Mundial 62: “La batalla de Santiago”, un triste recuerdo

23 Mar 2018
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TRISTE. Chilenos e italianos protagonizaron un partido con mucha violencia.

Chile 1962 no fue un Mundial caracterizado por el fair play. Al tercer día de juego, el número de lesionados era casi catastrófico: 34 eran las bajas debido a un juego brusco que iba en aumento.

Los titulares de los diferentes medios a lo largo y ancho del planeta hablaban de “violencia extrema”, “ensalada de golpes salvajes”, o “desagradables batallas campales”.

La FIFA no sabía cómo frenar la ola de violencia por lo que el viernes 1 de junio, los encargados de la seguridad se reunieron para tratar el problema de la brutalidad y los malos arbitrajes.

Pero no hubo caso. Al día siguiente Chile e Italia se cruzaron en uno de los partidos más famosos y vergonzosos de la historia de los Mundiales, un juego que rápidamente pasó a ser conocido como “La batalla de Santiago”.

Hubo un combo explosivo entre lo deportivo y lo social. Corrado Pizzinelli, periodista del diario La Nazione de Florencia, había escrito crónicas contundentes de que Chile no estaba nada bien en lo social. “Chile es un símbolo triste de las deficiencias humanas y de una vida afectada por todos los males”, rezaba un párrafo de una crónica brillante que enumeraba el subdesarrollo sudamericano, la miseria extrema, los problemas que afectaban a los turistas y la enorme oferta de prostitución.

Esas notas fueron una daga en corazón del pueblo chileno, que fue masivamente al estadio para “poner en su lugar a los italianos”.

Con un arbitraje muy a favor del local y con golpes, puñetazos, patadas desde el primer instante, dos italianos expulsados y muchos carabineros en el campo, los “Rojos” triunfaron por 2 a 0, recién cuando su rival jugaba con ocho futbolistas. Sí, “La Batalla de Santiago” no fue el capítulo de una guerra sino un simple partido de fútbol; eso sí, lo más parecido a una guerra.

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