Ideas para celebrarle el cumpleaños a tus hijos sin comida chatarra

Frutas en lugar de caramelos, tutucas en lugar de chizitos, jugos naturales en lugar de gaseosas: hacé saludables los festejos.

11 Sep 2017

“Era extraño el cumpleaños de la Malena, porque era de bebés. Y porque había zanahorias, galletitas de formitas, zanahorias -repite- una barrita de merengue, jugos feos y zanahoria -insiste-, tomatitos cherry... Y no había chizitos, maní, papas fritas”. Así fue la descripción de Jorgito (cuatro años), primo de la cumpleañera, cuando volvió a su casa. Algo raro había en esa fiesta y no era que nadie se haya olvidado de comprar los chizitos y las papas fritas. Lo que hubo en esa casa de Yerba Buena, el martes a la tarde, fue un experimento.

La mamá de Malena es Paula Capuano, cocinera y cultora de la comida saludable y vegetariana. El experimento de eliminar los snacks típicos de los cumpleañitos fue una idea que se le ocurrió luego de la maratón de festejos del Día del Niño, que terminó con su hija con empacho y dolor de estómago durante varios días.

“Desde chiquitos nos han metido el chip de que la celebración es sinónimo de comida chatarra, de cosas pesadas y para nada sanas. Pero eso creo que es momento de cambiar esa mirada y que los cumpleaños sean saludables. No es más trabajo ni más gasto, es solamente cambiar la idea”, explica Capuano.

Así fue, que, como describió Jorgito, en la mesa de Malena había verduras, frutas, jugos naturales, puré de palta, galletitas caseras, merenguitos secos en lugar de caramelos, helados de yogur congelado en vez de los palitos que son pura azúcar y colorante. El objetivo fue eliminar o al menos disminuir las frituras, las cantidades excesivas de azúcar y los alimentos industriales.

“Los chicos más chicos, desde un año y medio hasta los tres, se coparon. Comieron de todo y ellos no cuestionan, lo ven como algo natural. Pero los más grandes, de cuatro años para arriba sí se sorprenden porque no tiene nada que ver a lo que tienen incorporado. A las mamás, a todas, les pareció una idea excelente, pero varias dijeron lo mismo: ‘te mataste, yo no tengo tiempo para hacer todo esto, es más fácil ir al súper y después abrir bolsas’”, cuenta la cocinera, pero asegura que es una idea errada.

Las compras

El primer cambio pasa por las compras. En lugar de chizitos, tutucas. En lugar de papas fritas, frutillas. En vez de palitos salados, semillitas de girasol peladas. “El mismo trabajo es ir al súper o a una semillería y comprar cosas más sanas. En esta ocasión lo que más trabajo me llevó fueron las galletitas caseras, pero no hace falta que las hagás: en lugar de comprar las industriales en el súper, que están llenas de conservantes y químicos, te vas a una panadería y comprás galletas caseras. Lo mismo con los merenguitos, que son ideales para reemplazar los caramelos: tienen menos azúcar y nada de edulcorante”, compara.

Y para comprobar que lo más elaborado no es únicamente lo que gusta, en su cumpleaños-experimento Capuano verificó que los que más éxito tuvieron fueron las frutillas y los tomates cherry. “Se los devoraron. Y no tenía más trabajo que lavar bien la fruta y ponerla en platitos”, asegura.

Algunas ideas 
n Aguas infusionadas. En un recipiente lo más grande posible, como una ponchera por ejemplo, se coloca agua mineral o filtrada y trozos de frutas o rodajas de cítricos, por ejemplo. Puede hacerse la noche anterior y refrigerar para que se concentre el sabor.
n Limonada con miel de caña para endulzar
n Jugos sin conservantes. Hay algunas pequeñas empresas familiares que los comercializan en bidones, una buena opción para ahorrar plata.
n Jugo de frutilla u otras frutas que se pueden comprar congeladas. Arándanos, frutillas, gajos de durazno, mora, ananá... todo lo que se te ocurra, con agua y la licuadora. Para hacerlo más simple todavía, podés comprar las bolsas de frutas congeladas que venden en algunos locales de productos congelados.
n Tutucas dulces o naturales y semillas de girasol tostadas y saladas. Ambas cosas se consiguen en una semillería. A las semillas de girasol se las puede tostar en una sartén en casa.
n Pochoclo. Se hace en pocos minutos con maíz pisingallo. Se puede endulzar con miel de abejas o de caña.
n Helados de yogur en reemplazo de los helados en palito, que tienen mucho colorante. Es muy fácil de hacer: verter yogur líquido en cubeteras, colocar un palito y congelar.
n Puré de palta, de zanahoria, de remolacha, etcétera. Se puede usar queso crema para espesar. Para comerlos, en lugar de pan o grisines, se puede servir bastoncitos de zanahoria o de apio, por ejemplo.
n Pinchos de frutas. Se pueden armar unos brochettes o, mejor, dejar los ingredientes cortados para que los chicos armen sus propios pinchos y se diviertan comiendo.
n Paletas de sandía. Cortar las sandías en triángulos y atravesar los trozos con palitos de helado. Y listo.
n Que no falte en la mesa: agua, aceitunas, frutas pequeñas enteras o grandes troceadas.
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opinión
“si les das la opción, los chicos saben elegir”
“Es el adulto el que piensa que los chicos no van a querer cosas sanas. Pero si les das la opción, ellos eligen bien, eligen lo saludable”, asegura Eugenia, una mamá que desde hace 12 años viene experimentando con organizar cumpleaños saludables para sus tres hijos. “Cuando los chicos están cansados de jugar y tienen sed, lo que piden es agua. Pero los adultos somos los que ponemos en la mesa las bebidas cola. Pero si las reemplazás por agua y jugos sin conservantes ellos, felices”, dice Eugenia, quien prefiere mantener su apellido en el anonimato. “Por una cuestión de timidez”, asegura

Algunas ideas 

- Aguas infusionadas. En un recipiente lo más grande posible, como una ponchera por ejemplo, se coloca agua mineral o filtrada y trozos de frutas o rodajas de cítricos, por ejemplo. Puede hacerse la noche anterior y refrigerar para que se concentre el sabor.

- Limonada con miel de caña para endulzar

- Jugos sin conservantes. Hay algunas pequeñas empresas familiares que los comercializan en bidones, una buena opción para ahorrar plata.

- Jugo de frutilla u otras frutas que se pueden comprar congeladas. Arándanos, frutillas, gajos de durazno, mora, ananá... todo lo que se te ocurra, con agua y la licuadora. Para hacerlo más simple todavía, podés comprar las bolsas de frutas congeladas que venden en algunos locales de productos congelados.

- Tutucas dulces o naturales y semillas de girasol tostadas y saladas. Ambas cosas se consiguen en una semillería. A las semillas de girasol se las puede tostar en una sartén en casa.

- Pochoclo. Se hace en pocos minutos con maíz pisingallo. Se puede endulzar con miel de abejas o de caña.

- Helados de yogur en reemplazo de los helados en palito, que tienen mucho colorante. Es muy fácil de hacer: verter yogur líquido en cubeteras, colocar un palito y congelar.

- Puré de palta, de zanahoria, de remolacha, etcétera. Se puede usar queso crema para espesar. Para comerlos, en lugar de pan o grisines, se puede servir bastoncitos de zanahoria o de apio, por ejemplo.

- Pinchos de frutas. Se pueden armar unos brochettes o, mejor, dejar los ingredientes cortados para que los chicos armen sus propios pinchos y se diviertan comiendo.

- Paletas de sandía. Cortar las sandías en triángulos y atravesar los trozos con palitos de helado. Y listo.

- Que no falte en la mesa: agua, aceitunas, frutas pequeñas enteras o grandes troceadas.

Opinión

“Si les das la opción, los chicos saben elegir”

“Es el adulto el que piensa que los chicos no van a querer cosas sanas. Pero si les das la opción, ellos eligen bien, eligen lo saludable”, asegura Eugenia, una mamá que desde hace 12 años viene experimentando con organizar cumpleaños saludables para sus tres hijos. “Cuando los chicos están cansados de jugar y tienen sed, lo que piden es agua. Pero los adultos somos los que ponemos en la mesa las bebidas cola. Pero si las reemplazás por agua y jugos sin conservantes ellos, felices”, dice Eugenia, quien prefiere mantener su apellido en el anonimato. “Por una cuestión de timidez”, asegura.

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