El usuario, eterno rehén de los paros aéreos

15 Oct 2017

Los problemas crónicos asedian a los argentinos que suelen destinar una parte importante de sus salarios para pagar servicios que son ineficientes y que nos muestran como un país caro, poco serio, que les falta continuamente el respeto a sus habitantes. Pero lo más lamentable es que se convierten en rehenes no deseados de cualquier protesta gremial. Por ejemplo, los conflictos en el transporte aéreo datan de hace más de dos décadas y da la impresión que la historia proseguirá.

Con motivo del Día de la Madre que se celebra hoy y del fin de semana largo, miles de argentinos hicieron planes con anticipación para viajar por ese medio. Con récord de cantidad de pasajeros, un conflicto gremial por las paritarias provocó la cancelación de la mayoría de las partidas previstas por Aerolíneas Argentinas y Austral para las primeras horas del viernes desde el Aeroparque Jorge Newbery y el Aeropuerto de Ezeiza.

La reunión entre los cinco gremios aeronáuticos y la empresa Aerolíneas Argentinas-Austral en el Ministerio de Trabajo pasó a cuarto intermedio hasta el martes, luego de que la compañía ofreciera un aumento salarial anual no remunerativo del 20%, en contraposición al 26% exigido por los gremios. Las asambleas sindicales, realizadas entre las 6 y las 9, obligaron a cancelar 22 vuelos en aeroparque y 7 en Ezeiza. Un vuelo de Aerolíneas que debía arribar el viernes a Tucumán a las 8.25, procedente de Córdoba, fue cancelado como consecuencia, una delegación de unos 70 estudiantes quedó varada en el aeropuerto Matienzo.

La compañía les dijo a los padres que no se podía reprogramar el servicio. “Es un viaje de cuatro días. Los chicos ya tienen hechas reservas y excursiones pagas. Los quieren enviar en ómnibus, pero ninguno de los padres de está de acuerdo”, se quejaron los progenitores. Algunos otros vuelos a nivel país fueron reprogramados, pero perjuicio a los usuarios ya estaba hecho.

Lo más lamentable de este hecho que se repite con frecuencia es que el ciudadano es el eterno jamón del sándwich. Ningún sector gremial, empleados manifestantes ni autoridades se hacen cargo del perjuicio económico, moral y de tiempo que le provocan al prójimo cuando se corta una ruta, una calle o se realiza un paro sorpresivo del transporte aéreo o una huelga sostenida de los bancarios, dejando sin alternativa al usuario. En el caso puntual que comentamos, ello refleja una notable indiferencia hacia el pasajero que debe permanecer horas varado en una estación aérea.

El usuario es siempre la variable de ajuste de la negligencia o de la incapacidad de muchos prestadores de un servicio, pese les da de comer con su bolsillo. Debería ser el niño mimado porque si él no pone la plata diariamente para que funcione todo el sistema, no existiría Aerolíneas Argentinas ni ninguna otra empresa, sobre todo de servicios. Lo deberían saber las patronales y los empleados.

Si por un paro sorpresivo alguien pierde de asistir a compromiso importante o debe perder una operación quirúrgica programada con anticipación, ¿quién se hace responsable? ¿Los empleadores, los gremialistas, los empleados? ¿Nadie? ¿Se sancionará a alguien por el daño ocasionado a miles de viajeros?

Sería importante que se diseñara una política de Estado en materia de transporte y se protegiera al usuario de estos excesos de los que es la principal víctima. El hilo de corta siempre por lo más delgado. Sería bueno que alguna vez se cortara del lado de los responsables.

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