Monseñor Aguer defendió los subsidios a la Iglesia: "las limosnas suelen ser miserables"

El arzobispo de La Plata afirmó que hay una mala educación de los fieles católicos que no aportan. Dijo que no pueden prescindir de los aportes del Estado, que este año serán $130 millones.

16 Mar 2018
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Héctor Aguer FOTO ARCHIVO

El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, consideró que la Iglesia no puede prescindir del aporte del Estado ya que los fieles católicos no aportan y las limosnas "suelen ser miserables". Las declaraciones se da horas después de que el jefe de Gabinete, Marcos peña, revelara que está previsto que este año el subsidio sea de $130 millones.

Aguer dijo creer que su asignación ronda los $ 40.000 y aseguró que lo gasta en cuestiones personales, para ayudar a personas carenciadas y a sacerdotes de escasos recursos, consignó el diario "Clarín".

"Si me o rebajan o me lo quitan, me arreglaré como pueda", aseguró en diálogo con "Radio Continental". Admitió que posiblemente más adelante la asignación del Estado argentino a la Iglesia "se cambie y se quite y entonces los católicos se darán cuenta que deben sostener ellos a la Iglesia".

Consultado si la Iglesia podía prescindir de la ayuda estatal, monseñor Aguer respondió que cree que no, porque es un aporte importante, y lanzó un duro reto: "creo que hay una mala educación, una deseducación (sic) en los fieles católicos que no aportan. Uno se fija en lo que es la limosna en la misa, en el momento del ofertorio se hace una colecta, esa colecta suele ser miserable".

El arzobispo platense argumentó que las asignaciones que recibe la Iglesia del Estado están fijadas por el artículo segundo de la Constitución Nacional. "Creo que los constituyentes del '53 quisieron esto, buscar una vía intermedia entre el estado confesional y el estado laico o ateo".

Repercusiones

La Iglesia se quejó ante el Gobierno por la irrupción en la escena pública de los aportes que recibe del Estado en concepto de sostenimiento del culto. Si bien los obispos consideran que los montos no son secretos porque son parte de los fondos públicos, consideran que el surgimiento de la cuestión ahora forma parte de una “nueva maniobra distractiva” de los problemas económicos y los cuestionamientos éticos a ciertos funcionarios.

La cuestión surgió a raíz de una pregunta sobre cuánto perciben los obispos entre las 1.318 que le llegaron al jefe de Gabinete, Marcos Peña, con motivo de su exposición en el parlamento. La autora es la diputada porteña Carla Carrizo, del bloque Evolución, que lidera Martín Lousteau. En la respuesta por escrito, se señala que el aporte total a la Iglesia será este año de $ 130.421.300. Y que mensualmente cada obispo diocesano recibe $ 46.800; cada obispo auxiliar: $ 40.950, y cada obispo emérito: $40.950.

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