A María Laura Malica le donaron un sillón odontológico y armó el consultorio para chicos

En el patio del Rectorado se realizó ayer la XI Feria del Programa de Voluntariado Universitario.

06 Dic 2017
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SOLIDARIDAD. María Laura Malica lidera el proyecto “La sonrisa de los agustines”, que atiende a 200 chicos. LA GACETA / FOTO JORGE OLMOS SGROSSO.-

En agosto pasado, María Laura Malica, voluntaria del Hogar San Agustín, recibió la donación de un sillón odontológico con todo el equipamiento. En ese momento no dudó un instante y puso manos a la obra para construir un consultorio en el propio edificio del hogar, ubicado en la zona de El Corte, en Yerba Buena.

Tres meses después, el 31 de octubre, se puso en funcionamiento el consultorio de odontología; otro de pediatría, una sala de primeros auxilios y una sala de espera. Con orgullo, Malica brindó los detalles del proyecto desarrollado en el marco del Programa de Voluntariado de la UNT. “La universidad tiene que devolver lo que la comunidad le da. Para mí, el voluntariado es una entrega y una obligación”, afirmó. Ella es la representante del proyecto denominado “La sonrisa de los agustines”, que participó en la XI Feria de Voluntariado Universitario del NOA. El ciclo se realizó en el patio central del rectorado de la UNT, en Ayacucho 491.

El grupo de Malica está integrado por 20 personas (cinco profesores y 15 estudiantes universitarios). “Desde 2014 venimos trabajando en el Hogar San Agustín en lo que es prevención y salud bucal, pero vimos que todo eso no era suficiente -explicó Malica-. La problemática que se había detectado era el gran ausentismo de los niños a nivel escolar por patologías bucales. Cuando recibimos la donación del sillón odontológico pedimos la colaboración de la Municipalidad de Yerba Buena e hicimos todo en tres meses”.

Atienden a más de 200 chicos, de 4 a 14 años, que provienen de zonas muy vulnerables y en situaciones de riesgo. La familia Luquin donó el sillón y la familia Caram aportó lo que servía para el consultorio médico. “Hasta ahora se han dado de alta a 25 pacientes niños en odontología”, precisó Malica.

De carácter regional

El programa de voluntariado nació en 2007 y cada año, para esta época, se realiza la feria, donde los equipos de proyectos dan cuenta de sus experiencias, difunden las actividades y los resultados. Estos proyectos son evaluados por otros voluntarios (profesores y estudiantes de la UNT).

“Hemos incorporado a universidades del NOA, de modo tal de seguir tejiendo redes y compartiendo experiencias enriquecedoras y variadas. Hasta ahora participaron las universidades de Santiago del Estero, Catamarca, Salta y Jujuy”, enumeró Ernesto Ruggeri, uno de los organizadores y anfitrión del encuentro regional.

En diálogo con LA GACETA, el ingeniero Ruggeri dijo que muchos voluntarios enfrentan situaciones sociales que nunca se habían imaginado y que no dejan de afectarlos amocionalmente. “Todo está potenciado por la soledad en la cual realizan sus trabajos, muchas veces padeciendo la incomprensión y la falta de acompañamiento de los actores más poderosos -remarcó Ruggeri-, de manera que la feria les permite ver que hay otros que han visto lo que ellos han visto, siente lo que ellos han sentido y trabajan como ellos”.

Los proyectos tienen una amplia gama social. Ruggeri explicó que las formas de insertarse en los problemas de la comunidad son exploradas, reconocidas y sistematizadas por los voluntarios, quienes las aprovechan en el trabajo de campo. “Quienes practican el voluntariado suman a sus aprendizajes académicos un aprendizaje metodológico y social, que sólo las acciones en el terreno pueden proveer”, insistió.

En esta edición la feria tuvo alrededor de 400 inscriptos, que colmaron el patio central del Rectorado para mostrar con entusiasmo y orgullo lo que hacen en beneficio de la comunidad, en muchos casos de las zonas más lejanas.

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