Alarma el incremento de la violencia contra la mujer

21 Oct 2017 Por LA GACETA

Se esconde en distintos ropajes. Está en todas partes. No es solo física, también psicológica, espiritual. Es tan vieja como el ser humano porque anida en sus genes. La peor de todas es aquella que se ejercita en contra mujeres, niños y ancianos. No es una novedad violencia viene ganando terreno en la sociedad, pero lo sorprendente es crece exponencialmente, lo cual refleja que no se está haciendo lo suficiente para combatirla con eficacia.

En nuestra edición de ayer, informamos que en la Fiscalía V se recibieron más de 100 denuncias diarias por violencia de género entre el 6 y el 17 del corriente. En ese período, ingresaron 800 denuncias por violencia de género; el fiscal dijo que ese número podría extenderse hasta 1.300 o 1.400 porque aún había varias denuncias que se hallan en las comisarías esperando medidas o en la mesa de entrada de Tribunales. Agregó en esos 11 días ordenó la detención de unos 40 victimarios. El magistrado afirmó que la violencia de género es tan grave como la droga.

La titular del Centro Municipal de Violencia, Mujer y Derechos Humanos criticó el sistema judicial por la falta de sanciones. Dijo que hay mujeres que tienen denuncias por lo tanto no hay un juicio ni sentencia. “Las víctimas necesitan que exista una sanción. Esa es la falla que encuentro en la Justicia en cuanto a violencia de género. Del mismo modo, a veces cuando se viola una prohibición de acercamiento, al hombre le dan otra prohibición, en lugar de detenerlo”, manifestó. Agregó que condenar a los agresores es también un modo de hacer prevención. “Es necesario que ellos vean que existe una consecuencia de su actuar. Tenemos leyes; sólo falta que se apliquen con mayor conciencia, así después no tenemos que lamentar muertes anunciadas como son los femicidios”, aseveró.

La realidad está mostrando que este flagelo se está robusteciendo en Tucumán en forma alarmante. Por eso es inexplicable que la Argentina no haya estadísticas oficiales. En junio pasado, informamos que la Corte Suprema era la que llevaba el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina, según el cual en 2016 habían sido asesinadas 254 mujeres y travestis, es decir que se había cometido un crimen cada 35 horas. Según la Corte, las muertes habían aumentado ese año un 8% respecto de 2015. Es imprescindible que haya estadísticas que permitan diseñar políticas públicas efectivas.

En una oportunidad, dijimos que se podría profundizar la idea de trabajar con el victimario, que es el resultado de la violencia que ha mamado seguramente en su hogar en la infancia y la adolescencia, y le parece natural golpear a una mujer. La prevención es esencial para combatir este flagelo; la educación es el punto de partida para construir las relaciones humanas.

La violencia se transmite generacionalmente y no solo se practica a través de golpes que pueden conducir a la muerte, sino también a través del acoso sexual, psicológico, la discriminación, la humillación. Es la consecuencia de una sociedad, cuyos valores esenciales están en crisis desde hace tiempo. Mientras esta se está volviendo cada vez más individualista, consumista, deshumanizada, agresiva y sorda, el Estado no actúa con la firmeza suficiente para combatir la violencia, no solo de género, sino de todo tipo.

Se trata de abordar el problema desde varios ángulos especialmente desde la educación. Si aprendemos desde la infancia a recrear los lazos afectivos, el diálogo como fuente de entendimiento, el amor y respeto por el otro, la solidaridad y desterramos las diversas formas de autoritarismo, quizás avancemos hacia una sociedad menos golpeadora y enferma. La violencia genera violencia, dolor, angustia, desesperación, impotencia y también muerte.

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