Puccini, Mahler y Dvorak, bien íntimos

El violinista Guillaume Barli es el invitado virtuoso esta noche en un concierto de cámara.

20 Ago 2017
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HAY EQUIPO. Cinco tucumanos y un francés (el tercero desde la izquierda) se reúnen a tocar obras que pocas veces se escuchan en la provincia. la gaceta / foto de diego aráoz

HOY

• A las 21, en el Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265).

“Vamos a tocar juntos el Quinteto N° 2 opus 8 de Antonin Dvorak, una obra muy conocida en el repertorio de cámara. En la primera parte tocaremos dos obras tristes y bellas: la Elegía para Cuarteto de cuerdas ‘Crisantemi’ de Giacomo Puccini, y el Cuarteto para piano y cuerdas en La menor de Gustav Mahler. La segunda parte, con Dvorak, es más alegre”. El violinista francés Guillaume Barli revela el programa de esta noche para el concierto en homenaje a América Defilippi de Buffo y a Cristian Zarb.

Será el el segundo concierto del ciclo de música de cámara, organizado por la Orquesta Sinfónica de la UNT. Junto a Barli se presentarán los músicos tucumanos Maximiliano Zelaya Cardozo en violín, Juan Manuel Vallejo en viola, Christian Zarb y Carla Aguilera Zarb en violoncellos y el maestro Roberto Buffo en piano.

El visitante francés

Desde 2006 Barli viene a Tucumán casi cada año, solo, con el Trío Franco Argentino o con la Opal Sinfonietta, la orquesta que creó el músico argentino Juan Carlos Grupalli en los años 90 en Boulogne-Sur-Mer. “Me gusta visitar a mis amigos Buffo y Grupalli, y tocar con la orquesta si es posible”, afirma Barli.

El violinista se formó en el Conservatorio Nacional, en París, donde vive. Allí centra su actividad musical, entre conciertos y la enseñanza en Saint-Germain-en-Laye, cerca de Versailles. “Donde nació Claude Debussy”, apunta. Barli trabaja mucho: desde 2006, forma parte de la Orquesta de la Guardia Republicana.

“Es la orquesta militar que está presente en todas las ceremonias de Estado. Es grande: tiene 40 cuerdas, 80 vientos, etc. Tocamos para el presidente de la república en todos los actos protocolares. Ensayamos en el centro de París, cerca de la Bastilla. Cada vez que un jefe de Estado visita Francia, por ejemplo, se hace un acto con todos los honores. Por supuesto que los actos más importantes y recientes fueron los de la toma de investidura de Emmanuel Macron”, relata.

Respecto de su propio repertorio, Barli afirma que puede tocar música clásica sin problemas. “Pero estoy más a gusto con el repertorio romántico -aclara-. También toco música del modernismo como Ravel, Bartok o Stravinsky”.

El violinista considera que en Francia hay una buena formación musical. “Pero el mejor país para trabajar en música es Alemania, porque hay muchísimas orquestas que tocan increíblemente bien -afirma-. En Francia tenemos talentos, pero más individualidades que el placer de tocar juntos en orquestas”. Y sobre el auge de la música antigua, dice: “se toca mucho, pero preferentemente en los países del norte de Europa; Inglaterra, Bélgica, Holanda son más especialistas en barroco”.

Barli se despide, y sube al escenario del Virla para unirse a sus compañeros en el ensayo.


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