Jaque mate “blanco”

Natación le ganó a Tucumán Rugby en muerte súbita y llegó a su primera final en 21 años.

10 Sep 2017
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HOMBRE CLAVE. La efectividad de Ledesma fue esencial para Natación: anotó cuatro penales, una conversión y dos drops. la gaceta / Foto de José Nuno

Pareció como que el mundo se detuvo durante esos segundos que le tomó a la pelota salir despedida del botín de Máximo Ledesma y cruzar por el medio de la hache “verdinegra”. Lo que era un silencio sepulcral quedó sepultado bajo un grito contenido desde hacía 21 años, los que pasaron desde la última vez que Natación llegó a una final y festejó un título. Sí, es cierto, todavía le falta dar el último paso para emular la gloriosa campaña del ‘96, pero el pueblo “blanco” ya tiene motivos de sobra para festejar. Porque, después de una larguísima postergación, en la que incluso debió transitar la dura realidad del descenso, Natación ha vuelto a ser un rival temible, capaz de ganarle a cualquiera.

Inclusive de visitante a Tucumán Rugby. No cualquiera gana en Yerba Buena, y Natación lo hizo con inteligencia y paciencia, como si se tratara de una partida de ajedrez más que una de rugby.

Las piezas blancas mueven primero, así que Natación atosigó al local en los primeros 10 minutos, hasta abrir el espacio por el que penetró Javier Díaz. Desde entonces, todo fue mucho más equilibrado y disputado. El mérito de Natación fue empujar a Tucumán Rugby a salirse del libreto que mejor interpreta. El conjunto de Yerba Buena, pese a ganar en el contacto y en el scrum, no se sintió cómodo y nunca pudo desplegar el juego con el que siempre lastima. La defensa visitante buscó hacer más lenta la salida de la pelota en el ruck, consciente de que, con espacios abiertos, Tucumán Rugby es implacable.

Recién sobre el final reaccionó el “Verdinegro”, arrinconado por el cronómetro y con una desventaja de 10 puntos que remontar. A toda velocidad, logró generar la grieta para que Juan Martín Guerineau descuente y Tomás Albornoz reduzca a tres tantos la desventaja con su conversión. A dos minutos del final, el propio Albornoz estampó de penal la igualdad.

Los 15 minutos de muerte súbita eran a todo o nada: el que marcara el primer punto, ganaba. Natación se apropió de la pelota, ganó metros con un paciente y prolijo pick and go, y cuando avanzó lo suficiente, la abrió para Ledesma, que esperaba desde bien atrás, listo para el zapatazo. El 10 “blanco” la recibió exigido y sacó el drop justo antes de que lo alcance una legión de “Verdinegros”. Las esperanzas de Tucumán Rugby de sacarse el trago amargo del año pasado se esfumaron cuando la pelota cruzó por el medio, con el último impulso. Fue víctima de sus propias dudas, pero también de un equipo hambriento de gloria.

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