Cartas de lectores

10 Dic 2017

Boleto de ómnibus

El boleto del transporte urbano puede ser nuevamente un nuevo golpe al escuálido bolsillo de los tucucumanos, golpeado desde hace años por estos aumentos. Ahora resulta que, otra vez, AETAT vuelve al ruedo con el viejo y gastadísimo argumento de que la situación es mala, de que llegamos a duras penas a fin de mes, de que con mucho sacrificio pagamos sueldos, de que nos han reducido los subsidios, de que cada día es mas dificil mantener el servicio, de que está atado con alambres, etc. etc. etc. Supongamos que todo es razonable y cierto. Ahora pregunto, ¿cómo hacen el único fabricante de chasis del país y las carroceras de turno para negociar si las empresas están en estado calamitoso? Peor aun, con aire acondicionado encarecen más su valor. No los creo estúpidos ni al fabricante de chasis y ni al carrocero para negociar en estas condiciones. Creo que es hora de que por lo menos publiquen algunos números para que se conozca una vez el por qué de tanto lamento a través de tantos años.

Luis Daniel Alberto Guchea

Rivadavia 592, San Miguel de Tucumán.


El aguinaldo

Un periodista de LA GACETA definía al aguinaldo como “fantasma”. “Hacia el último trimestre del año se agregaron algunas nuevas obligaciones para la economía hogareña, por efecto del gradualismo. El reajuste de las tarifas de los servicios públicos privatizados hará, por ejemplo, que el aguinaldo sea un verdadero fantasma para el bolsillo del asalariado. Durante el último mes del año, la tarifa del gas subirá un 58% y la de la electricidad, en promedio, un 25%. A su vez, la boleta del agua viene con incrementos que casi duplican a lo que se pagaba en igual período del año anterior. El aguinaldo siempre fue considerado como una suerte de salvavidas para las finanzas familiares”; se escribió. También, el aguinaldo, es fruto de otras consideraciones importantes. Es común escuchar que las reivindicaciones obreras y sociales conquistadas bajo el peronismo fueron concesiones graciosas otorgadas por el Estado. La clase obrera habría acompañado lo que Perón y la Secretaria de Trabajo otorgaban para conseguir un apoyo electoral o social. Cuando Perón se vio obligado a presentar su renuncia el 10 de octubre de 1945, por la presión conjunta de un ala militar y de la Unión Democrática (quienes luego lo encarcelan en la isla de Martin García) anuncia, en una concentración pública, que deja un decreto a la firma del presidente Farrell, la creación del Instituto de Remuneraciones y el otorgamiento del aguinaldo. La movilización del 17 de octubre obtendría la libertad de Perón y se convoca a elecciones para febrero de 1946. Mientras tanto el aguinaldo y otros reclamos quedaron postergados. “El decreto se había convertido, en los medios sindicales en algo parecido a un mito” (Félix Luna). “Era materia de conversaciones cotidianas de centenares de miles de trabajadores en noviembre y diciembre”. “La presión gremial se fue acentuando y el 11 de diciembre se organizó en Plaza de Mayo un acto instrumentado por la CGT instando a su pronta sanción”. El decreto finalmente se anuncia el 20 de diciembre estableciendo el salario mínimo vital y móvil (que nunca llegaría a aplicarse), otorga aumentos entre el 5% y el 25% y se fija el decimotercer salario (aguinaldo). Las cámaras empresarias se oponen de inmediato. La UIA anuncio “la imposibilidad material de su cumplimiento”. Resuelven desconocer el decreto. Los sindicatos dirigidos por el Partido Comunista y el Partido Socialista se pronunciarán contra el aguinaldo y harán frente común con las parronales. La Secretaria de Trabajo se limita a sacar el un comunicado recordando el plazo para pagarlo. La reacción obrera no se hace esperar. “La negativa patronal a cumplir con el decreto desencadena una proliferación de paros espontáneos, desautorizados por la CGT” (Hugo del Campo). “La huelga general se extiende a todas partes” (Historia de la legislación de trabajo, Sylvester). La cámaras patronales deciden contragolpear: convocan a un “lock-out” (cierre general de empresas). Las huelgas y ocupaciones, finalmente, imponen el pago del aguinaldo. Hoy, esa conquista obrera, es parte de un desvalorizado sueldo que no llega a cubrir el costo de la canasta familiar.

Pedro Pablo Verasaluse

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Acheral-Amaicha del Valle

LA GACETA (07/12) nos mostro una radiografía de la Ruta 307, tramo Acheral-Amaicha del Valle. El trabajo periodístico puso en evidencia las condiciones inseguras que tiene la misma. Aprovecho la oportunidad para hacer conocer los factores básicos de la seguridad vial. Para lograr una circulación segura, deben darse algunas condiciones en los elementos que componen el sistema de transito, que se caracteriza por ser dinámico. Por ello se debe operar sobre los tres factores básicos: los vehículos, que deben cumplir con las normas técnicas y legales y estar en buen estado de mantenimiento y funcionamiento. Los usuarios: que tienen que conocer y cumplir con los requisitos que rigen el transito. Las vías y su ambiente: encontrarse en buen estado de conservación y señalizadas correctamente. La formación del conductor es el principal desafío a enfrentar; si se quiere evitar o reducir los accidentes, y es la educación el instrumento principal para conseguirlo. Para que resulte eficaz, hay que conseguir que los que conducen vehículos logren: 1) Reconocer los riesgos. 2) Aplicar las medidas preventivas y defensivas adecuadas. 3) Actuar correctamente mientras conducen. Es fundamental que comprendan que si manejar es la habilidad de hacer funcionar un vehículo, conducir es la capacidad de hacerlo, respetando las normas de transito, al ambiente a quienes nos rodean. Los expertos en seguridad vial, coinciden en la importancia que tiene la educación, pero que no es suficiente por sí sola. Deben también realizarse controles y sanciones que sirvan de ejemplo. Con relación a la seguridad vial, nos rige la ley 24.449 y por lo tanto es el Estado en sus diversas modalidades (Provincia y municipios), es el que debe controlar su cumplimiento, lo que actualmente no sucede. Es necesario que lo haga, las numerosas vidas humanas que se pierden o son dañadas en los accidentes de tránsito, así lo reclaman.

Juan Francisco Segura

Pasaje Baaclini 675, San Miguel de Tucumán.

 

Los tres precios

Suele decirse en el ámbito comercial que existen tres precios para un producto: el que cobra el vendedor, el que está dispuesto a pagar el comprador y el que realmente tiene el mismo en el mercado. Respecto a esto, mi padre, fallecido en 2001, solía contar un cuento muy divertido e interesante. Estaba ambientado en los años 40 y decía: “tres hombres entraron en una tienda y uno de ellos le dijo al vendedor: ‘Che, cotur, ¿tocuan leva eltalonpan que está en la driarevi?’. A lo que el vendedor, molesto, respondió: ‘Vamo’ baisano, habla claro que no estoy jugando’. “Bueno -dijo el cliente-, te estoy preguntando cuánto vale el pantalón que está en la vidriera’. Entonces,el vendedor le dijo $ 72’. ‘¡Eh, -dijo el cliente- por qué $ 72 si en la vidriera dice $ 27’. ‘Bueno -contestó el vendedor-, yo también hablo al revés”. Este cuento muestra en sus protagonistas y en los hechos, algunas de las principales características que tenemos los argentinos a la hora de hacer lascompras o las ventas. Estas son la avivada y la irrespetuosidad en la relacióncomprador-vendedor, y el descontrol en los precios. Hay compradores que quieren pagar lo que se les antoja, no lo que cuesta realmente un producto, y vendedores que cobran lo que quieren, no lo que deben, por lo que venden. En tanto, quienes deberían regular la operación brillan por su ausencia. Por eso, en el momento actual que vivimos los argentinos, creo que es conveniente ser prudente a la hora de gastar, para no pasar las fiestas entre quejas y rabietas.

Daniel E. Chavez

Pje. Benjamín Paz 308, San Miguel de Tucumán.


Inundaciones en el sur

Los ambientalistas leímos el muy buen artículo del periodista Roberto Delgado sobre el tema de las inundaciones en el sur tucumano; faltaría agregar lo siguiente: fuimos a visitar el Río Gastona y el Marapa junto a periodistas, invitados por vecinos del barrio San Roque y esta visita la titulamos “Crónica de una muerte anunciada”. ¿Por qué intuimos este título al igual que la novela? Simplemente porque en la novela domina siempre la fatalidad y se hace inevitable el crimen y no se hace nada para evitarlo, lo mismo sucede en el tema de las inundaciones, el desastre climático se apodera todos los años, siempre lo mismo y nada se hace para evitarlo, entonces ya todos conocemos el final. Todo sigue igual, lo único que cambia día a día son los desmontes que al decir de vecinos del sur que vuelan esos cielos cada vez se ven áreas más peladas en el pie del cerro, otros vecinos ven a camiones cargados de troncos, o sea la tala en el sur de la Provincia “goza de buena salud”. Que sí, que no, es la cantinela preocupante de los políticos que como Pilatos se lavan las manos, poniendo las culpas en las espadas de sus contrincantes, el pueblo mira al cielo a ver se oscurece y se arrodilla pidiendo no llueva. ¿Quién miente? El oficialismo o la oposición, vaya uno a saber, pero lo que si se sabe es el resultado y las consecuencias, si se vuelven a inundar en el sur lo perderán todo, los políticos bien sigan con sus peleas. Ah, por cierto, pusieron “sirenas”, eso detendrá la fuerza descomunal el agua en bajada. Otros políticos van a hacer demagogia llevando cosas y sacándose fotos. La pregunta queda flotando en el aire, ¿por qué no se da una solución definitiva? Existe un “secreto a voces” en toda la zona de Lamadrid, que luego de las inundaciones aparecen los “buitres” a querer comprar a precios viles los terrenos ya devaluados, ¿querrán cansar el vecino, será para poner más soja? Lo positivo en todo esto es la solidaridad del pueblo, que se muestra cada vez luego de pasada la catástrofe, camiones de donaciones, el pueblo se hace presente, el pueblo cumple mejor que sus representantes que sólo se ocupan de perpetuarse en el Poder o de hacer de la política una profesión hereditaria y nunca dejarla. Esta crónica está anunciada ya conoces el resultado, así que pueblo tucumano manos a la obra.

Pedro Martínez

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