Cinco formas de controlar el enojo y medir las reacciones

Si hay situaciones en la que no podés controlarte, aquí tenés algunas técnicas evitar los conflictos.

10 Oct 2017
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IRA. Manejar el enojo. FOTO TOMADA DE TARINGA.COM.

En la vida cotidiana hay situaciones que nos exceden y que causan mucha ira y enojo. Según cada tipo de personalidad, a veces puede controlarse y a veces no. Incluso, hay quienes tienen como costumbre comunicarse desde un lugar agresivo.

Para evitar reaccionar de mala manera, dosificar la energía para cada situación y evitar llevarte mal con las personas con las que te toca convivir, te mostramos algunas herramientas que podés aplicar momentos antes de decir algo o en alguna discusión que te esté sacando de vos mismo.

1- Identificá cuál es el motivo

Cuando sientas que una situación está empezando a superarte, respirá hondo y pensá cuál es el motivo que te está enojando. Tiene que ser algo específico, por ejemplo: si estás discutiendo con tu empleado o tu jefe puede ser una actitud que no te guste de esa persona, que no esté cumpliendo con tus objetivos o que sea el otro el que te está agrediendo, entre otras cosas.

Una vez que lo detectes, buscá la solución para cada una de esas opciones de la mejor manera. En ese tiempo en que tu cabeza comenzó a preparar la solución ya estás predisponiéndote de otra manera y no vas al choque.

2- Racionalizá la situación y evitá dos palabras

Cuando la ira empieza a adueñarse de tu cabeza, "activá el chip de control" y recordá que es mejor no pronunciar las palabras "nunca" y "siempre", porque dificultan la posibilidad de solcionar el problema, según informó el portal mejorconsalud.com.

Podés reemplazar esas palabras por “haré lo posible por…”

3- ¿Está en tus manos?

La mejor forma de evitar una frustación al vicio es saber si podés controlar o no la situación. ¿Está en tus manos solucionarlo?

Cuando respondas a esa pregunta vas a encontrarte con dos opciones: si lo está, simplemente hay que accionar y trabajar para encontrar lo que estás buscando, si no lo está (por ejemplo, un embotellamiento) tenés que entender que solo agregás otro problema a tu vida poniéndote en una actitud negativa. Así lo aconsejó el psicoterapeuta Pablo Verde en el portal vanidades.com.

4- Contar hasta diez o alejarte del lugar

Vos podés controlar tu ira, pero quizás el otro no. Cuando alguien te hirió o te insultó lo más fácil es responderle, pero esto sólo lleva a agravar la situación.

Si ves que no vas a controlar tus palabras, lo mejor es alejarte del lugar que estás compartiendo con esa persona.

5- Anotá tus enojos

Suena raro, pero es efectivo. Anotá cuáles fueron las situaciones que te causaron enojo o ira y que no hayas podido controlar de ninguna manera.

Algunas de las preguntas que podés hacerte son:

1. ¿Del 1 al 10, cómo crees que calificarían los demás tu enojo?

2. ¿Cómo lo calificarías vos?

3. ¿Qué pasó antes?

4. ¿Qué pensás de lo que ocurrió o de la persona que te provocó el enojo?

Cuando las leas, tratá de ver cuál es el patrón en común que tenés que resolver o qué es lo que más te está afectando. De esa forma ya sabés lo que vas a evitar en la próxima o cómo estar menos susceptible a esos factores en particular.




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