El informe de la Unesco sobre educación

26 Oct 2017 Por LA GACETA

Es uno de los asuntos que siempre está en el tapete porque es uno de los ejes del progreso de una sociedad. “Donde hay educación no hay distinción de clases”, afirma el sabio Confucio. En la Argentina, la educación se halla en el ojo de la tormenta desde hace años y aún no encuentra el rumbo para recuperar el terreno perdido y dejar atrás los pobres rendimientos en competencias internacionales. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) acaba de divulgar el último Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo titulado “Rendir cuentas en el ámbito de la educación”.

El trabajo señala que menos del 50% de los jóvenes terminó el secundario en casi la mitad de los 209 países y territorios relevados; sólo en 14 países lo hizo más del 90%, en tanto en la Argentina ese indicador supera el 60%. En 2015, 264 millones de niños y jóvenes en edad de cursar la enseñanza primaria y la secundaria no estaban escolarizados; pero “estar escolarizado no garantiza la graduación”. “Según datos de encuestas de hogares correspondientes a 2010-2015, la tasa mundial de finalización de estudios ascendió al 83% en la enseñanza primaria, al 69% en el primer ciclo de la secundaria y al 45% en el segundo ciclo”, señala el estudio.

En el prefacio del reporte, la directora general de la Unesco, Irina Bokova, señaló que los 264 millones de niños y jóvenes que no van a la escuela, reflejan un fracaso cuya solución se debe acometer “juntos porque la educación es una responsabilidad compartida y sólo con nuestros esfuerzos aunados será sostenible el progreso en este campo, que es esencial para hacer realidad las ambiciones del Objetivo de Desarrollo Sostenible relativo a la educación, que forma parte de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”. Manifestó que para avanzar se precisan líneas de responsabilidad claras, saber cuándo y dónde se quiebran esas líneas y qué medidas son necesarias como respuesta a esa situación: tal es el significado de la rendición de cuentas, el eje de este informe. “La conclusión es clara: la falta de rendición de cuentas puede hacer peligrar el progreso, al posibilitar que en los sistemas educativos se incrusten prácticas perjudiciales. En primer lugar, la inexistencia de planes de enseñanza diseñados claramente por los gobiernos puede desdibujar los papeles y hacer que las promesas queden incumplidas y las políticas sin financiar. Cuando los sistemas públicos no imparten una educación de suficiente calidad y los agentes que buscan un beneficio económico colman esa laguna, pero actúan sin estar regulados, las personas marginadas salen perdiendo”, dijo la funcionaria.

Desde hace años, la educación se halla en crisis; ello no sólo se observa en el pobre rendimiento de alumnos que, por ejemplo, tienen serios problemas para comprender un texto, sino también en el ascenso de la violencia, manifestada en el acoso escolar, o en hechos que salen del establecimiento educativo y se reproducen en las calles, como las grescas estudiantiles, que han dejado como saldo un muerto hace pocos meses en Tucumán. No se trata solamente de ocuparse de las materias que deben dictarse, sino de profundizar en los principios esenciales que mueven las relaciones humanas, impulsando a los chicos a emprender acciones solidarias con sectores desfavorecidos de la sociedad. No en vano se afirma que no es lo mismo enseñar que educar.

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