Un “Loco” paso por Tucumán

Hay registros de dos partidos que jugó con Huracán en 1974, enfrentando a Atlético.

25 Mar 2018
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EN 1974. El gol que le marcó a Atlético, con Ruiz vencido; y rodeado por Babington y Brindisi, posando para LA GACETA.

Quizás muchos recuerden la foto. Otros, la descubrirán en esta página. René Orlando Houseman, aparece a la carrera en el césped del Monumental de 25 de Mayo y Chile, la boca llena de gol, luego de convertir su único tanto en Tucumán. Se lo hizo a Atlético, el 28 de julio de 1974, cuando Huracán vino a jugar por el Campeonato Nacional.

Aquella presencia de “El Loco” en la provincia, sin embargo, no fue la primera. Dicen los archivos que el 16 de julio, también de 1974, integraba el plantel de Huracán que jugó un cuadrangular en Tucumán junto con Atlético, San Martín e Independiente. “El Globito”, que había sido campeón Metropolitano en 1973 con César Luis Menotti como DT enfrentó al “Decano”; fue empate 0-0, en el Monumental. Un dato: Houseman había regresado pocos días antes de jugar el Mundial de Alemania.


Lo particular del caso fue que, apenas diez días después, Huracán volvió a la provincia, otra vez para enfrentar a Atlético, pero ahora por el Nacional. El partido se desarrolló con un marco de público inolvidable para los locales (con una recaudación que, al cambio de la época, representaba ¡un millón de dólares!) A los 13’ del segundo tiempo, Houseman abrió el marcador; a los 26’, Ricardo Julio Villa empató. Según la crónica de LA GACETA, el santiagueño nacido en La Banda había interceptado un pase del defensor José Lencina al arquero Francisco Ruiz; luego eludió a este último y con tranquilidad había empujado la pelota dentro del arco. En la foto ya mencionada, se puede ver el epílogo de la jugada. Una perlita: el temerario público sentado sobre espigones de cemento en lo que entonces era la tribuna oficial.


Houseman, también apodado “Hueso”, volvió en 1975, para el partido del Nacional entre Huracán y San Martín. Pero quienes habían albergado la ilusión de verlo en La Ciudadela se quedaron con las ganas: no disputó el partido. Podría haber vuelto en 1981, cuando ya formaba parte del plantel de River. Pero ni siquiera vino porque, peleado con el entrenador Alfredo Di Stéfano, no viajó para jugar con el “Santo”.

El jueves, cuando la muerte le frustró la última gambeta, cada una de sus “locas” historias pasaron a ser leyendas.

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