Cómo elegir el desayuno ideal según tu estilo de vida

05 Abr 2018
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Consejos para un desayuno rico y nutritivo, alternativas saludables e ideas para no tener excusas y saltear el despertar de nuestro organismo. Seguí leyendo y nutrí tu conocimiento para potenciar tu alimentación.

Todos sabemos que comenzar el día con un buen desayuno es sinónimo de energía. Pero por apuro, por levantarse tarde o por costumbre el resultado es una simple taza de café. Un hábito agresivo para el sistema digestivo y que al incorporarlo como hábito puede provocar acidez, reflujo o una incipiente gastritis.

La primera comida del día, aporta su cuota de vitalidad y genera un óptimo rendimiento físico e intelectual para estar alertas y responder de manera inteligente a los estímulos. Su ingesta también nos permite generar saciedad, controlar el hambre durante el día y regular los antojos. Además nuestro cuerpo asimila mejor los alimentos que tomamos en ayunas. En definitiva es el responsable de activar el botón “Power” de nuestro organismo.

Un desayuno saludable se compone por tres macronutrientes fundamentales: hidratos de carbono, proteínas y grasas. Estos le ofrecen a tu cuerpo las vitaminas, minerales y nutrientes necesarios.

Teniendo en cuenta lo anterior, cada persona puede elegir los alimentos según rutinas, preferencias, estilos de vida, etc. Entre los más saludables podemos optar por avena, cereales tipo muesli o pan integral que aportan fibras, vitaminas y minerales. Queso, leche y yogur, son lo recomendado para obtener calcio. Semillas y frutos secos, ricos en proteínas, fibra, calcio y magnesio. Por último, frutas frescas y vegetales que aportan minerales y vitaminas esenciales.

El problema es que en muchos casos es más accesible consumir panificados o productos industrializados como jugos artificiales. Estos son fuente de azúcares simples y de grasas poco saludables, que a lo largo del tiempo pueden afectar el peso o la salud en general. Además pueden generar saciedad pero contienen un nivel nutricional muy pobre.

Sobre excusas no hay nada escrito…

Te daremos los claves para descomprimir todos los “peros” y así hacer que el desayuno forme parte de la rutina.

Las prisas son el primer factor para atacar, es importante dedicarle algunos minutos, comer con tranquilidad, masticando bien y saboreando cada alimento. Podemos planificar la noche anterior qué comer, incluso nos ayudará a pensar diferentes opciones para cada día. También podemos elegir aquello que más nos guste, como un estímulo para no saltar esta comida. Si a este le sumamos la cantidad de electrodomésticos que simplifican las tareas, la excusa pierde su valor.

Es común escuchar que muchas personas no se levantan con hambre, por eso en una primera instancia podemos comer una fruta o posponer por unas horas la primera ingesta. El motivo de esto puede ser una cena muy pesada por las noches.

Por otro lado, si te aburre desayunar siempre lo mismo, hay muchas alternativas para probar. Como consumir frutas de estación, probar nuevas infusiones como smoothies o batidos o variar los untables, por ejemplo reemplazando la clásica mermelada por miel. A continuación dejamos algunas ideas ¡súper deliciosas!

- Avena: Elegí una fruta fresca de estación, por ejemplo banana, durazno, manzana o arándanos. Incorporalos a un tazón con leche y avena instantánea. También podés añadir nueces o semillas de chía que aportan omega 3. Se trata de una alternativa que estimula el metabolismo.

- Batidos: Solo necesitás mezclar en una licuadora una o varias frutas a elección con leche o agua. Incluso podés agregar avena y semillas a la preparación. Es fácil de hacer pero además es digestivo, ayuda a la saciedad y es fuente de vitaminas.

-Yogurt con cereales: Elegí un yogurt natural y añadí granola, semillas de tu elección, frutos secos e incluso miel. Este lácteo es un alimento muy rico en nutrientes esenciales así como en bacterias beneficiosas para nuestro sistema digestivo y flora intestinal.

-Reversión de lo clásico: Infusión de té o café más tostada o galletas de harina integral con queso untable y frutas frescas o frutos secos por encima para acompañar. Podés añadir jugo de naranja natural recién exprimido para completar la hidratación. Para este desayuno podés conseguir tostadoras, pavas eléctricas, entre otros electrodomésticos para elaborar de forma rápida tu primera comida.



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