Un empleado del ingenio San Juan denunció que fue secuestrado y que le exigieron $ 2 millones

En un confuso hecho, habrían intentado robar el dinero de la venta del lugar.

08 Dic 2017
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LA GACETA / ARCHIVO - ANTONIO FERRONI

Una negociación entre empresarios. Una transacción millonaria que no se concretó. Una desaparición y un supuesto secuestro. Un confuso episodio tuvo todos estos condimentos y se registró el miércoles en San Miguel de Tucumán.

Según fuentes oficiales y protagonistas del hecho, un hombre fue interceptado y retenido por un grupo de personas que se movilizaba en auto de color blanco. Los integrantes de la banda, en principio, lo habrían llevado por las avenidas Jujuy y Democracia y otros puntos. Dieron vueltas por la ciudad y durante ese tiempo habrían golpeado y amenazado de muerte a la víctima.

De acuerdo al relato denunciado, estas personas exigieron al damnificado que consiga $ 2 millones a cambio de su libertad. También habrían llevado a este ciudadano por varios cajeros automáticos del centro de la capital, donde habría extraído alrededor de $ 7.500. Luego lo dejaron abandonado en la plaza San Martín, en la madrugada de ayer.

Las horas previas

La víctima era empleado del ingenio San Juan, radicado en Banda del Río Salí, y había salido durante la tarde del miércoles, antes de que lo soltaran, de una escribanía, en el microcentro. Allí se habían convocado el arrendatario de la fábrica azucarera y un representante de la parte compradora. Habían acordado hasta ese momento una operación por un poco más de un 40% de las acciones de la empresa, por un monto de $ 27 millones, pago que se haría efectivo en dos partes.

De común acuerdo, el primer desembolso de la parte compradora se iba a concretar en un punto consensuado, también en la ciudad. Para ello, el empleado salió del estudio legal y se dirigió hasta San Lorenzo y avenida Bernabé Aráoz, con la idea de encontrarse con otro representante del sector comprador. Este tenía la misión de recibir ese capital y llevárselo a la familia administradora del ingenio, que iba a destinar el dinero al pago de salario de trabajadores. Ninguna de las transacciones se concretaron.

El empleado no apareció hasta la madrugada, en estado de shock y golpeado, según fuentes del caso. Durante el lapso de tiempo sin noticias del paradero de esta persona, los propietarios del ingenio realizaron la denuncia en la Policía y se había iniciado la búsqueda. A esto hay que sumar que uno de los administradores de la firma recibió llamados en los que se le solicitaba el pago de $ 2 millones para el rescate de su empleado. Pedido que fue rechazado.

“Tenemos más preguntas que respuestas sobre lo ocurrido”, dijo Lucas Terán, titular de la firma que arrienda el ingenio, al ser consultado por LA GACETA por lo sucedido el miércoles por la noche. El empresario se lamentó que este violento hecho se produjo en momentos en que la firma busca de respuestas efectivas para los empleados.

La justicia dispuso que la víctima se someta a un examen médico. Además, este tenía previsto ampliar su declaración, en el marco de la investigación.

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