que a la ciencia se le queman los papeles. Entonces muchas personas, entre la desesperación y la curiosidad, abrevan en terapias y métodos alternativos de sanación interior. Cada vez hay más técnicas o procedimientos que sin llegar a ser terapias logran cambios en la persona por métodos no tradicionales. Lo que está de moda hoy es la “biodecodificación emocional”, “decodificación biológica”, “bioneuroemoción” o “biodescodificación”, según el nombre que le da la persona que lo aplica, ya que en muchos casos son marcas registradas.

Se trata de una técnica para decodificar patrones emocionales originados en la infancia o en la vida intrauterina o en generaciones pasadas. Parte de la concepción de que cada síntoma se manifiesta a partir de una emoción que permanece escondida, como un conflicto, en el inconsciente. Es algo que debe ser “decodificado”, para borrar y volver a codificar. Se trata de desactivar los hechos dolorosos que provocaron los síntomas que se repiten en una misma familia, como enfermedades, muertes trágicas, pérdida de bienes y otros. ¿Cómo se logra? En encuentros donde el facilitador escucha el problema del consultante, elabora su árbol genealógico para tener un mapa de su universo familiar y busca ingresar a recuerdos contenidos en su inconsciente a través de la neurolingüística, la hipnosis u otras vías. El objetivo es llegar hasta el lugar donde aparece el germen del problema actual.

Vamos a un ejemplo: Silvia Susana Cabrera, docente y formadora de terapeutas, cuenta que Joana llegó a verla porque tenía alergia y lagrimeo en el ojo izquierdo desde hace 10 años. En el relato de su árbol familiar, sentada y relajada, Joana recordó que su bisabuelo -de parte de su abuela materna- había fallecido una noche de tormenta cuando el viento hizo volar una chapa que le pegó en la nuca. “En el tronco cerebral de la niña quedó grabado ese miedo al acecho amenazador por detrás. Cuando creció esa niña, pasó la información celular y genética a través de los ovocitos a su hija, y de esta a su nieta hasta llegar a Joana, quien también la recibió. Por eso decimos que nuestras abuelas maternas son muy importantes en nuestra historia, porque traen ese paquete genético que hacen recordar en gestos y formas de ser a personas que ni siquiera hemos conocido”, explica Cabrera. Joana es “doble” de su abuela materna no sólo por su parecido físico, sino también en la numerología a partir de la fecha de nacimiento. Todo coincide.

Joana tomó conciencia de lo que estaba “heredando” y lloró amargamente. Es entonces cuando la facilitadora le habla a su inconsciente (la paciente esta en estado de total relajación) para cambiar los códigos biológicos que están en su tronco cerebral (sede del inconsciente biológico). El ojo dejó de lagrimear y arder desde ese momento, en 2016, hasta hoy.

Un arte espiritual

Manuel García Fernández, abogado, prefiere llamar a la biodescodificación emocional “un arte espiritual, donde a partir de un diagnóstico sobre una afección física, se acompaña a la persona a que descubra que ocurrió en algún momento de su vida que haya generado un conflicto emocional, y por lo tanto, producido una situación de enfermedad o dolencia”. Aclara que el método está apoyado en la física cuántica y en el pensamiento de Jean Pierre Garnier Malet, que postula la teoría del desdoblamiento del tiempo. “Hay diferentes técnicas y en mi caso estudié la línea del ingeniero Ernesto González, quien ha desarrollado el método CLT (Cambio de Línea de Tiempo)”, explica.

En diálogo telefónico desde Córdoba, González dice que de las teorías de Hamer (sobre la salud y la enfermedad) y la ley del desdoblamiento del tiempo de Garnier Malet surge su método. Lo explica así: “nosotros vivimos en el presente, pero una parte nuestra, muy poderosa, pertenece al universo del pasado. Nuestra energía de vida nos viene a través de un agujero negro que traspasa el espacio-tiempo y se manifiesta en todo nuestro cuerpo. Todos tenemos un campo electromagnético. Si nos desconectamos de esa fuente morimos”. La biodescodificación conecta esos mundos porque la interferencia de esa energía es lo que produce la enfermedad.

Grafica con un caso que le tocó: “una mujer consultó por un cáncer en la mama izquierda. Con decodificación llevamos a la persona al universo del pasado. Ella recordó que su hija le había dejado a su cuidado su nieto. El niño tuvo un ataque de asma y ella creyó que iba a morir. En la ambulancia rumbo al hospital sentía que el chico había muerto. Lo abrazó fuerte contra el pecho izquierdo. Eso quedó en el inconsciente en tiempo presente, reviviendo ese momento hasta que se formó el cáncer. Entonces la llevamos al pasado y la hicimos actuar para cambiarlo. El cáncer desapareció por completo”, cuenta. Pero aclara: “nunca hay que dejar los tratamientos médicos. Esto es paralelo”.

 “A mí y a mi hijo nos dio buen resultado”

En TGD y síndrome de Asperger  

“Empecé a estudiar terapias y disciplinas alternativas a partir de que a mi hijo menor le diagnosticaran TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo). Al poco tiempo de recibir este duro diagnóstico, entendí que sólo iba a poder sobrellevar esto cambiándome a mí mismo y por eso y gracias a mi mujer, empecé a practicar Hatha Yoga. Particularmente, mi diagnóstico es síndrome de Asperger (digamos que un tipo de autismo muy leve), y me di cuenta de ello gracias a haber tenido que estudiar tanto sobre la condición de mi hijo. El Asperger es muy duro también, ya que la gente en general piensa que no tenés ningún problema y te exige mucho más allá de tu discapacidad. También es muy común que te cataloguen de loco o raro. Hice un curso de biodescodificación con el ingeniero Ernesto González y los efectos en mi hijo fueron casi inmediatos y sorprendentes, ya que el niño hoy duerme normalmente y ha mejorado en muchos otros aspectos en casi menos de dos meses. Pero tengo que aclarar: ningún biodescodificador o terapeuta serio puede ni debe reemplazar al médico o facultativo”. (Manuel García Fernández, abogado)

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