Crean partículas que liberan en el cuerpo fármacos y vacunas en plazos determinados

Como las impresoras 3 D no les servían, inventaron un revolucionario sistema de construcción y llenado

23 Sep 2017
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VACUNAS. Encuentran cómo administrar varias dosis con un solo pinchazo. foto de archivo

Llevar a tu hijo a que le pongan las vacunas nunca es un programan divertido. ¿Te imaginás qué genial sería que por dos años sólo hiciera falta un pinchazo? Pues parece no ser algo tan lejano. Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Estados Unidos, desarrollaron unas tazas absolutamente minúsculas que se pueden llenar con un fármaco o una vacuna y luego se sellan con una tapa: como una cápsula de Nesspreso, pero microscópica. Según publicó la BBC Mundo, están hechas de un polímero conocido como PLGA, ya aprobado para implantes, suturas y prótesis, y pueden diseñarse para que se degraden en momentos específicos y derramen su contenido.

“Estamos muy entusiasmados. Por primera vez podemos crear una biblioteca de diminutas partículas de vacuna encapsuladas, cada una programada para liberarse en un tiempo preciso y predecible”, contó Robert Langer, profesor del Instituto David H. Koch, en el MIT. Langer y Ana Jaklenec, también investigadora del Instituto Koch, son los principales autores del artículo sobre este trabajo que se publicó en la última edición digital de la revista “Science”.

El estudio comenzó como parte de un proyecto que buscaba cómo administrar múltiples dosis de vacuna en un tiempo específico con una sola inyección. El objetivo era que bebés en países en desarrollo, que no ven un médico a menudo, recibieran de una vez, después del nacimiento, todas las vacunas que se necesitan durante los primeros uno o dos años de vida. Ya habían logrado partículas que liberaban gradualmente fármacos, pero necesitaban una forma de administrarlos en ráfagas cortas y en intervalos de tiempo específicos, para imitar la forma en que se administraría una serie de vacunas.

Gran invento

Surgió un problema: las técnicas convencionales de impresión 3D resultaban inadecuadas para el material y el tamaño requerido. La consecuencia fue un gran invento: inspirándose en la fabricación de chips de computadora crearon moldes de silicona para tazas y tapas. Grandes matrices de unos 2.000 moldes se encajan en una diapositiva de vidrio y con ellos se forman las partículas de PLGA (cubos unos pocos cientos de micras) y sus tapas.

“Este nuevo método llamado SEAL (StampEd Assembly of polymer Layers) se puede utilizar con cualquier material termoplástico y permite la fabricación de microestructuras con geometrías complejas que podrían tener aplicaciones amplias, incluyendo la administración de fármacos pulsátiles inyectables, sensores de pH y dispositivos microfluídicos 3-D”, explicó Jaklenec.

En las pruebas con ratones se demostró que las partículas se liberan en ráfagas bruscas, sin fugas previas, a los 9, 20 y 41 días de la inyección. Luego, probaron partículas llenas de ovoalbúmina, una proteína encontrada en claras de huevo que se utiliza comúnmente para estimular experimentalmente una respuesta inmune.

“La técnica de SEAL podría proporcionar una nueva plataforma que puede crear casi cualquier objeto pequeño y rellenable con casi cualquier material, lo que podría proporcionar oportunidades sin precedentes en medicina y otras áreas”, resaltó Langer.

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