Dios se hace Historia

24 Dic 2017
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> LA MISA DE HOY  

PBRO. MARCELO BARRIONUEVO

Ha llegado la Navidad, otra mas en el transcurso de nuestra vida. Hemos de revalorizar su naturaleza espiritual y de fe; es fiesta de Dios en medio nuestro. El Inmenso se hace pequeño, el Infinito se hace mensurable, el Todopoderoso se hace frágil y pequeño. Son las paradojas de Dios.

Dice Chesterton: “la Navidad esta construida sobre una paradoja hermosa e intencional: que el nacimiento del que no tuvo casa para nacer sea celebrado en todas las casas”. Es así, Dios nace sin casa pero para vivir en todas nuestras casas. Por ello la Navidad es el camino para volver a apostar por el gesto del Dios Niño que quiso nacer en un hogar para que nunca dejemos de consolidar el ideal por la casa, por el hogar, por la familia. Estas Navidades han de ser un nuevo aliento para fortalecer las familias que luchan por sacar adelante sus hijos, sus valores y tradiciones. Todas las instituciones deben procurar apoyar a los mejores padres para tener los mejores hijos y los mejores argentinos.

Ahora bien, sigue Chesterton con otra afirmacion. “Pero hay otro tipo de paradoja que no es intencional y ciertamente nada hermosa: está muy mal que no podamos desenredar del todo la tragedia de la pobreza. Está muy mal que el nacimiento del que no tuvo casa para nacer, celebrado en el hogar y en el altar, vaya a veces sincronizado con la muerte de gentes sin hogar y en barrios pobres...”

Es la otra cara de la realidad navideña, el drama de muchas realidades que el mismo Niño Dios nos interpela. Que la Argentina tenga un 30% de pobres e indigentes es algo demasiadamente grave como para olvidarnos de su existencia. Que nuestros abuelos jubilados sufran la incertidumbre de su futuro es inhumano; que la grieta divisoria de los argentinos sea algo usado para seguir teniendo poder es algo injustificable. Cuántas interpelaciones nos hace esta Navidad de 2017.

La Navidad es la fiesta del nacimiento de Dios pero tambien la conciencia de hacernos responsable de esa historia que este Niño asumió. Estamos convocados para hacer nacer a Dios en muchos ambientes y lugares en donde no está y en donde la dignidad humana de muchos hermanos no es respetada, ya desde el seno materno y la infancia hasta la ancianidad y el término natural. El Concilio Vaticano II señala que el “Misterio del Hombre se esclarece a la luz del Misterio del Verbo Encarnado”, es decir a la luz del Cristo Mesías Salvador. Esto es el don de Dios que se hace tarea en nosotros. No hay nada en el hombre que no nos interese humanizar y cristianizar; nada nos debe resultar indiferente, porque por cada realidad Cristo quiere dar su fuerza de vida.

La Navidad es un tiempo de reconciliacion con Dios y con los hermanos. No perdamos la oportunidad de acercarnos a las celebraciones litúrgicas de nuestras parroquias como tampoco a la búsqueda de la reconciliación con los hermanos alejados o con aquellos con los que tenemos dificultades.

Que podamos vivir la Navidad con la Fe grande en este Dios que se hace niño y al mismo tiemo como responsabilidad con el mundo y la historia en la que Él quiso vivir.

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