Puigdemont evalúa un llamado a elecciones

Cataluña se debate entre la declaración de la independencia y la amenaza de intervención, lanzada por el Estado central español. El Parlament regional se reúne para responder a las medidas anunciadas por Rajoy. Ya se preparan protestas en Barcelona.

25 Oct 2017

BARCELONA/MADRID.- Declaración unilateral de independencia e intervención del Gobierno central en la autonomía de Cataluña: España se prepara para dos posibles terremotos políticos mañana y el viernes, tras meses de crisis secesionista en la región. Algunas claves para entender los escenarios posibles se develarán en la sesión del Parlamento catalán, mañana.

En ese pleno extraordinario, el Parlament debe analizar una respuesta a la intervención anunciada por Madrid. La reunión podría servir para declarar la independencia unilateral y proclamar una nueva “república catalana”, como piden los partidos que apoyan al Govern de Carles Puigdemont. Puede, además, convocar elecciones autonómicas.

Márgenes estrechos

Una declaración unilateral de independencia tendría un efecto práctico limitado: el Gobierno de Mariano Rajoy recurriría la declaración ante el Tribunal Constitucional, que la suspendería, y seguiría adelante con la intervención de Cataluña que el Senado en Madrid aprobará el viernes. La declaración unilateral de independencia puede salir cara a Puigdemont, que afrontaría una querella por rebelión, castigado con hasta 30 años de prisión.

El margen para una salida negociada a la crisis es mínimo. Rajoy dijo que paralizaría su intervención si Puigdemont convocaba a elecciones. Esto puede ocurrir en el pleno de mañana, pero si se declara la independencia, se cerraría cualquier negociación.

El ministro de Justicia español, Rafael Catalá, sostuvo que la única salida sería que el Govern explique que no declaró la independencia y se comprometa a cumplir la ley. Un paso con el que Puigdemont irritaría a sus aliados y parece improbable.

El costo político

La intervención inédita del Estado central en una región tiene un alto costo de imagen y fue presentada por el independentismo en Cataluña como un agravio. Por eso, su aplicación promete ser conflictiva y ser recibida con protestas y resistencia social y política, con riesgo de incidentes y actuaciones policiales.

La Candidatura de Unidad Popular, el partido antisistema que apoya a Puigdemont, llamó a una lucha no violenta y a la desobediencia civil masiva; otros sectores convocaron protestas y huelgas y el Govern aseguró que sus funcionarios se negarán a obedecer “órdenes de Madrid”.

Sin embargo, Cataluña independiente no es, por ahora, un escenario cercano. Un nuevo país requeriría reconocimiento internacional y que España retirara su presencia (jueces, policía, Ejército, funcionarios), condiciones que nadie se plantea. (DPA)

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