Macri llega a la mitad del mandato con un "reformismo permanente"

Fueron dos años de vértigo. El primero, para corregir el rumbo del país; el segundo, para consolidar su poder.

10 Dic 2017

El 10 de diciembre de 2015, Mauricio Macri acabó con 12 años de hegemonía kirchnerista.  El Gobierno nacional se prepara ahora para desplegar una agenda de reformas ambiciosas y, con el lema del “reformismo permanente” con perspectiva gradual, lo que intenta es un proceso de mejora continua de la política pública. Mientras consolida su figura como estandarte de otra forma de hacer política, Cambiemos no puede todavía alcanzar la autonomía que implique constituirse en una fuerza política, más que una coalición electoral. Se vienen dos años con negociaciones permanentes en el Congreso y con los gobernadores. Macri piensa que la reelección es posible, en tanto las acciones que encare no sean desaprobadas por la sociedad. La oposición, en tanto, intentará revivir, pero aún no encuentra liderazgos firmes. Ese es otro punto a favor para el actual presidente de la Nación. 

El inicio: la herencia recibida

Macri navegó en una transición compleja, tratando de sostener la gobernabilidad y acumular poder.

El factor: gradualismo sí; shock, no

En las correcciones económicas, el Gobierno buscó que las medidas tuvieran el menor impacto social.

El futuro: la obra pública

Los planes de infraestructura serán la llave para la estrategia política y electoral de la actual gestión.


PREOCUPADO. El presidente, fotografiado con rostro preocupado en la Casa Rosada.

PUNTO DE VISTA 1

Con signos de interrogación

por Sergio Berensztein - analista político

Los dos primeros años de este gobierno transcurrieron con dos características claras. Por un lado, la principal decisión y el objetivo que tuvo Mauricio Macri es acumular poder para consolidarse como presidente de la Nación. Con esa estrategia, busca avanzar en un agenda de reformas más sustantivas, que es lo que se está discutiendo en el Congreso.

La segunda cuestión es el atemperamiento del fenómeno kirchnerista. El liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner está perdiendo influencia y los gobernadores del Partido Justicialista transitan hacia una postura más pragmática, de mayor vínculo con el poder nacional.

En el medio de todo esto sigue despierta la grieta. Pero asoma como aislada de la política, que tiene una dinámica superior a lo que hoy es el kirchnerismo, más bien de situaciones culturales. En este marco aparecen algunos interrogantes.

El primero es hasta qué punto el Gobierno nacional va a lograr consolidar una coalición que, hasta ahora, sólo es electoral, pero que no se ha traducido en un tejido organizacional estable. En la práctica, estamos frente a un presidente muy activo, con un Poder Ejecutivo dominante, pero Cambiemos aparece como una construcción política que, curiosamente, sigue siendo exitosa desde el plano electoral, pero endeble en lo organizacional. ¿Cuál es el futuro de Cambiemos? Eso aún no lo sabemos.

El segundo interrogante involucra al PJ, que tiene actores que, en su gran mayoría, están orientados a una postura moderada. Hablamos de gobernadores, legisladores, intendentes, sindicalistas y líderes de movimientos sociales de corte peronista. Esto le agrega gobernabilidad al sistema político. La pregunta es si el PJ podrá capitalizar algún desgaste del Gobierno de Macri y, así, afianzarse electoralmente, sobre todo en posturas firmes en contra de las reformas que impulsa la Casa Rosada.

La tercera pregunta incluye al kirchnerismo, que está asediado judicialmente y aislado en el Congreso de la Nación. Ocho senadores han profesado la fe kirchnerisa y se conformó un bloque con un reducido grupo de diputados. A excepción de Alicia Kirchner, ningún gobernador se reconoce kirchnerista y por eso la propia Cristina le sacó factura al formoseño Gildo Insfrán. Así las cosas, el kirchnerismo carece de poder territorial y económico, mientras sus principales referentes están o presos, o procesados o imputados en múltiples causas. Además, ese mismo kirchnerismo no muestra renovación dirigencial. Por esa razón, no queda claro qué sucederá con este espacio que gobernó el país por más de una década.

El último interrogante que se plantea es qué sucederá con la sociedad argentina. Cambiemos está impulsando reformas que, en buena parte, le duelen a sus votantes. La quita de subsidios, el aumento de las tasas o el atraso cambiario terminan golpeando a esa franja de sufragantes del actual oficialismo gobernante. Y allí está la incertidumbre, en el impacto electoral que puede causarle a Macri esas decisiones, como también quién o quiénes podrá capitalizar un posible desgaste.


ALIADOS. Macri y Carrió constituyen una sociedad política consolidada.

PUNTO DE VISTA 2

Pensando en la reelección

Por Rosendo Fraga -  analista político

Mauricio Macri ha cumplido sus dos años de gobierno, convalidado en términos políticos por su victoria en las elecciones legislativas del 22 de octubre. Los dos años han mostrado actitudes diferentes entre el primero y el segundo.

El año pasado, el jefe de Estado abrió las sesiones ordinarias del Congreso, convocando “al arte de acuerdo”. Lo hizo con un Congreso en el cual ha tenido sólo 15 de 72 senadores nacionales y nada más que 91 de 257 diputados nacionales. En función de esta estrategia, logró la sanción de 84 leyes. Entre ellas, algunas relevantes para la economía, como el acuerdo con los holdouts y el blanqueo.

En la política exterior, tuvo éxitos importantes en reestablecer las relaciones de argentina con el mundo. La visita del estadounidense Barack Obama en marzo de 2016, quizás fue el hecho más relevante en este ámbito.

En el segundo año, -el que ahora finaliza-, Macri abrió las sesiones ordinarias del Parlamento, con un planteo más confrontativo, en función de la “polarización” contra el kirchnerismo. Esta situación, tuvo como consecuencia, que hasta la elección, sólo se aprobó una decena de leyes, de poca significación. El gobierno gana los comicios, usufructuando la división del peronismo, la polarización contra Cristina Fernández de Kirchner -que fue derrotada en la elección de la decisiva provincia de Buenos Aires-, pero no llega a mayoría en ninguna de las dos cámaras. Tras la compulsa electoral, el oficialismo impulsó en la justicia las causas de corrupción contra el kirchnerismo y negociando reformas con los Gobernadores y la CGT y el impacto de “imponderables”, como el conflicto mapuche y la desaparición del submarino San Juan.

El Presidente enfrenta los próximos dos años, con posibilidades de ser reelecto en octubre de 2019. En los últimos 30 años, en seis de las siete elecciones presidenciales, la previa a ellas, anticipó el resultado del oficialismo. La política no es un algoritmo que permite predecir el futuro, pero los precedentes determinan percepciones. Por esta razón, en la política de la opinión pública, se percibe a Macri como un Presidente que probablemente estará ocho años en el poder. La gobernadora María Eugenia Vidal, resulta clave para ganar la elección presidencial de 2019, dado que su provincia es casi 40% del padrón electoral nacional.

La negociación con los gobernadores (sólo cinco gobernadores son oficialistas) y la CGT. El bloque PJ en el Senado tiene 26 senadores y es la primera minoría y en diputados algo más de 30, siendo el tercero. El Kirchnerismo al mismo tiempo mantiene una decena de senadores y más de 60 diputados, siendo segunda fuerza en la cámara alta y segundo en la baja. El gobierno buscará negociar y acordar con los bloques del PJ. El Kirchnerismo tendrá posibilidad de cuestionar políticamente, pero no impedir la gobernabilidad. En política exterior, el hecho más relevante será la Cumbre del G-20 que tendrá lugar en noviembre en la capital argentina. El conflicto social tendrá relevancia y lo que suceda con la tasa de interés internacional en el mundo, el manejo de la seguridad pública y las casas judiciales, como el caso Odebrecht, son imponderables que de darse, pueden tener impacto y alterar escenarios probables.

El balance de la primera mitad del primer mandato de Macri es positivo y el triunfo electoral en la elección de medio término es su resultado político más importante, aunque no le evita negociar con el PJ. Macri enfrenta la elección presidencial de 2019, con probabilidad de ser reelecto, pero teniendo que negociar con gobernadores y la CGT para tener gobernabilidad.


El sustento político

Las tres figuras que se perfilan en la sucesión del actual jefe de estado

Según Sergio Berensztein, director de la consultora que lleva su apellido, en estos dos años de administración de Cambiemos se ha consolidado también una forma de administrar el poder, con el Presidente y tres figuras que son su sustentación política, a la vez que constituyen la eventual sucesión de Macri, que son Marcos Peña, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. Los tres fueron siempre muy allegados al primer mandatario cuando era jefe de Gobierno porteño, pero ahora ocupan lugares estratégicos de poder en esa mesa chica de cuatro, consideró el analista.

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