El informe de un perito llenó de dudas un juicio por femicidio

Las preguntas del querellante y de los jueces complicaron su versión. El acusado participó de una reconstrucción. El especialista, propuesto por la defensa, no convenció con su teoría de suicidio

26 Ago 2017
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MOMENTO TENSO. El perito Oscar Terraza declaró durante más de horas para explicar el trabajo que hizo. la gaceta / fotos de analía jaramillo

La declaración de un perito de parte insumió casi dos horas de audiencia en el juicio que se sigue contra el policía Sergio Edgardo Barrionuevo, quien está acusado de haber asesinado a su esposa Alejandra Acosta, también perteneciente a la fuerza. Desde un principio el profesional sostuvo que se trató de un suicidio, pero luego comenzaron surgir dudas entre las partes y la indagatoria parecía no tener fin.

Barrionuevo está imputado por el delito de homicidio agravado por el vínculo. Lo acusan de haberle disparado en el cuello a su esposa durante una discusión de pareja, en el departamento que compartían en Banda del Río Salí, el 1 de abril de 2013. Sin embargo, el hombre aseguró durante las dos audiencias que lleva el juicio que no asesinó a la mujer sino que esta se quitó la vida por su propia voluntad.

Durante la primera audiencia, que se realizó el jueves, allegados a la víctima coincidieron en que Barrionuevo la golpeaba y amenazaba permanentemente. Y esos testimonios se repitieron ayer. “Tres o cuatro meses antes de la muerte de mi hermana lo veía muy triste a mi sobrinito (hijo de la víctima, de nueve años), le pregunté qué le pasaba y me contó que mi hermana le había pedido que no dijera nada de la violencia que estaba viviendo”, recordó María José Acosta.

“Una vez lo encaré, lo amenacé con denunciarlo públicamente y me juró que nunca más le iba a pegar a mi hermana. Siempre era igual: le pegaba y después le llevaba flores y bombones. La seguía a todas partes, él le elegía la ropa, él la depilaba y escuchaba todas sus conversaciones”, agregó la hermana de la mujer.

También declararon dos policías que fueron compañeros de trabajo de Acosta. “Siempre llegaba golpeada y decía que se había caído por las escaleras, pero la última semana reveló que él le había pegado”, contó David Leguizamón. A su turno, Luciano Carrizo relató: “a veces llegaba con moretones y golpes, él era una persona violenta con ella”.

Contradicciones

La mayor parte de la audiencia estuvo dedicada al perito de parte que presentó la defensa, el licenciado en Criminalística Oscar Terraza. Cuando le tocó exponer sus conclusiones, sostuvo de manera tajante que se trató de un suicidio. Explicó que el arma estaba en el piso y no en la mano de Acosta porque “en los suicidios, al ingresar la bala, se pierde la motricidad y la persona tiende a aflojar la tensión de la mano sobre el arma”. También argumentó que la trayectoria de la bala (ascendente) indica que la mujer se disparó a sí misma. “En el suicidio la distancia del disparo es corta, como en este caso”, remarcó.

En ese sentido, Terraza consideró que al momento del hecho Barrionuevo se ubicó detrás de Acosta y la tomó de los brazos, en un intento de evitar que se disparara. Luego destacó que el dermotest (análisis que se realiza sobre las manos para determinar si una persona manipuló un arma de fuego) dio resultado negativo en el imputado. “A ella le dio negativo en la mano izquierda y en la derecha no se pudo determinar porque tenía sangre y estaba lubricada, lo que podría haber procedido del arma porque a las armas se las suele lubricar con aceite”, explicó.

A lo largo de su exposición, Terraza sostuvo que Acosta se disparó con la mano derecha, pero esa teoría generó dudas cuando el abogado querellante, Salvador Ernesto Rotondo, le preguntó: “¿usted sabía que ella era zurda?”. “Dije que se disparó con la mano derecha porque así lo determinó la trayectoria balística”, respondió el perito.

Ese dato desató un aluvión de preguntas por parte del tribunal, integrado por Wendy Kassar, Eduardo Romero Lascano y Gustavo Romagnoli. Este último lo increpó: “usted habló todo el tiempo de la mano derecha, pero en el dibujo que trajo se ve que fue la mano izquierda”, señalando las ilustraciones que acompañan al informe presentado por el perito de parte. Terraza reconoció que el gráfico formaba parte de la pericia pero aclaró que disentía con eso.

Como la situación era cada vez menos clara, el tribunal le pidió que hiciera una simulación del hecho con la participación de dos policías que estaban en la sala. El perito intentó resistirse, argumentando que él no había presenciado la reconstrucción del hecho, pero finalmente accedió. Entonces Barrionuevo se levantó del banco y participó de la recreación. “Escucho que ella remonta el arma, me insulta y me pregunta dónde estoy, vengo a encararla y sale apuntándome con el arma, la agarro y me paro detrás, le grito que suelte el arma y de solo estar siento ‘¡boom!’, se le elevó el cabello y se me paró el mundo por un segundo”, relató.

Cuando finalizó la exposición de Terraza, el tribunal el advirtió que debía a estar a disposición de la Justicia para volver a ser consultado luego de que declaren los demás peritos. El profesional se retiró de la sala y lo mismo hizo Barrionuevo, quien desde el primer día pidió no estar presente cuando hablen los testigos. El juicio se reanudará dentro de dos lunes.

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