El dilema de gastar a cuenta para equilibrar las finanzas hogareñas

11 Mar 2018
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Si hay algo que le falta al bolsillo este año es combustible. La suba de precios ha trastocado la administración de las finanzas personales y modificó la planificación que cualquier argentino hizo, tal vez, al cierre de 2017 o a principios de este año, también de reajustes.

El año empezó con un combo complicado para la economía familiar, sobre todo debido a los incrementos tarifarios que deterioraron el poder de compra. Las personas empiezan a sentir en el peso en el presupuesto familiar el costo de los servicios. Sucede que ante la baja de subsidios, que tenían las tarifas, el porcentaje de las tarifas en el gasto familiar no era demasiado relevante. Sin embargo, con las correcciones introducidas empezó a pesar más, analiza el economista Eduardo Robinson.

El efectivo resulta escaso frente al nuevo escenario. Entonces, al consumidor le quedan dos vías para el financiamiento inmediato: el crédito personal o el uso de la tarjeta de crédito.

“Entre los factores que motivan recurrir al financiamiento del crédito están la posibilidad de incrementar la capacidad de consumo, dado que permite acceder a una mayor cantidad y/o calidad de bienes y servicios en el presente”, puntualiza Robinson. Cabe aclarar que esta situación se verifica independiente del nivel inflacionario. Facilita la inmediatez en el consumo. Además en los últimos años, las empresas emisoras han incentivado el uso de las tarjetas mediante acuerdos con comercios para realizar descuentos y premiando su uso. Asimismo, varias cadenas comerciales, han emitido sus propias tarjetas, con promociones especiales, como forma de fidelizar clientes.

Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, indica a DINERO que, en momentos con los actuales, se justifica el uso del plástico. Coincide con Robinson acerca del inesperado y fuerte impacto en las finanzas hogareñas de la actualización tarifaria. “La tarjeta debería ser el lubricante de la administración hogareña porque, cuando no encuentra refugio en el cash, el argentino apela al plástico, de acuerdo con sus necesidades del momento”, puntualiza. ¿Por qué es ahora el tiempo para usarla? Di Pace sostiene que la población, en este período, toma en cuenta y proyecta que, con las paritarias, puede afrontar futuros gastos en cuotas. “Particularmente porque estamos en un tiempo de gastos extraordinarios (inicio de clases) en útiles e indumentaria”, precisa. Las tarjetas son de uso masivo porque, según cálculos de Focus Market, en el país hay más plásticos que habitantes: 60 millones entre crédito y débito.

Di Pace, no obstante, sugiere ser cuidadosos con la tarjeta:

• Pagar el mínimo del resumen es el peor negocio porque las tasas llegan a ser usurarias.

• Hay que tener en claro que el uso de la tarjeta no debe ser corriente, sino para situaciones extraordinarias. “Hay que estabilizar los gastos en función de los ingresos corrientes”, acota.

• Analizar la conveniencia de tener tantas tarjetas en la billetera. “A veces los costos de mantenimiento son más elevados que las promociones o los descuentos que se ofrecen”, señala.

Modalidad

En épocas inflacionarias y de incertidumbre, el atractivo de la tarjeta y del crédito en la modalidad personal, pasa precisamente por permite adelantar consumo, señala, a su vez, Robinson. “No se trata de una cuestión meramente financiera, es decir, que la suba de precios licúe la tasa de interés que se cobra por el financiamiento, sino por el hecho de disponer del bien o servicio, antes que se modifique su precio al alza”, indica. En este sentido, el uso de las tarjetas de crédito tiende a acentuarse en ciclos inflacionarios, pero también hay un peligro de sobreendedamiento que hace que las tarjetas lleguen al límite de compra.

¿Desde el punto de vista financiero, es decir, del costo del financiamiento, hoy conviene el uso de la tarjeta o del crédito personal?, se le consulta

En general, en períodos inflacionarios y de cambios en los precios relativos (aumentos de tarifas) el ingreso personal real, se torna variable, responde. Es decir, en términos nominales el ingreso se conoce, pero no se sabe exactamente su poder de compra. “Cuando el salario real se ve disminuido, se recurre al financiamiento con tarjetas de crédito o préstamos personales”, apunta. Sin bien, hoy no hay mucha variación en el costo del crédito entre ambas opciones, las tarjetas tienen la ventaja de que no necesariamente hay que estar bancarizado para su obtención y que hay planes como ahora 3, 6 y 12 que permiten financiarse sin interés. Por su parte, la ventaja del crédito personal, en caso de estar bancarizado es que ayuda a obtener menores tasas de interés, finaliza Robinson.

en febrero
créditos más que tarjetas
Según la consultora First Capital, durante febrero, la línea de préstamos personales sostuvo el crecimiento pese a tratarse de meses donde estacionalmente su demanda suele ser más limitada: el saldo ascendió a $ 373.216 millones para el total acumulado, un crecimiento interanual del 57,03%. En tanto, la operatoria a través de tarjetas de crédito alcanzó a $ 317.031 millones, una baja del 2,94% respecto al cierre del mes pasado. En términos interanuales muestra un crecimiento del 29,24%.
hipotecarios
el de mayor crecimiento
En cuanto a las líneas de créditos hipotecarios, incluidos los ajustables por inflación/UVA, durante febrero continuaron en alza, representando una suba del 6,78 % respecto al mes pasado, acumulando un stock total al cierre de febrero 2018 de $ 154.698 millones, dice First Capital Group. El crecimiento interanual ha sido del 132,93%. La línea de créditos prendarios presenta un stock de cartera de $ 98.940 millones, mostrando un crecimiento del 2,71% versus el stock de cartera a fines de enero de $96.331 millones.
las tasas
un freno para febrero
Las tasas de interés de los préstamos dejaron de aumentar en febrero, mientras que el rendimiento que se le paga a los ahorristas bajó levemente, 0,3 puntos porcentuales, informó el Banco Central.
Además, en términos reales y desestacionalizados, “el total de préstamos, en pesos y moneda extranjera, aumentó 2,9% en febrero y acumuló un incremento de 23,8% en los últimos 12 meses”. En tanto, los préstamos en moneda local crecieron 2,5% resultando las líneas más dinámicas las de hipotecarios, las financiaciones con tarjetas de crédito y los personales”, destacó el BCRA.
> En febrero
Créditos más que tarjetas

Según la consultora First Capital, durante febrero, la línea de préstamos personales sostuvo el crecimiento pese a tratarse de meses donde estacionalmente su demanda suele ser más limitada: el saldo ascendió a $ 373.216 millones para el total acumulado, un crecimiento interanual del 57,03%. En tanto, la operatoria a través de tarjetas de crédito alcanzó a $ 317.031 millones, una baja del 2,94% respecto al cierre del mes pasado. En términos interanuales muestra un crecimiento del 29,24%.

> Hipotecarios
El de mayor crecimiento

En cuanto a las líneas de créditos hipotecarios, incluidos los ajustables por inflación/UVA, durante febrero continuaron en alza, representando una suba del 6,78 % respecto al mes pasado, acumulando un stock total al cierre de febrero 2018 de $ 154.698 millones, dice First Capital Group. El crecimiento interanual ha sido del 132,93%. La línea de créditos prendarios presenta un stock de cartera de $ 98.940 millones, mostrando un crecimiento del 2,71% versus el stock de cartera a fines de enero de $96.331 millones.

> Las tasas
Un freno para febrero

Las tasas de interés de los préstamos dejaron de aumentar en febrero, mientras que el rendimiento que se le paga a los ahorristas bajó levemente, 0,3 puntos porcentuales, informó el Banco Central.
Además, en términos reales y desestacionalizados, “el total de préstamos, en pesos y moneda extranjera, aumentó 2,9% en febrero y acumuló un incremento de 23,8% en los últimos 12 meses”. En tanto, los préstamos en moneda local crecieron 2,5% resultando las líneas más dinámicas las de hipotecarios, las financiaciones con tarjetas de crédito y los personales”, destacó el BCRA.


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