Cartas de lectores

26 Ago 2017
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Una familia en moto

Sí. Casi a diario vemos que circula en una moto (a veces de poca cilindrada) casi toda una familia. Conduce el padre, un trabajador que debe llegar en horario, dos hijos entre él y la madre, sentada atrás y que lleva un bebé en brazos. Ella también va a trabajar y los niños a la escuela. No pueden darse el lujo de viajar en ómnibus ni, obviamente, en taxis. Sus ingresos no les permiten comprar ni mantener un auto. En el acto, se escuchan comentarios con palabras para descalificar la situación: irresponsables, temerarios, inconscientes, insensatos, imprudentes, que ponen en peligro a los niños, etc., etc. Claro, los que los hacen están sentados en un café, y tomando un costoso desayuno o un aperitivo, o desde un auto último modelo. Crítica fácil y descarnada. No aportan nada positivo, como aquel funcionario que propone que sólo viaje una persona en los motociclos. Absurdo, ilógico, demencial, desconocen nuestra realidad. Esta familia no lo hace porque son irresponsables. No. Lo hacen para cubrir o alcanzar a cubrir sus necesidades básicas, vestir y dar de comer a sus hijos, llevarlos a la escuela. Curiosamente no leo en las crónicas que estos grupos familiares tengan tantos accidentes como los jóvenes que circulan a altas velocidades, o los motochorros. Tampoco escuché nunca una propuesta para ayudarlos a evitar esa situación de riesgo. Nunca nadie se solidarizó con ellos, a llevarles una ayuda fraternal. No. Sólo la crítica descalificante, despreciativa, dichas con liviandad por quienes son ignorantes de la realidad de esas familias (¿más del 34% de nuestra Argentina?) Al Gobierno podría ocurrírsele, por ejemplo, darles créditos para que se compren un motocarro, que con un asiento y tal vez con un techito, o una especie de carpa con telas impermeables, podría trasladar a los cinco miembros con menor peligro y con menor exposición a las inclemencias del tiempo (lo vemos en Japón, la India, China y otros países.) ¿Alguna vez podríamos copiar lo mejor de ellos? Hasta hoy no lo veo. Pero en esta Argentina, país de quejas, protestas, críticas y poco trabajo, no hay solidaridad, ni el menor deseo de ayudar al desposeído.

Federico Vázquez

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El “Zenón Santillán”

Siempre he sustentado el concepto de que las personas que trabajan bien, en beneficio del prójimo, merecen una felicitación, no sólo por su labor, sino también por el trato. Sobre todo, cuando trabajan en dependencias del Estado. Por eso, quiero poner de relieve las acciones de la Unidad de Plástica reconstructiva y quemados del hospital Zenón Santillán, al cual fui derivado por otros médicos a causa de quemaduras en ambos miembros inferiores. El cuerpo médico y la enfermería dejaron mis piernas quemadas por el fuego en un 95% de normalidad, faltando solo un 5% porque se dará inicio a la terapéutica de regeneración e hidratación con un especialista en dermatología. Para la cátedra de Radiología de la Facultad de Odontología de la UNT, que me ayudaron oportunamente, que Dios los colme de bendiciones. Soy consciente de que tengo una deuda de gratitud muy grande, ya que perdí a toda mi familia. Un accidente me permitió descubrir que hay mucha gente buena en mi contexto, y ello me reconforta espiritualmente; más aún cuando a diario escucho noticias sobre violencia, abusos, malos tratos en distinto grado. Existen la bondad, la solidaridad y la ayuda desinteresada de las personas hacia los demás, cualquiera sea su laya, condición o linaje, pese a que el panorama en la calle es un poco complicado, en general.

Hugo Calja

Próspero Mena 651

San Miguel de Tucumán


Menem candidato

El ex presidente Carlos Menem está condenado por los tribunales desde hace años a causa de graves delitos. Es, para no eludir las palabras pertinentes, un delincuente, un malhechor. Que un importante sector de la clase política quiera ignorar esto y que desde hace años se solace en protegerlo es una muestra terrible de la pobreza de nuestra vida cívica. Pero es más que eso, es también una clara violación del principio constitucional de la igualdad, como así también una injuria para sus iguales en el error que cumplen en las cárceles las condenas que les corresponden. Que este individuo pudiera volver al Senado sería gran ignominia nacional.

Salvador María Lozada

Presidente Honorario de la Asociación Internacional de Derecho Constitucional

salvadorlozada72xgmail.com


Los votos del interior

Con respecto a las elecciones PASO del 13/8 quisiera dar por terminado el tema ya que lamentablemente leí todo tipo de teorías desde tratar de desagradecidos y traidores a los inundados de la localidad de La Madrid hasta proponer con el relato de un historiador Italiano tratando de ignorantes y estúpidos perfecto a los electores cuando en realidad el lector está proponiendo con este ensayo del historiador italiano que el voto sea calificado de manera que los que manejan el poder político y económico sigan sumiendo al pueblo a las carencias que todos conocemos y el hambre a su antojo. ¿No será que en realidad ese pueblo elector conoce demasiado bien lo que significa la palabra lealtad? ¿Que conocen en demasía a los hombres y mujeres que no vacilan en saltar de un proyecto político, si es que lo tienen, a otro vendiendo sus ideales con el único fin de conservar sus privilegios y en consecuencia los electores les responden votando a los candidatos que ellos consideran leales a sus necesidades primordiales, que son alimentar, educar, vestir y brindarle a sus familias un mínimo de bienestar? Muchachos disconformes con aquellos que no los votan; creo que por lo menos es para pensarlo; y quizás comprendan por qué no se sintieron egoístamente retribuidos .

Fernando Carlos Brunet

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La terminal, sin luces

El 19 de diciembre de 1994, el entonces gobernador de Tucumán Ramón Ortega inauguraba para todos los tucumanos la terminal de ómnibus, por la que circulan miles de personas que trabajan, así como turistas que visitan nuestra provincia. Ya pasaron el XI Congreso Eucarístico Nacional y el Bicentenario de la Independencia, eventos a los que asistieron miles de turistas. Todos los días, al anochecer, me causa mucha impotencia cuando transito por la Terminal de ómnibus, y observo un detalle que está a la vista de todos: la escasa iluminación en el área por la que circulan los colectivos de mediana y larga distancia, y donde el cartel “luminoso” con la leyenda “Estación central San Miguel de Tucumán” se encuentra apagado desde hace varios años. Opino que los responsables de la administración y mantenimiento de la Terminal deberían abocarse de inmediato a volver a iluminar el cartel de “Bienvenida” a los visitantes.

Pedro Antonio Palermo

Mario Bravo 724

Banda del Río Salí


Concejales o barrabravas

Habiendo leído lo publicado en LA GACETA del jueves sobre el conflicto entre seis concejales oficialistas y opositores que integran el municipio de Yerba, mi opinión es la siguiente: estos seis concejales no están enterados de que estamos en democracia; o no saben nada absolutamente nada acerca de lo que significa este sistema de gobierno. En su empecinamiento y tozudez no hacen otra cosa que pretender ser dueños y patrones de este municipio, subestimando la voluntad de los vecinos que eligieron a sus representantes. No cumplen con su juramento de acatar lo que establecen ni la Constitución, ni las leyes ni las normas municipales. Al respecto, les recuerdo que hay un principio político: “el que gana gobierna y el que pierde debe acompañar a la gestión”. Pero el proceder de los concejales indica lo contrario; toda iniciativa encarada por el oficialismo es rechazada por la mayoría, que es peronista, sin ningún fundamento, lo cual va en detrimento de las instituciones del Estado; o sea, del pueblo. Señores, la justicia no se declama, se la practica con hechos. Por otra parte, ¿a qué, o a quién le temen, que no cumplen con sus obligaciones? ¿Acaso piensan que si el señor Rodolfo Aranda llegara a ocupar su banca los va a acechar a ustedes? En cuanto a lo manifestado por el concejal Héctor Aguirre respecto de Lisandro Argiró, que ha incurrido en una candidatura testimonial y que por lo tanto debería renunciar a su banca en vez de pedir licencia, pregunto ¿quiénes le otorgaron al concejal Argiró licencia para asumir su cargo en la intendencia? ¿Acaso el señor intendente Mariano Campero tiene la potestad de otorgar licencia a cualquier concejal para integrar su gabinete? ¿El Concejo Deliberante no tiene autoridad para otorgar o rechazar el pedido de licencia de algunos de sus integrantes para que estos asuman cargos diferentes de aquellos para los que fueron citados? Les aclaro que no es bronca lo que me lleva a escribir estas líneas. Pasa que me da pena y amargura lo que tienen que soportar los vecinos de este municipio por el capricho o tozudez de seis concejales o barrabravas. Las personas injustas sufren las nefastas consecuencias de sus propias maldades.

Rubén Albornoz

Pedro de Villalba 903

Yerba Buena


Cineteca Paradiso

Décadas atrás, después de rodar y enjugar un piélago de lágrimas ante la inminente agonía del biógrafo, por factores harto conocidos, dos filmes con sus respectivas temáticas de un perentorio cierre de salas de cines, nos sumían en una infinita y profunda nostalgia y melancolía: la emblemática “Cinema Paradiso” del talentoso Giuseppe Tornatore y el largometraje “Splendor” del genial guionista y realizador Ettore Scola. Tiempo despues, el surgimiento de diversos cine-clubes, en paralelo con el retorno de la pantalla grande, nos devolvió con ese renacer del celuloide el inefable placer y alegría, relegando al olvido esa ingrata interrupción, que con desencanto y tristeza nos había costado sobrellevar a los amantes del cinematógrafo. Hoy, el anunciado y añorado regreso de la Cineteca nos colmo de júbilo alborozo. Auguramos el mayor éxito y ponderamos el mancomunado esfuerzo y dedicación de los estimados amigos Coco Quintero y Nico Maisano. No obstante su prolongado paréntesis, la Cineteca es un mito viviente. Por eso celebro y acompaño su vuelta con esta analogía: en la marquesina de un filme del cineasta italiano Ettore Scola, entre candilejas se leía: “Entre la verdad y la leyenda, vence siempre la leyenda; también el cinema. Probemos el Splendor, que todavía hay lugar”.

Alfonso Giacobbe

24 de Septiembre 290

San Miguel de Tucumán

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