Cartas de lectores

03 Sep 2017

Inseguridad

Somos vecinos del nuevo barrio Procrear y -como no podía ser de otra manera- somos víctimas de todo tipo de robos porque muchas de nuestras casas todavía no tienen las rejas o alambrados de seguridad. Nos cansamos de apretar el boton antipánico y la policía ni aparece. Argumentan que llegan hasta la calle Salas y Valdés; y que el barrio pertenece a otra jurisdicción; por lo tanto, ni nos reciben las denuncias. Sufrimos roturas de puertas, de cercas, y robos dentro de las propiedades. Ni hablar si dejamos los autos estacionados. Desde la calle Pedro de Villalba al 100 hasta el 400 y las paralelas son botines de un tal “Mono” que anda en una moto junto a una chica (por ahora rubia) y armados. O la policía es cómplice o son directamente ineptos; porque ya los hemos denunciado, y no hacen nada. Por favor, a las autoridades, que tanto alardean de haber ganado las elecciones, a ver si se ocupan de este barrio habitado por parejas jóvenes con niños; personas que ya no podemos salir ni a la puerta, por miedo.

Rosa Aguirre

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En vigilancia continua

Vivo a media cuadra del tiroteo que se produjo entre el policía y ladrones que intentaron robarle la moto. Realmente hay que destacar el rápido accionar de la Policía y los vigías del municipio de la ciudad de Banda del Río Salí. Hay que seguir luchando contra la delincuencia; buscar las formas y no perdernos en críticas inútiles. Tanto la policía como los vigías municipales y los vecinos tenemos que cuidarnos y defendernos de estos malvivientes que no solamente roban sino que incluso llegan a arrebatar la vida a ciudadanos trabajadores y honestos. La Justicia y los que están encargados de impartirla deben acatar celosamente las leyes para que delincuentes no entren por una puerta y salgan por otra. Tengan en cuenta que en sus manos está la vida de los ciudadanos.

Mónica del V. Villa

Dorrego 415, Banda del Río Salí.


Necesaria modernización

Nuestra actividad azucarera necesita modernizarse en algunos aspectos. Entiendo que es un tema que merece ser considerado, atento a que representa el mayor PBI industrial de la provincia. Deseo referirme y enfatizar en lo concerniente a sobre cómo se debería valorizar la calidad de la caña de azúcar en el país, pero en especial en Tucumán, dado la enorme repercusión económica, que ello representa, pues hace al sistema de pago del producto entregado para su industrialización. Es decir, conocer con certeza los kilos de azúcar que se obtienen por tonelada de caña molida. El tema es de vieja data y Tucumán presenta en este aspecto un atraso tecnológico de unos 50 años aproximadamente dado que nos manejamos con una fórmula para calificar el jugo de la caña que proviene de 1972 (con la abrogada Ley 19.597) que surgió luego de la gran crisis azucarera de 1966-67 cuando todo el sistema de cosecha era con caña limpiada manualmente, además de tener -tanto en campo como en fábrica- una tecnología totalmente distinta de la actual, donde casi toda la cosecha es mecanizada (Tucumán tiene casi el 90% así); ello conlleva la necesidad de cambiar el enfoque de aquella fórmula citada, pues contiene parámetros viejísimos con más de 100 años de antigüedad que ya no se usan en el mundo azucarero moderno. Trabajando así se subestima el verdadero potencial de sacarosa que contienen las variedades de caña actualmente cultivadas en Tucumán. Eso incide directamente en la cantidad de azúcar obtenida por tonelada de caña. El lector comprenderá que en 100 años las cosas en el mundo azucarero cambiaron muchísimo y es fundamental adecuarse a ese cambio. Los laboratorios tucumanos siguen aferrados al concepto de los denominados “Análisis indirectos” con las muestras del jugo provenientes de la primera presión del trapiche y que el doctor William Cross introdujera en Tucumán en 1928 junto al Laudo Alvear. Hoy en día las técnicas modernas imponen los “Análisis Directos” con jugos extraídos de prensas hidráulicas -previo desmenuzado- que permite valorar la caña completa es decir analizar el jugo y la fibra sin el uso de controvertidos coeficientes que empleaban los holandeses allá por 1900 cuando ocupaban la isla de Java (hoy Indonesia). No comprendo el porqué de la resistencia al cambio cuando la propia Sociedad Internacional de Tecnólogos de Azúcar de Caña desechó en la década de 1960 esos factores. Todos los laboratorios deberían trabajar con ese nuevo enfoque, además de estar uniformizados con equipos digitales para hacer más justa la relación cañero/industrial. Por último considero de gran importancia igualar aquel anacrónico factor empleado para obtener la sacarosa % caña porque no existe ningún fundamento técnico para que Salta y Jujuy tengan asignado un valor mayor que Tucumán. Así frente a una similar calidad del jugo, Tucumán pierde al calcularse los kilos de azúcar por tonelada de caña.

Franco Augusto Fogliata

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La coparticipación

En distintas ocasiones, la prensa refleja opiniones y críticas hacia el Gobierno de la Nación con respecto a los fondos de la coparticipación Federal, sin decir la verdad. Inclusive en reuniones de mandatarios no afines al oficialismo nacional, manifiestan que no dejarán bajo ningún concepto que se les quite lo que en estos momentos reciben. Entiendo que no existe tal propósito, sino que es una disputa con el gobierno de la provincia de Buenos Aires que la gobernadora de ese Estado defiende a capa y espada en defensa de sus mandantes, y no escatima esfuerzos en hacer los planteos inclusive ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Esta distorsión y discusión sobre la coparticipación Federal tiene un antecedente y se podría haber evitado si es que la soberbia durante la década ganada que hicieron a su gusto y paladar la distribución no equitativa de los recursos por este concepto, se hubiera dado cumplimiento con el precepto constitucional establecido en la reforma de 1994; allí, en el capítulo de Disposiciones Transitorias, en el artículo sexto, se dispone que el Congreso debía cumplimentar un régimen de Coparticipación con plazo hasta 1996. Es una de las tantas cuestiones no cumplidas por el kirchnerismo. Amén de todo ello, debe resaltarse que para respaldar el sistema jubilatorio de reparto cuando fueron transferidas las cajas de Jubilaciones a la Nación, debieron ceder el 15% de la coparticipación y se quedaron callados durante tantos años para evitar el enojo de sus amos, salvo tres provincias, San Luis, Córdoba y Mendoza, que hicieron valer sus derechos y su disconformismo y a las que a la postre la Corte Suprema de Justicia de la Nación les dio la razón, devolviéndoles lo que le correspondía por tal concepto. En Tucumán, perteneciente al mismo color político de ese entonces, todos se quedaron callados y luego se hicieron “los gallitos” e iniciaron acciones judiciales, más allá de que se comprometieron con el Gobierno nacional para que les devuelva en cuotas lo que legítimamente les corresponde, lo que se cumple puntualmente. En pocas palabras, parafraseando al destacado dirigente radical ya fallecido Crisólogo Larralde, bien les cabría esta frase: “No nos interesa cambiar de amo, sino suprimir al amo”.

José Luis Avignone

Marcos Paz 922, San Miguel de Tucumán.


Impunidad

Mañana de domingo al mediodía. Deseo de pasear y de disfrutar de un buen almuerzo. Autopista al Cadillal tranquila, agradable. De repente, surge en el camino el perfil de un auto que se aproxima en sentido contrario, que no va en la misma dirección de todos, sino que se acerca raudamente, de frente, a contramano y a muy poca distancia. No hay tiempo para dudas; el instinto manda; la experiencia juega un papel importante. Miro por los espejos retrovisores y calculo el margen de maniobra al tiempo que “pego el volantazo” y ya el vehículo pasa veloz a mi lado en sentido contrario, y sigue su camino de irresponsabilidad y desdén por la vida. Renacemos. Pensamos en los otros, en los que vienen atrás, con preocupación, preguntándonos cuál será su suerte... A la mañana siguiente, cuando miro las páginas de LA GACETA, veo las fotos de la camioneta protagonista del triste raid de la mañana anterior, y compruebo con enorme alivio que no se ha producido una tragedia, que un increíble milagro ha protegido la vida de tantos. La fiscal de turno, sin embargo, informa el diario, ha considerado el hecho como sólo una contravención, ya que no murió nadie. El conductor estará unos pocos días privado de su libertad y pagará una multa de $ 2.400. Por un mes se le retendrá el carnet de manejo. Me pregunto: ¿contravención? ¿Manejar alcoholizado, sin documentos en regla, poniendo en peligro extremo la vida de personas que hacen lo correcto es sólo una contravención? ¿Tan poco valor tiene la vida? ¿Por qué ese vacío legal que provoca muertes innecesarias por un lado e impunidad para los culpables por el otro?

Olga Steimberg

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