Borges y la tradición judía

Similitudes entre el pensamiento de los cuentos del autor de Ficciones y la Cábala

19 Nov 2017
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A LA BÚSQUEDA DE LOS PUNTOS DE CONTACTO. Sosnowski quiere mostrar las similitudes (y también las diferencias) entre el pensamiento lúdico y filosófico de los cuentos de Borges y la doctrina de la Cábala.

ENSAYO

BORGES Y LA CÁBALA

SAÚL SOSNOWSKI

(Modesto Rimba - Buenos Aires) 

El propósito del libro de Sosnowski no es menor. Busca, acaso como un lector borgesiano, erudito y suspicaz, los sentidos detrás de los textos del autor de Ficciones. Sosnowski es consciente de que su empresa tiene un límite. Por eso, quizás, lo explícita desde el inicio. Dice que a Borges no le interesa la verdad de la doctrina judía. Entiende que Borges no comparte la doctrina como centro filosófico. En todo caso, le interesan los “procedimientos” de la Cábala como “mecanismos” lúdicos.

A pesar de las diferencias en los modos de entender el poder del Verbo (Borges insiste, según Sosnowski, en que los procedimientos le interesan más que la doctrina) Borges entiende al lenguaje como “cénit de la creación humana”. Para Borges, “la escritura y la palabra han sido elevadas a un plano superior”.

Según el crítico, la Toráh “debe ser concebida como un elemento ajeno a las contingencias del tiempo; los hechos allí narrados no están circunscriptos a una estructura lineal tempo-espacial sino que reflejan ad aeternum secretos que los iniciados podrán dilucidar mediante claves exegéticas”. Ajeno a esta concepción mística, Borges se vale de los procedimientos de la doctrina para urdir cuentos y poemas intelectuales, extraños y, a esta altura de la historia literaria, clásicos.

Cercanías y distancias

El autor de Borges y la Cábala quiere mostrar las similitudes (y también las diferencias) entre el pensamiento lúdico y filosófico de los cuentos de Borges y la doctrina de la Cábala. Si bien entiende que ambas empresas difieren en su fin (Borges no tuvo un interés teológico sino un afán lúdico), Sosnowski sostiene que se pueden encontrar puntos de contacto más allá de las notorias diferencias. Baste un ejemplo para entender el método de estudio del autor. En Tlön Uqbar Orbis Tertius, “el proyecto de creación de Tlön responde a un deseo de un selecto grupo de hombres iniciados en diversas ramas de la sabiduría humana”. En el caso de la Cábala, se generan mundos “mediante fórmulas mágicas que dificultan o impiden aproximaciones racionales” organizadas o pensadas por un selecto grupo de iniciados. Sigue Sosnowski: “Dios creó al hombre para darle la Toráh, para que comprendiera los grandes y divinos secretos encerrados en su texto”.

También en Las ruinas circulares, en La muerte y la brújula, en el poema El Gólem, entre otros, Sosnowski constata el uso “conceptual” de la mística judía. En los cuentos y en el poema, el secreto y el énfasis en la referencia a los nombres apuntan a la teoría cabalística sobre la concentración de todo objeto en su nomenclatura”. Es decir, los nombres no son datos inútiles o baladíes sino que tienen un peso ontológico inigualable, un influjo único sobre lo real.

Investigación de secretos

¿Por qué el libro de Sosnowski es insoslayable? El autor no ha buscado una equivalencia ingenua o una simetría inexistente entre literatura y teología. Sino que, consciente de las conjeturas disímiles, nos ayuda a pensar cómo ha surgido el sinuoso sendero que le ha permitido a Borges crear las piezas magistrales. Es decir, el artefacto de la crítica nos permite sospechar cómo han sido usados los procedimientos de la Cábala en la escritura.

De este modo, Sosnowski propone a la crítica como una investigación de los secretos. No para negar el placer de la lectura sino para que pueda ser vista de una forma “más razonada, más civil.”

© LA GACETA

Fabián Soberón

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