La educación emocional ayuda a los chicos a eludir las crisis

El psicólogo Lucas Malaisi impulsa una ley para que se incorpore en las escuelas y promueve la capacitación docente.

27 Feb 2018
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CON EXPERIENCIA. Lucas Malaisi analiza el rol de los padres y apuesta a la formación de los docentes. LA GACETA / FOTO DE HÉCTOR PERALTA.-

› LUCAS MALAISI
Se recibió de psicólogo en 2005. Es autor de tres libros: “Modo creativo: educación emocional del adulto”; “Descubriendo mis emociones y habilidades”, “Cómo ayudar a los niños de hoy y jóvenes”. Además dicta talleres para docentes y expone sobre cómo hacer escuelas para padres.  

› LUCAS MALAISI
Se recibió de psicólogo en 2005. Es autor de tres libros: “Modo creativo: educación emocional del adulto”; “Descubriendo mis emociones y habilidades”, “Cómo ayudar a los niños de hoy y jóvenes”. Además dicta talleres para docentes y expone sobre cómo hacer escuelas para padres. 


“Para poder planificar la educación emocional y trabajarla con los alumnos, primero, el docente tiene que contar su emoción, o por lo menos, tomar conciencia” explica Licenciado en Psicología Lucas Malaisi, experto en Educación Emocional. “Hay un caso que me gusta contar y es el de una docente que había perdido a un ser querido y estaba muy triste -relató-; entonces ella no se aguantaba esa tristeza y decidió compartirlo a los alumnos. Un día les dijo: miren estoy muy triste, porque pasó esto y esto y la anécdota es que los chicos, al tomar conciencia del duelo, quisieron ayudarla, entonces le pedían permiso al portero para que les abriera el aula más temprano y se iban turnando, de los 30 chicos, para entrar y escribir en el pizarrón mensajes como te queremos, estamos con vos, vas a salir adelante, la reflexión que sacamos de todo esto es que cuando uno expresa lo que siente, habilita a generar ese vínculo educativo, que es lo que genera la verdadera transformación; en este caso, la docente confió en sus alumnos y ellos se comprometieron a ayudarla y se genera una sinergia diferente -resaltó-, porque no son chicos que van a ser rebeldes, saben que la docente está sintiendo eso, o sea se trabaja la empatía y es un caso real; no es teórico. También hay otros casos de chicos que al expresar lo que sienten, los docentes se lo contaron a los padres y se generaron cambios maravillosos, porque hay casos de miedos que sienten a la noche y es porque los padres están discutiendo, entonces trabajan para evitar eso y generan un cambio familiar”, resalta.

Esta es la décima vez que llega a Tucumán. Cada vez que el tiempo se lo permite aprovecha para subir al cerro San Javier o salir a correr en el parque 9 de Julio. “Todavía no me ubico en todo, pero algunas cositas de la ciudad ya conozco”, dice Malaisi durante una entrevista con LA GACETA. Esta vez vino a dictar un taller exclusivo para docentes de dos colegios (San Carlos y La Nueva Concepción).

-¿Hay una determinada edad para comenzar a enseñar la educación emocional?

-Es muy importante empezar desde el nivel inicial o antes, con los padres. Que tomen conciencia de ciertas cosas que tienen que hacer en cuanto a la nutrición emocional, el cariño, la contención y también los límites que deben poner y que eso hace a la educación emocional del chico; después viene la etapa en la que la escuela si reciben las técnicas y las estrategias donde los chicos pueden simbolizar la emoción y expresarla asertivamente.

-¿Cómo es la capacitación que dicta en Tucumán?

-En esta etapa trabajamos sobre tres pilares: la educación emocional del docente; es decir cómo gestionar las emociones, porque ser docente es una tarea desafiante, para que ellos puedan trabajar las emociones de sus alumnos, primero tienen que gestionar sus emociones. Luego trabajamos sobre la planificación de la educación emocional en el aula; es decir la estrategia para que el docente tenga recursos y pueda trabajar con los alumnos en base a técnicas y modalidades. La última etapa se cumplirá a mitad de año con una nueva visita en la que tratará la capacitación en escuelas para padres, donde la inquietud es ver las dudas que tuvieron, chequear y supervisar la planificación que hicieron los docentes.

-¿Qué implica la Educación Emocional?

-El espíritu de la educación emocional es desarrollar la inteligencia emocional, es decir darles recursos a los chicos para que cuando la vida los ponga a pruebas tengan herramientas y puedan salir adelante; ayuda a salir de las crisis. No hay que esperar que un chico consuma drogas, que haya tenido un accidente automovilístico o se deprima para recién actuar, porque así llegaremos tarde. Cuando interviene la justicia, o los centros de rehabilitación ya es tarde, hay daños que lamentar. Si nos adelantamos a todo esto, y les enseñamos a gestionar las emociones, a futuro nos evitamos un montón de problemas.

-¿Hay conciencia en la comunidad docente sobre la importancia de la educación emocional?

-Sí. Por una razón muy simple: es que los docentes están en la primera línea de este desafío y se dan cuenta que con las herramientas tradicionales no dan abasto; es decir una simple pedagogía y cuestiones didácticas no es suficiente. Hay un trasfondo emocional; el chico llega a la escuela con una carga emocional diferente, que no existía 15 años atrás.

-¿Tienen interés por capacitarse?

-Hay mayores y menores grados de interés. Pero en mi experiencia, la mayoría de los docentes les interesa y hablar de las emociones es una charla muy amena, porque las emociones nos tocan a todos. En mi experiencia hay una gran demanda, y en general, para poner un ejemplo, en Facebook el sitio de educación emocional tiene más seguidores que Mauricio Macri y Cristina Kirchner juntos; es decir hay una gran demanda, hay mucho interés. No solo de los docentes, sino también de los padres.

-¿Qué falta por hacer a futuro?

-Lo que falta es la Ley de Educación Emocional. Me convocan colegios privados, que tienen recursos y cierta autonomía para implementar estas tecnologías, pero eventualmente los colegios que más lo necesitan que son estatales quedan al margen porque no tienen autonomía o recursos para capacitarse. Entonces, las poblaciones que están en zonas de riesgo quedan al margen y la idea es tener una ley. Hace casi 10 años vengo trabajando para que se difunda y se apruebe. En 2017, se aprobó en Corrientes; es la única provincia que tiene, hasta el momento, una ley de Educación Emocional.

-¿Por qué cuesta tanto convencer a los demás gobiernos para que avancen con una nueva legislación?

-La educación emocional al ser una estrategia educativa, los resultados se van a ver al mediano y largo plazo; entonces es una decisión que toma el político para ver los resultados durante un período mayor a su propio tiempo electoral; es decir que no es útil para hacer demagogia. En segundo lugar atenta contra el mercado de la enfermedad, porque una persona que entienda que gestionando sus emociones no va a enfermar o va a prescindir de las medicaciones ya no es redituable. Y otra variable es la resistencia mayor: los ministros de educación y los legisladores, al no entender del tema, desarrollan fantasías persecutorias; creen que esto es una gran revolución y se asustan y dicen no modifiquemos nada. Pero la escuela está en jaque, por la influencia de las tecnologías y la transformación social, entonces están quedándose en una situación que tendrán que tomar decisiones.

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