Es clave que se dé el debate sobre el sistema impositivo

Los cambios apuntan a mejorar la inversión

27 Nov 2017

Fernando Quiroga Lafargue
especialista en Servicios Financieros - télam
Fernando Quiroga Lafargue - Especialista en Servicios Financieros - Télam

Lo más importante de la propuesta de reforma impositiva impulsada por el Gobierno es que después de mucho tiempo se empieza a debatir en la Argentina el tema fiscal. Esto es, qué impuestos se cobran y para qué se usan esos fondos. Esto es un paso importantísimo que demuestra que la sociedad está más madura para abordar temas centrales que hacen al futuro del país y que son habituales en los contribuyentes de las naciones más desarrollados.

En cuanto a la reforma en si misma no será una disminución automática de los impuestos pero tampoco un aumento como veníamos acostumbrados. El objetivo es incentivar inversiones y emprolijar el sistema en algunos aspectos disminuyendo impuestos de manera gradual y en algunos casos aumentándolos como instrumentos de búsqueda de equidad o desincentivo de conductas.

Dificultad

Es muy difícil atacar al mismo tiempo todos los problemas del actual sistema impositivo. Por eso la actual iniciativa es un paso importante hacia ese objetivo siempre en el marco del gradualismo que se ha impuesto el gobierno en las reformas económicas. Se espera que esta reforma implique una reducción de la presión tributaria de 1,5 puntos del PBI al cabo de 5 años, sumado a la reducción de 2 puntos del PBI que tuvo lugar desde 2016.

El proyecto de reforma en debate tiene como objetivo principal mejorar las condiciones de competitividad de la economía para impulsar inversiones que, a su vez, traccionarían el desarrollo económico que el país necesita. El propio mensaje del Poder Ejecutivo se refiere a crear certeza y previsibilidad para las inversiones y esto tiene lógica ya que fueron muchos años de aumentar el gasto público y para sostenerlo se subieron impuestos a niveles muy altos con relación al PBI y, entonces, llegó momento de revertir esta situación.

Los detalles

Con este escenario, la reforma fiscal ahora en tratamiento implica una reducción gradual de impuestos y tiende a fomentar la reinversión como, por ejemplo, lo relacionado al impuesto a las Ganancias que se reduce del actual 35% al 25% para los casos de que la ganancias de una empresa se reinviertan. La disminución se hará en un proceso gradual para llegar a la alícuota del 25% en el año 2020. Aquí si las compañías tendrán una importante disminución del impacto fiscal y al mismo tiempo un incentivo a las inversiones.

Asimismo, se ha aprovechado la ocasión para contemplar alguna jurisprudencia emanada de la Corte Suprema en algunos temas en los que las normas no otorgaban certezas en cuanto a precisar un tratamiento fiscal. También, hay cambios propuestos que implicarán mayores controles y aumentos de exigencias y requisitos para evitar ahuecamientos de bases imponibles y elusión. Si, finalmente, la reforma es aprobada la nueva ley del Impuesto a las Ganancias pasa a incorporar algunos aspectos interesantes de aplicación global sobre transparencia, precio de trasferencia y sobreendeudamiento.

Otras reformas

También la reforma debería complementarse con otros dos cambios que todavía no están en el texto pero si fueron planteados por el Poder Ejecutivo. En primer término una disposición para que el impuesto a las transacciones bancarias sea gradualmente un pago a cuenta del impuesto a las Ganancias en forma completa y no como hoy que lo es parcialmente. Que no sea un impuesto en sí mismo sino un adelanto de Ganancias. Y el segundo aspecto complementario es en relación con el Impuesto sobre los Ingresos Brutos un impuesto nocivo ya que impacta en todas las etapas de producción y sobre los precios finales que pagamos los consumidores finales. En este tema hay un compromiso firmado por las distintas jurisdicciones federales para que tanto Ingresos Brutos como Sellos vayan disminuyendo su incidencia y las provincias resignen parte de esos ingresos en función de una mayor recaudación que se obtendría como consecuencia del aumento de la inversión y del crecimiento económico y que se coparticiparían.

La reforma también toca aspectos de tasas relacionadas a impuestos internos que históricamente se aplicaron sobre bienes suntuarios de lujo, calificación que quedó desactualizada en un mundo altamente tecnológico. Es lógico que aquí disminuya la presión impositiva sobre productos de consumo masivo como notebooks o procesadores. A la vez, se incrementan impuestos sobre productos catalogados como nocivos para la salud tal los casos del alcohol y las bebidas con azúcar. En cuanto a la imposición de un impuesto a la renta financiera no se prevé que reporte un significativo ingreso para el Estado. Se aplicará sólo por razones de equidad. Es razonable que gravando el trabajo personal a través del Impuesto a las Ganancias se deba sujetar a imposición también a la renta por inversiones.

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