Que La Madrid no cierre el paraguas

26 Ago 2017 Por Roberto Delgado

¿La Madrid se va a volver a inundar? El informe diagnóstico del equipo multidisciplinario de emergencia que trabajó a partir de la catástrofe del 2 de abril deja conclusiones que asustan, por un lado, y que muestran cabalmente el panorama y proponen vías de acción, por otro. Pero para lo inmediato sólo puede ofrecer parches. La ciudad sureña, ubicada en la zona baja cercana al embalse Frontal (a 17 km), está acechada por los salvajes ríos Marapa-Graneros, el arroyo El Chileno y, el nuevo factor en la escena, el río San Francisco. Río este último que de ser tranquilo curso de agua de 12 metros de ancho en 2007, es ahora un torrente de 200 metros de ancho y gran profundidad en algunas zonas y desemboca directamente en La Madrid. Las lluvias del verano volverán a hacer de la pequeña urbe de 4.500 habitantes un piletón. ¿Estará mejor preparada la gente?

Los salvajes intereses

Eran sabidas las siete causas expuestas en el informe (http://www.recursoshidricos.gov.ar/webdrh/_docs/CIST-Informe%20Completo.p,df). Pero expuestas con trabajos específicos y profundos, dan a entender lo que pasa. 1) Se duplicó el caudal hídrico del río Marapa. 2) Desapareció el bosque nativo en el piedemonte. En 33 años se desmontaron 950 km2 (95.000 ha) en esa zona y desaparecieron los bañados de la cuenca baja. 3) Se alteró el manejo del agua. Canalizaciones, erosión. “Los sedimentos generados se han trasladado hacia el embalse de Río Hondo con un volumen de sólidos en suspensión equivalente a la mitad de la capacidad total del embalse de la Angostura (30 Hm3 , un volumen de sedimento que rellenaría 12.000 piletas olímpicas)”. 4) Se hicieron canalizaciones indebidas en el río San Francisco. Los productores hicieron pequeños canales, algunos grandes murallas y uno hasta hizo un canal de 10 km que desemboca en el Marapa, arriba de La Madrid. Esos productores, de “El zapallar”, también se inundaron.

Este problema se extiende a un área gigantesca de 400.000 hectáreas ubicada entre Catamarca y Tucumán (equivalente a una quinta parte de la superficie de nuestra provincia), en la cual la acción antrópica ha sido salvaje. En las áreas catamarqueñas El bañado de Ovanta, Los Altos y Alijilán, desaparecieron los árboles y los bañados, se nivelaron los terrenos y se plantó soja semilla transgénica, la más apetecida, cuenta José Ricardo Ascárate, coordinador de Infraestructura del Plan Belgrano. Según el ingeniero José Agustín Divizia, de Vialidad de Tucumán, cambiar bosque o caña por citrus multiplica por cinco la velocidad en que baja el agua. Y cuando se cambia por soja es mayor la velocidad. Por eso se duplicó el caudal hídrico del Marapa. 5) Evento climático extraordinario. Esa noche llovieron 270 mm en 6 horas (una semana antes habían sido las impresionantes lluvias destructoras al sudoeste de La Madrid, en La Cocha y Graneros. Además, el informe reconoce que los elementos de estudio usuales se demuestran “obsoletos para la nueva realidad de cambio climático”. 6) El dique Escaba: asevera que fue positiva la acción reguladora del embalse, pero advierte que “hoy ha quedado demostrado que las estructuras de evacuación son insuficientes”. 7) La Madrid está en una zona deprimida y a la vez de alto riesgo hídrico, pues está en el punto de desembocadura de toda la cuenca.

Los arreglos urgentes

El informe ofrece también recomendaciones para acciones inmediatas, de mediano y de largo alcance. A la primera idea de abril de trasladar toda la ciudad a lugar más alto (el presidente Mauricio Macri pidió en esos días que se estudie esa posibilidad) se coincidió en que se deben llevar al norte de la ciudad 110 viviendas ubicadas al sur en una zona junto al río que se inunda cada vez que caen cuatro gotas. Ascárate dice que el instituto de Vivienda provincial tiene que hacer la expropiación de terrenos al norte del hospital. En la zona baja se hará un parque inundable. Además, el informe propone hacer “un ordenamiento hídrico-ambiental de la sub-cuenca ampliada del río Marapa-Graneros, que comprende unas 400.000 ha de Catamarca y Tucumán”. Ascárate explica que posiblemente en septiembre salga la licitación para hacer este estudio. El ingeniero Claudio Bravo, que hizo el informe sobre el río San Francisco, concluyó que “nos encontramos frente a una cuenca en manifiesto estado de desequilibrio, que de no intervenirse adecuadamente y con premura, las poblaciones de agua abajo como La Madrid sufrirán inundaciones con mucho mayor frecuencia como nunca antes”. El decano de Ciencias Exactas, Sergio Pagani, sentencia que la provincia no ha expresado que vaya a hacer un estudio fuerte en este sentido. El último es de comienzos de los 90 y está desactualizado. En el caso de la zona en cuestión -dice Bravo- “la dinámica descripta fue drásticamente modificada en los últimos 20 años con el desmonte sin ningún tipo de planificación y orientada sobre la rentabilidad de los emprendimientos”.

También se habla de verificar las secciones de puentes y alcantarillas en las rutas, que obran como diques en las crecientes; reencauzar el río Marapa desde unos 800 m aguas arriba de la ruta 157 hasta unos 1.400 m aguas abajo, moderando y rectificando curvas muy cerradas y construir un puente sobre el río San Francisco. Finalmente se propone elaborar un plan maestro de manejo integral de la cuenca en el seno del Comité de Cuenca Salí-Dulce y además que se integre la comisión legislativa de Emergencia Hídrica. De estas dos cosas saldría la coordinación con Catamarca y una legislación para comprometer la responsabilidad de los productores agrícolas de la zona. Dos tareas dificilísimas.

La pelea electoral

Sisto Terán, encargado de la Unidad Ejecutora Provincial, dice que anteayer se le expuso al ministro de Economía de Tucumán las conclusiones del informe. “En 30 días tenemos que entregar un estudio de las obras más urgentes”, explica. ¿Cuáles serán esas obras? La pelea electoral previa a las PASO ha impedido medir el impacto de los programas que se llevan a cabo en La Madrid. Dejando atrás el debate de si el gobierno provincial pidió $ 600 millones y el nacional entregó 50, y si cada uno por su parte llevó ayudas que pueden haber sido consideradas electorales, lo cierto es que en lo inmediato se han hecho limpiezas de canales y enripiado de calles y se dio ayudas a pobladores que perdieron todo. Sólo un estudio despojado de contextos políticos permitiría saber la magnitud de esas ayudas. Ascárate dice que la provincia presenta proyectos por cuentagotas y que varios deben ser corregidos; que las comunas ya recibieron $ 50 millones para reparar caminos (falta un 60% de obras); que la SAT está elaborando un trabajo para poner cloacas y una planta de tratamiento (en un lugar inundable no puede haber pozos ciegos, por riesgo de contaminación) y que hasta que se haga el parque inundable se hará un terraplén de defensa y que habrá que encarar ordenamiento y desvío del río San Francisco. Ya se hicieron pozos de agua y cañerías en las zonas de Graneros y la Cocha. “Se invertirán $ 800 millones y de ellos 263 millones corresponden a La Madrid”, informa. No obstante, tanto él como Terán son conscientes de que las lluvias volverán a traer inundaciones. “Se las puede atenuar”, dice el primero. “Hay obras que demoran mucho tiempo”, dice el segundo.

Incomunicados

El ingeniero Franklin Adler -que escribió un libro sobre el futuro del agua en Tucumán- fue invitado a opinar sobre el estudio. Y sus conclusiones son interesantes: frente al hecho de que la comisión de estudio consideró que la tarea del organismo que regula el dique de Escaba fue buena, Adler advierte que el sistema de comunicación fue pésimo. Los responsables dieron el alerta antes de que llegara la creciente, pero se comunican por mensajes de texto o por grupos de whatsapp. Los que dormían con sus teléfonos apagados, en silencio o sin señal, nada supieron hasta que el agua se los llevó puestos.

En cuanto a la idea de reencauzar el río San Francisco, aunque le parece lógica, advierte que “es de difícil implementación. Habrá problemas legales que se deberán afrontar con los propietarios de los campos involucrados”. Plantea que se consensúe acciones con ellos. Muchos son latifundistas poderosos y también políticos. ¿Cómo hacer para comprometerlos? Lo mismo va a pasar con los productores de soja en la zona alta de Catamarca. También dice que el río San Francisco exigirá obras caras y “lo que se proyecte y ejecute deberá contemplar la inclusión del grave problema de los arroyos La Posta y El Sueño, ya que existe un planteo de llevarlos por canal paralelo a la ruta 334 a descargar en el río San Francisco”. No recomienda efectuar trabajos de ensanches ni rectificaciones del cauce del río Marapa hasta que no haya un estudio hidrológico; también sugiere prudencia antes de hacer el puente sobre el San Francisco y el desvío de este cauce de agua sin esos mismos estudios. En cuanto al comité de cuenca Salí-Dulce y de la comisión legislativa de emergencia, sin desconocer sus características, dice que “carecen de capacidad ejecutiva” y propone que se haga un grupo especial que sea ágil y eficaz, a cargo del Poder Ejecutivo.

Falta medir la gestión

¿Quién más falta opinar? Las instituciones más importantes de la provincia y de la Nación estuvieron presentes y muchas estuvieron tímidas, por ser responsables de la falta de aplicación de la ley de bosques, por la falta de controles para regular la explotación agrícola o por la carencia de auditorías sobre las obras ejecutadas. Nada de lo que se hizo en las tres últimas décadas evitó esta catástrofe. Un buen ejemplo de esta falta de un ente imparcial que aconseje lo ha dado la reciente polémica con respecto al futuro dique El Naranjal. Como se sabe, esta obra (junto a Potrero del Clavillo) está propuesta por la Nación como forma de aliviar la emergencia hídrica en los próximos ocho años en el sur. En mayo del año pasado se anunció la firma de un convenio entre la Nación y la UNT para formar una consultoría que hiciera los pliegos de licitación del embalse. En julio pasado, un funcionario nacional dijo que el proyecto estaba demorado porque la Provincia no se movía. Sisto Terán retrucó que el proyecto se había caído porque la Nación y la UNT habían incurrido en errores administrativos que descubrió la misma Nación. Pasó un año y medio y están a foja cero. En la UNT están viendo qué pasa con los encargados del proyecto, Andrea Guraiib y Leandro Díaz, que hicieron viajes a Buenos Aires para armar todo y que ahora quedaron sin autorización. Y viene la pregunta: ¿se puede evitar que las obras y las mejoras que se hagan para La Madrid tengan estos vicios escondidos o se hagan con apresuramiento?

Porque no se trata sólo de La Madrid. En 2015 fue en Yerba Buena. El año pasado, en Tafí Viejo. En el informe de Vialidad se cuenta que para 1990 el 50% del bosque en Burruyacu había sido devastado. Y para 2000 sólo quedaba el 15%. Es que el fenómeno se ha dado en todo el piedemonte, desde el sur hasta el norte. Pagani analiza que la emergencia aparece cada tanto en distintos lugares y que nos sigue faltando un estudio y una mirada global. Acaso este informe sea el punto de partida. Pero mientras tanto hay que abrir ahora el paraguas para La Madrid, porque otra vez se le va a venir el agua.

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