El "Chino" Leunis en Tucumán: "me enamoré de la televisión"

El conductor vino a Tucumán a presentar el desfile con el que se abrió la temporada en Tafí del Valle. Habló con LA GACETA sobre su nuevo amor, la TV, y contó que renovó contrato con Telefé. Promete volver.

08 Ene 2018
1

PRIMERA VEZ. El "Chino Leunis" en Tafí del Valle. La gaceta / foto de inés quinteros orio

Es locutor, periodista deportivo y conductor. Hace un tiempo era considerado un hombre de radio, porque durante 10 años condujo “Románticos”, un exitoso programa musical que se emitía por las noches en La 100. Pero en 2014 conoció la televisión y su magia lo enamoró: un año después dejó la radio porque lo había angustiado trabajar durante todo el día en dos medios distintos simultáneamente. Le quitaba tiempo para estar junto con su esposa Karin Rodríguez (37) y con su hija Delfina (7). Decidió enfocar sus energías en la pantalla chica y mal no le fue.

Con 37 años, Leandro Damián Leunis -más conocido como “Chino”- se ha convertido en la figura principal de los programas de entretenimiento de Telefe, a puro esfuerzo y carisma. Primero condujo “Escape Perfecto”, luego “¡Boom!”, “Laten Argentinos”, “Loco por vos”, “Moisés y los 10 mandamientos, el adelanto” -entre otros ciclos- y hace días renovó el contrato para continuar con “¿En qué mano está?”.

La popularidad que le dio la televisión lo trajo a Tafí del Valle, donde el sábado -junto a la conductora tucumana Belén Pereyra Colombano- condujo el desfile de inicio de temporada que se hace cada año. Unas horas antes del evento en el que desfiló Julieta Prandi, entre otros famosos, Leandro bajó desde su habitación a la galería -a cielo abierto con vista a los Valles- del Hotel Waynay Killa a tomar un café. No pudo: personas de todas las edades que estaban merendando en el lugar quisieron saludarlo y sacarse fotos con él. Con cara de recién levantado, pero siempre con una sonrisa, un chascarrillo y una humildad poco habitual entre las estrellas de la TV, el conductor aceptó con gusto todos los pedidos. Estaba muy poco abrigado para el frío de 16° que hacía en Tafí.

También se hizo un tiempo para dialogar mano a mano con LA GACETA de su presente, sus deseos y cómo surfea esa ola de popularidad ingrata que alguna vez lo mareó, que él denomina fama.

- ¿Es la primera vez que venís a Tucumán?

- No es la primera vez en la provincia, pero sí en Tafí del Valle. La vez que estuve en Tucumán fue por trabajo, una estadía muy cortita, y no tuve la posibilidad de disfrutar en todo su esplendor la ciudad. Pero tengo una pata tucumana: mi suegra es de acá, las hermanas de mi suegra también y mi señora de alguna manera tiene algo tucumano en los genes: se crió acá y de muy chiquita viajó a Buenos Aires. De este lugar identifico la calidez de la gente y el tono, que es muy especial y me encanta. Me gustan todos los tonos porque muestran que somos un país que tiene mucha diversidad.

- ¿Cuáles son tus primeras sensaciones sobre Tafí del Valle?

- Es un lugar soñado. No puedo creer, estoy cada dos minutos dándome vueltas, mirando el paisaje otra vez. Son esos lugares para sentarse a tomar una cervecita, mirando el lago, mirando todo el valle. Este clima increíble, las nubes... es una cosa de locos, no lo puedo creer.

- ¿Te gustaría poder estar sentado solo, tranquilo, sin que te pidan fotos y autógrafos constantemente?

- No, yo disfruto esto.

- ¿Cómo te llevas con la fama?

- La fama es muy ingrata en realidad, porque es algo externo. Uno en realidad es lo que es y la fama es algo circunstancial. Entonces cuando me dicen “sos famoso”, le digo que depende quien me lo diga, el lugar... en China no soy famoso. Uno tiene que tener mucho cuidado con eso, cuando dice “soy famoso”. Jamás diría algo así. Si alguien me lo dice, bueno, por mi trabajo tengo una trascendencia y seguramente me da un poco más de reconocimiento en ese sentido. Pero la fama, en definitiva, es un trabajo especial en el que uno tiene que aprender a que un montón de gente que no conoces te salude con confianza, y que a veces no sabes si lo conoces o no, porque soy medio colgado. Uno también percibe el reconocimiento de la gente como son los casos de ahora, y eso es como el lado lindo que tiene la fama.

- ¿Cuál es el lado malo?

- Tiene que ver cuando alguien cree que es algo que en realidad no es. La fama es como una ola que hay que aprender a surfear. Si te la crees, te das un porrazo. Por eso es ingrata.

- ¿Te pegaste un porrazo?

- No, uno puede llegar a tocar momentos, pero yo por suerte tengo muchos amigos y hermanos varones. Somos cinco hermanos, no hay mucho tiempo como para que me desvíe del camino y me pierda.

- ¿Hubo algún momento en el que alguien te haya bajado los humos?

- Y sí, tenes unos momentos en los que estás más mareado, pero siempre te das una ducha de agua caliente y ya está. Por suerte soy bastante centrado en ese sentido: tengo a mi viejo y a mi vieja, ellos hablan mucho conmigo y yo mucho con ellos; tengo a mi gente con la que trabajo... Uno trata de mantener los pies sobre la tierra siempre.

- La biografía de tu cuenta de Twitter (@LeandroLeunis) dice que todo el tiempo estas buscando la mejor versión de vos mismo. ¿Es esta?

La voy encontrando todos los días. Seguro que hoy soy mejor que ayer, pero espero ser un poquito mejor mañana. Es como descubrirme más, conocerme más, aprender a ser un poco mejor compañero, amigo, profesional. A eso lo aprendes andando. Voy a aprender hasta que me muera, no es que crea que en algún momento voy a estar en mi mejor versión y ahí me voy a congelar. Buscar la mejor versión de uno es un estilo de vida.

- Trabajaste en radio durante 10 años. El vértigo de la televisión te alejó de ella. ¿La extrañas?

Tuve propuestas, pero sinceramente no tengo deseos ahora ni veo el lugar donde desea estar. Posiblemente vuelva a hacer radio en algún momento de mi vida, pero no veo que este sea el momento. Soy una persona de sentir bastante las decisiones y las cosas, y hoy en día me voy a de mi casa a las 10 de la mañana y vuelvo a las cinco de la tarde, seis, depende el tránsito…

- ¿Cómo es tu dia?

- Habitualmente me levanto los lunes, miércoles y viernes a las 8 para entrenar de 9 a 10. A las 10.30 casi 11 pasaditas salgo de casa para Telefé. Llego y el equipo de producción tiene la rutina armada, veo lo que hay para el día, preparamos las cosas, me maquillo y me cambio. Almorzamos algo ahí y arrancamos con “¿En qué mano está?” Después, entre que me saco el maquillaje y me cambio, estaré quedando libre a las cuatro y media, cinco. Agarro el auto y voy disfrutando de la radio.

- ¿Qué escuchás?

Tiras deportivas. Me gustan mucho. Escucho a Mariano Closs en Radio Continental o a Gustavo López en Radio La Red.

- Sos hincha de Racing...

- Sí, siempre estoy al tanto a ver cómo pasan las cosas y qué dicen de Racing. Después llego a casa, me encuentro con mi mujer, mi hija; visito a amigos o voy a ver a mis viejos y mis hermanos.

- ¿Estas contento con tu presente?

- Sí, muy contento. Justo antes de venir para Tafí cerramos la continuidad de “¿En qué mano está?”. Estaba el contrato ahí dando vuelta, unas cositas que había que negociar, pero resolvimos bárbaro. Sigo con ese programa y con “El Sultán en adelanto”. Estoy muy feliz en Telefé, no quisiera estar en otro lugar. Estoy donde quiero estar y eso es muy, muy importante.

- ¿Tenes metas personales por cumplir?

Encontrar a un mejor conductor todos los días, a partir de la experiencia del andar; disfrutar siempre de lo que hago; estar atento a la gente que me rodea en mi trabajo y nunca olvidar que hago servicio de entretenimiento y acompañamiento a los que están del otro lado. Mientras eso vaya ahí, creo que vamos a estar a salvo.

- ¿Te enamoraste de la TV?

(Piensa la respuesta un segundo)

- Sí. La tele para mí es muy especial, tiene una magia muy especial. La radio también la tiene, pero la televisión es muy maravillosa porque nos permite que de repente nos pase ahora que podamos sentir afinidad porque vos me viste en la tele y yo te conozco y empezamos a charlar. La tele tiene eso, es medio mágico. Es algo que no te lo da otro medio.

- ¿Vas a volver a Tafí?

- La verdad que sí. Voy a volver con mi familia. Es para disfrutar sentándose con un rico vinito mirando las sierras.

Comentarios