La Provincia lanzó sus dardos en la batalla por el bioetanol

El ministro de Desarrollo Productivo cuestionó la postura que asumió la petrolera YPF. La compañía estatal señala que los cupos del biocombustible están en manos de un pequeño grupo de empresas

24 Nov 2017

La batalla por el precio del bioetanol a base de caña de azúcar se libra en distintos campos. Por un lado los industriales sucroalcoholeros, al igual que los productores cañeros, siguen insatisfechos por la decisión adoptada por el ministro de Energía, Juan José Aranguren, de rebajar al 7,5% el precio del bioetanol. Si bien ese valor representa la mitad de lo establecido originalmente como recorte, los alcoholeros consideran que no respeta las disposiciones legales que sostienen a la actividad y, además, daña la seguridad jurídica de las inversiones. Aún más, la Unión Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT) también le transmitió la preocupación de sus asociados en una carta enviada al presidente Mauricio Macri. “Rechazamos enérgicamente las decisiones (de Energía) por cuanto atentan contra la economía de miles de familias de productores cañeros, como así también contra los trabajadores”, señala la misiva firmada por el titular de la entidad, Sergio Fara. UCIT acotó que hay “argumentos técnicos, económicos, sociales, legales y ambientales” que sostienen la necesidad de no modificar el esquema de reconversión azucarera. De hecho, los mismos industriales recordaron que el Programa de Biocombustibles había establecidos claras reglas de juego hasta 2021, que no pueden ser alteradas administrativamente por resoluciones ministeriales.

El otro frente de conflicto se asentó en la Casa de Gobierno, tras las críticas de la petrolera YPF que anticipó un incremento del valor del combustible, tras la modificación de la fórmula de cálculo para fijar el valor del biocombustible. De hecho, la compañía estatal enfatizó que la ley de biocombustibles establece cupos obligatorios a través de un mercado cerrado, constituido por un pequeño grupo de empresas subsidiadas por los consumidores, que pagan mayores precios en los combustibles, y por el Estado a través de exenciones impositivas.

“Como muestra de la falta de competitividad del sector basta señalar que, según un informe del Ministerio de Agroindustria de septiembre, el precio del etanol base caña en la Argentina fue casi 90% superior al de Brasil y 53% superior cuando se toma la base maíz”, indicaron desde YPF. Esto motivó la reacción del ministro de Desarrollo Productivo, Juan Luis Fernández, que sugirió a YPF “que comience revisando su propia estructura de costos de producción de nafta, y revise si es lógico el precio que transfiere a los consumidores por su combustible contaminante (desentierran carbono que la naturaleza tardó millones de años en fijar, y no hacen nada por recapturarlo y devolverlo al suelo)”.

A su criterio, los supuestos de la petrolera sobre el etanol de Brasil son antojadizos. “Allí, el precio está atado al de la nafta que, a su vez, está con valores pisados para contener la inflación, donde además la cotización del Real no presenta los atrasos respecto a la inflación que sufre el Peso”, argumentó. “La industria del etanol es capital intensiva, y en Brasil 80% de las inversiones se financian con créditos oficiales blandos”. Y continuó con su contestación a YPF. “El promedio de endeudamiento del sector allí supera 130% su facturación y es común que se refinancien las deudas, a diferencia de Argentina donde no existen esas facilidades. La única realidad es que los consumidores están subsidiando a las petroleras locales que enganchan sus precios a los internacionales y no a sus costos reales de producción.”, fundamentó.

El ministro dijo, finalmente, que el Gobierno nacional pretendio recortar 30% los ingresos de la industria bioetanolera, aduciendo márgenes extraordinarios, referidos a una dudosa ecuación de costos que no contempla debidamente los reales.

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