Asignaturas pendientes en el dique Celestino Gelsi

25 Dic 2017

Incidentes, usurpaciones, ahogados, accidentes, alcoholismo. Pocas veces suele ser noticia por hechos positivos. El dique Celestino Gelsi, ubicado a poco más de 20 kilómetros de San Miguel de Tucumán, es uno de los pocos espejos de agua de la provincia y el más importante, que fue inaugurado en 1965. Es el lugar de encuentro preferido de cientos de tucumanos los fines de semana, especialmente durante el verano. Las serranías y el lago invitan a pasar un amable momento recreativo; los amantes de la pesca tienen la posibilidad de ejercitar sus habilidades. 

Quienes tienen negocios u emprendimientos se están preparando para la temporada que comenzará en enero. En una nota que publicamos ayer, comerciantes de la zona dijeron que es necesario tomar medidas respecto de la falta de higiene, de orden y de control, así como efectuar mejoras en los lugares públicos. Afirmaron que de lunes a lunes las orillas del lago estarán plagadas de vehículos que parecieran competir por los decibeles de la música. Es un cuadro ensordecedor que aleja turistas y también tucumanos. “Más allá de lo que uno pueda invertir y mejorar, si acá no se controla el tema de la música y de la gente que viene a emborracharse, es imposible atraer público. Ahora no dejan entrar al embarcadero con música, eso está bueno, pero se instalan en el planchón (detrás del bar) o estacionan en cualquier lado y lo mismo se pone insoportable. Lo que se necesita es una ordenanza que regule ese tema y que con eso la policía pueda accionar”, dijo la dueña de un bar. 

El empresario que explota las aerosillas, destacó también la importancia de que se ordene el estacionamiento, que actualmente es muy caótico, la gente estaciona en cualquier parte. Agregó que se necesita más iluminación y limpieza, y adelantó que el catamarán Arquímedes regresará con nuevos bríos. 

Se ha previsto la habilitación del paseo “Lagoferiantes”, una feria independiente, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Social, será emplazado en un espacio cedido por Vialidad de la Provincia. 

El gran potencial de la represa nunca ha sido aprovechado en su totalidad desde que se inauguró con el nombre de El Cadillal. Por ejemplo, se podría promocionar con mayor énfasis el museo Ernesto Padilla, que había dejado de funcionar en noviembre de 1999 y se reabrió una década después en julio de 2009. El anfiteatro podría tener una actividad permanente, no solo con espectáculos musicales, sino también con puestas teatrales o proyección de películas al aire libre. Aprovechando la gran afluencia de público, especialmente los domingos, se podría dictar clases o talleres sobre salud, abordando asuntos como el sobrepeso, la diabetes, la hipertensión u otras enfermedades muy comunes que afectan a una cantidad importante de la población. Podrían encararse clases sobre la falta de educación vial que es uno de los serios problemas de la sociedad. 

Parece inexplicable que en 52 años, los distintos gobiernos no hayan logrado desarrollar turísticamente en toda su magnitud los beneficios que proporciona esta represa, como tampoco solucionar algo básico en cualquier emprendimiento como la higiene, el control en la conducta de los visitantes o el consumo de alcohol. Si no se sabe cómo hacerlo, se podría pedir el asesoramiento de cordobeses, mendocinos o salteños, que dan dado reiteradas muestras de saber de qué se trata el turismo.

En Esta Nota

Notas de opinión
Comentarios