La langosta, al acecho de los cultivos tucumanos

16 Oct 2017

Uno de los principales puntos débiles de nuestra idiosincrasia es la falta de previsión. Por lo general, se espera que un hecho negativo se desencadene para entonces considerar cómo se lo enfrentará. Muchos males -incluso sociales- pueden evitarse con una tarea planificada y sostenida de previsión, como la aparición masiva y repentina de seres vivos de la misma especie que causan graves daños a poblaciones animales o vegetales. Todo indicaba que la plaga de langostas había sido derrotada en Tucumán en la década de 1950. Sin embargo, el insecto, temido ya en la antigüedad -se había ganado un lugar en la Biblia-, reapareció en el sur de nuestra geografía en 2015.

Envalentonado por la escasa oposición, tiró rápidamente líneas para incrementar su población y así poder lanzarse con mayor enjundia sobre los cultivos tucumanos. Su última incursión se produjo a fines de agosto. Mediante monitoreos el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) detectó áreas de oviposición de las langostas en las zonas este, oeste y sur de Tucumán y parte de Santiago del Estero y recomendó a los productores que estuvieran atentos ante los nacimientos que se darán en los próximos días de acuerdo con las condiciones climáticas.

El responsable regional del Programa Nacional de Acridios aconsejó que se denunciara en forma inmediata cuando se detectara un área de postura, y el posterior control químico de los nacimientos (ninfas), porque es el momento más efectivo para el combate de la plaga y con menor impacto ambiental.

Se detectaron zonas de oviposición en Los Puestos, Mujer Muerta, Viclos, La Cocha, Medinas y Atahona. En nuestro Suplemento Rural, un directivo de la Asociación Civil de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor) expresó su preocupación por la falta de fondos nacionales para combatir la plaga. “El problema se está volviendo cada vez más complicado, más difícil de controlar... desde Apronor colaboramos en gestionar los fondos prometidos en Tucumán por el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile. Y también estamos diligenciando con el Gobierno de Tucumán para reforzar la compra de insecticidas y la contratación de vuelos de avión para la lucha aérea contra las langostas. Pero sin recursos se agudiza el problema”, afirmó.

Como se hizo a fines de la década de 1940, el Senasa firmó convenios de cooperación con los ministerios de Ambiente y Producción de Salta, y de Desarrollo Económico y Producción de Jujuy, y con los organismos sanitarios de Bolivia y Paraguay, para el manejo de la plaga de langostas. El objetivo es establecer parámetros únicos y regionales en vigilancia, control e investigación de la plaga que afecta a la Argentina y países vecinos.

Lamentable sería que no se combatiera con eficacia la plaga por falta de recursos nacionales. Esta situación pone en evidencia además que se le prestó la debida atención a la aparición del insecto hace dos años. Si se hubiesen tomado las prevenciones del caso y se hubiese avanzado en el trabajo conjunto entre Argentina, Bolivia y Paraguay no se estarían viviendo estos momentos de preocupación. La experiencia está mostrando una vez más que es peligrosa lanzado su acción devastadora de poco o nada sirve llorar sobre la leche derramada. “Excava el pozo antes de que tengas sed”, reza un proverbio chino.

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