Sombras recortadas para llevarse un recuerdo personal, en el marco de una obra en la Bienal Sur

Sombras recortadas para llevarse un recuerdo personal, en el marco de una obra en la Bienal Sur

Una pieza itinerante de Juliana Iriart se podrá visitar en el Timoteo Navarro hasta el domingo.

PARTICIPACIÓN. La intervención del espectador completa la obra de Iriart.  PARTICIPACIÓN. La intervención del espectador completa la obra de Iriart.
17 Noviembre 2017

“Me interesa crear un espacio de intimidad en un contexto público, por eso apuesto a una acción participativa”, explica la artista Juliana Iriart, cuya obra se instalará en el marco de la Bienal Sur. “Sombras para llevar” se podrá visitar en el Museo Timoteo Navarro (9 de Julio 44) esta tarde de 19.30 a 21.30, y mañana y el domingo de 16.30 a 20.30. “Hay una invitación a reflexionar entre el ser y las sombras”, le cuenta a LA GACETA durante una entrevista telefónica.

El proyecto de Iriart consiste en un dispositivo que le permite a la artista dibujar y recortar las sombras de los visitantes en la postura que ellos deseen, para luego plegarlas y regalárselas. “La sombra es el producto de una mediación, en la que los participantes toman la decisión final sobre la manera en que quieren proyectarla. Se trata de una posibilidad de vivir una experiencia que permite no sólo saber cómo nos proyectamos, sino también cómo nos dejamos ver”, describe.

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Iriart no desea utilizar la palabra “lúdico”, porque indica que está muy cargada en un determinado sentido. ¿Sería un happening? “Es una acción participativa insisto, y sí, podría ser un happening, porque sin el cuerpo del público, no se da”, respondió.

Una carpa

La carpa se instalará en la galería del museo y sus “activadores” serán estudiantes de artes. “La pieza es un espacio cerrado dividido en dos. En un lado ingresa el espectador y puede proyectar su sombra; del otro, se le entregará un dibujo recortado con su sombra, plegado y sellado con un número. El participante se lleva su sombra”, reflexionó la artista.

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La obra de Iriart es itinerante y se está presentando en distintos países y ciudades. “Esta itinerancia es muy importante para mí, porque la acción funciona aún sin mi presencia, es un pieza autónoma”, acotó.

- Hace un tiempo comentaste qué arte te interesa. ¿Ahora lo ves de otro modo?

- Es bueno que me recuerdes esas palabras… Me interesa el arte que tenga humor, ingenio, frescura, que sea absurdo, generoso, que me asombre y sea delirante… En Bola de Nieve comenté que mi trabajo puede leerse como una acción, como un relato que pasa, transita.

- ¿Cómo fue tu obra anterior, “Sintonía para un convocante”?

- Un poco como esta, porque requirió de la participación de las personas que fueron a la exposición; hay una imagen, pero si las personas participan, brilla más, por así decirlo. El sonido como experiencia trabajó como una guía en el Museo de Arte Moderno.

- ¿De qué forma analizás el arte contemporáneo?

- Definir una época mientras transcurre es difícil, carece de objetividad. Veo que hay una libertad muy grande y que el arte se vale de recursos muy amplios. Esta sería la parte alentadora. Ahora, es difícil confiar en la singularidad de cada uno, cuando andamos viendo qué se está haciendo. Creo que cada artista debe expresarse en forma singular.

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