Argentinos en los paraísos fiscales

Los Panamá Papers y una investigación incómoda para todos

25 Mar 2018
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FRONDOSO LISTADO. Los nombres que publican los autores son muchos...

INVESTIGACIÓN

ARGENPAPERS

SANTIAGO O’DONNELL Y TOMÁS LUKIN

(Sudamericana - Buenos Aires) 

Los debates políticos de los últimos años han incluido al periodismo como uno de los sujetos que asume posturas ideológicas. Pareciera que una investigación orientada contra determinada figura expone que el periodista defiende las banderas del bando contrario. La premisa es, cuanto menos, errada: el periodismo de investigación sólo se traiciona si calla. Ergo, el problema de los últimos años no es tanto a quién se investigaba, sino a quién se protegía. De allí que la publicación de ArgenPapers suponga un suceso editorial que merece un doble reconocimiento: por la calidad de las técnicas de redacción para manejar un abultado caudal informativo con estilo y rigurosidad, y por apuntar sus dardos hacia todos los involucrados en una de las filtraciones de información más importantes de la Historia.

El trabajo de O´Donnell y Lukin es profundo sin tornarse un texto solo para expertos en finanzas internacionales, además de extender sus hilos hasta conformar nuevas tramas que resultan por demás interesantes, evitando quedar reducido al mero ordenamiento de los miles de documentos filtrados: la manera en que los medios manejaron la información, las explicaciones que los involucrados brindaron pública y judicialmente, las conversaciones entre esos involucrados y el periodismo para direccionar los datos que surgían día tras día. Estas variables se cruzan a lo largo de los párrafos dándole al texto, por momentos, un tono de thriller o policial que demuestra -una vez más- que la realidad supera a la ficción.

Los nombres que se publican son muchos; funcionarios de esta administración, de la anterior, empresarios vinculados a ambos gobiernos, profesionales de renombre, futbolistas. Una variopinta enumeración de personajes más o menos conocidos con un factor común que los une: ver sus nombres detrás de alguna de las empresas creadas a través del estudio Mossack Fonseca y que fueron dadas a conocer al mundo en 2016.

Los méritos de ArgenPapers son diversos. El lector los irá descubriendo a medida que avance en la trama. Quizá la conclusión a la que arribará con resignación es que en sistema financiero actual es más lo que se puede esconder que lo que finalmente puede salir a la luz. Y esos secretos valen y comprometen tanto que, a su lado, la caja de Pandora queda reducida a un inocente juguete infantil.

© LA GACETA

Martín Mazzucco Cánepa

Punto de partida * 
Por Santiago O’Donnell
Los Panama Papers salieron a la luz el domingo 3 de abril de 2016, y la Argentina quedó en el centro de la escena porque el presidente Mauricio Macri era uno de los cinco mandatarios en funciones que figuraban entre los más de 11,5 millones de documentos sustraídos de Mossack Fonseca, una firma de abogados y contadores con presencia global especializada en montar negocios offshore. Los archivos fueron filtrados por una fuente anónima con pseudónimo en inglés, “John Doe”, a dos periodistas del diario alemán Süddeutsche Zeitung, Frederik Obermaier y Bastian Obermayer, a lo largo del año 2015 en tandas escalonadas. Antes del primer envío grande de información, “John Doe” sugirió que el diario se asociara a un gran medio de los Estados Unidos: “Se necesita un gran socio de habla inglesa como el The New York Times u otro medio del mismo nivel”.1 Entonces, los periodistas decidieron convocar al ICIJ y compartir el material de muestra que habían recibido con el entonces director ejecutivo de la institución, Gerard Ryle. Ese periodista era quien había aportado la fuente anónima y todavía desconocida de los Offshore Leaks (2013), la primera filtración que trabajó en equipo y a nivel mundial el ICIJ sobre un directorio secreto con 2,5 millones de documentos vinculados con el mundo offshore. Los alemanes habían participado en aquel proyecto y también en Swiss Leaks (2015), la siguiente filtración del ICIJ, cuyo blanco fueron las cuentas secretas del HSBC Private Bank en Ginebra y que tuvo como filtrador a su ex empleado Hervé Falciani. Ryle aceptó entusiasmado la propuesta de colaboración que Obermaier y Obermayer le hicieron en nombre del diario alemán y convocó al mismo equipo que había trabajado en Offshore Leaks y Swiss Leaks, que incluía a periodistas del diario The Washington Post y a los medios británicos The Guardian y BBC. El ICIJ también decidió temprano en el proceso agregar dos equipos de periodistas freelance para que trabajaran específicamente los documentos de Rusia y China, con el argumento de que en esos países no había medios independientes que pudieran respaldar semejante tarea. Ese equipo se fue ampliando con la incorporación de periodistas de todo el mundo, a medida que el alcance de los documentos se extendía por todo el planeta. En medio de ese proceso también se incorporó The New York Times.
* Fragmento de ArgenPapers.


Punto de partida * 
Por Santiago O’Donnell

Los Panama Papers salieron a la luz el domingo 3 de abril de 2016, y la Argentina quedó en el centro de la escena porque el presidente Mauricio Macri era uno de los cinco mandatarios en funciones que figuraban entre los más de 11,5 millones de documentos sustraídos de Mossack Fonseca, una firma de abogados y contadores con presencia global especializada en montar negocios offshore. Los archivos fueron filtrados por una fuente anónima con pseudónimo en inglés, “John Doe”, a dos periodistas del diario alemán Süddeutsche Zeitung, Frederik Obermaier y Bastian Obermayer, a lo largo del año 2015 en tandas escalonadas. Antes del primer envío grande de información, “John Doe” sugirió que el diario se asociara a un gran medio de los Estados Unidos: “Se necesita un gran socio de habla inglesa como el The New York Times u otro medio del mismo nivel”.1 Entonces, los periodistas decidieron convocar al ICIJ y compartir el material de muestra que habían recibido con el entonces director ejecutivo de la institución, Gerard Ryle. Ese periodista era quien había aportado la fuente anónima y todavía desconocida de los Offshore Leaks (2013), la primera filtración que trabajó en equipo y a nivel mundial el ICIJ sobre un directorio secreto con 2,5 millones de documentos vinculados con el mundo offshore. Los alemanes habían participado en aquel proyecto y también en Swiss Leaks (2015), la siguiente filtración del ICIJ, cuyo blanco fueron las cuentas secretas del HSBC Private Bank en Ginebra y que tuvo como filtrador a su ex empleado Hervé Falciani. Ryle aceptó entusiasmado la propuesta de colaboración que Obermaier y Obermayer le hicieron en nombre del diario alemán y convocó al mismo equipo que había trabajado en Offshore Leaks y Swiss Leaks, que incluía a periodistas del diario The Washington Post y a los medios británicos The Guardian y BBC. El ICIJ también decidió temprano en el proceso agregar dos equipos de periodistas freelance para que trabajaran específicamente los documentos de Rusia y China, con el argumento de que en esos países no había medios independientes que pudieran respaldar semejante tarea. Ese equipo se fue ampliando con la incorporación de periodistas de todo el mundo, a medida que el alcance de los documentos se extendía por todo el planeta. En medio de ese proceso también se incorporó The New York Times.
* Fragmento de ArgenPapers.

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