Una generación de niños iraquíes ha sido devastada por la guerra

09 Ene 2018
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EFECTOS DE LA VIOLENCIA. El informe de Unicef se titular "no hay dónde ir". REUTERS

Por César Chelala -  Consultor internacional de Salud Pública

Los niños iraquíes han sido víctimas de la terrible situación política del país, incluso antes del inicio de la guerra encabezada por los Estados Unidos. Los efectos negativos en los niños comenzaron con las duras sanciones de las Naciones Unidas contra el régimen de Saddam Hussein, y se agravaron considerablemente por la guerra reciente, cuyas consecuencias aún se sienten.

Incluso ahora, apenas pasa una semana en Irak sin actos de violencia que deja a niños y adultos con cicatrices físicas y mentales permanentes. Expertos como el doctor Haithi Al Sady, del Centro de Investigación Psicológica de la Universidad de Bagdad, alertaron sobre la gran cantidad de niños que sufren diferentes grados de Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).

El TEPT puede tener efectos devastadores en los cerebros de los niños, que afectan su desarrollo. Puede conducir a una disminución en el área del cerebro conocida como hipocampo, que es fundamental para el procesamiento de la memoria y la emoción. Además, si no se trata adecuadamente, el TEPT puede conducir a una amplia variedad de problemas de salud mental más adelante en la vida.

Lamentablemente, la mayoría de los niños iraquíes con problemas de salud mental no recibirán tratamiento, ya que la cantidad de psiquiatras infantiles en el país es insuficiente para tratar con quienes necesitan asistencia. El doctor Haidr al-Maliki, que fue psiquiatra del ejército durante el régimen de Saddam Hussein, y que ahora trabaja como psiquiatra infantil en el Hospital Ab Ibn Rushed de Bagdad, es uno de los pocos psiquiatras infantiles que quedan en el país.

Un informe de Unicef, “No hay dónde ir”, detalla los efectos de la violencia continua en los niños iraquíes. Según este informe, de una población infantil de 20 millones, 5 millones de niños necesitan asistencia humanitaria. Uno de cada cinco niños tiene retraso en el crecimiento y más del 7% de los niños menores de cinco años sufren de emaciación, un proceso por el cual una enfermedad debilitante hace que el tejido muscular y graso se “desperdicie”.

Los niños están expuestos a metales pesados y a neurotoxinas como resultado de explosiones de bombas y otras municiones, ya que esas armas afectan no solo a los atacados sino a todos los que viven cerca. Además, la contaminación por uranio y otras contaminaciones relacionadas con las armas usadas son probablemente la causa del aumento de los defectos congénitos y el cáncer.

Mozhgan Savabieasfahani, una toxicóloga iraní, ha encontrado niveles “alarmantes” de plomo en los dientes “bebés” o “caducos” de niños iraquíes con defectos de nacimiento.

La guerra y la violencia continua en el país han tenido un efecto grave en la educación de los niños. Según estudios de Unicef, tres millones de niños no asisten a la escuela de forma regular y 1,2 millón de niños no asisten a la escuela. Además, la mitad de todas las escuelas en Irak necesitan reparaciones urgentes.

La infraestructura de agua y saneamiento, dañada por fuertes bombardeos y aún no reparada, ha llevado a un sistema de salud debilitado que pone en peligro la salud y la supervivencia de los niños. Al menos el 70 por ciento de los niños desplazados (de un total de 1.5 millones de niños desplazados) han perdido un año escolar completo. Los niños con discapacidades no tienen acceso a la educación.

Entre enero de 2014 y mayo de 2017, 1.075 niños fueron asesinados y 1.130 fueron mutilados o heridos. Además, 231 niños fueron reclutados para participar en la lucha armada. Además, a pesar de las leyes contra el trabajo infantil, un gran número de niños se ven obligados a trabajar para poder satisfacer sus propias necesidades básicas y ayudar a sus familias.

Las fuerzas de ocupación estadounidenses y británicas y el gobierno iraquí no han cumplido con sus deberes más básicos hacia los niños de Irak, de conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. Irak, Gran Bretaña y los EEUU han firmado la Convención sobre los Derechos del Niño, aunque Estados Unidos es el único país estable en el mundo que no la ha ratificado (los otros dos países son Somalia y Sudán del Sur).

Existe un imperativo moral para ayudar a los niños iraquíes a llevar una vida normal. La guerra liderada por Estados Unidos ha causado un tremendo daño a la infraestructura de salud pública y al tejido social en el país. Toda una generación de niños ha sido severamente limitada en sus oportunidades para una vida normal, saludable y pacífica. Los niños en Irak, brutalizados por una guerra brutal, crecen sin infancia.


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