Paganini, en el violín de Guillaume Barli

El músico francés es el solista invitado por la Sinfónica de la UNT.

18 Ago 2017

HOY

• A las 22, en el teatro Alberdi (Jujuy y Crisóstomo Álvarez). Promoción entradas 2 x 1 con Club LA GACETA.

La Orquesta Sinfónica de la UNT, dirigida por Roberto Buffo, ha alterado su rutina de conciertos en el teatro Alberdi. El viernes pasado ofreció la Sinfónica y el Ballet, y esta noche recibirá como solista a un visitante frecuente de los escenarios tucumanos: el francés Guillaume Barli, con “El violín demoníaco”.

“Tocaré el Concierto N° 1 en Mi bemol opus 6 de Niccolò Paganini, una obra que se toca raramente porque es muy difícil; hay un riesgo permanente para el solista. Paganini compuso cinco conciertos, pero el primero es el que presenta mayor dificultad. Se dio la posibilidad de tocarlo ahora; me entusiasmó la propuesta de Buffo, y acepté”, comenta Barli, para quien interpretar este concierto es la consecuencia natural de dominar los 24 Caprichos para violín.

Un pacto con el diablo

Muy joven, antes de los 20 años, Paganini compuso sus primeras grandes obras, que revolucionarían para siempre la técnica del violín.

En su tiempo se decía que el músico, ídolo popular en la Italia del siglo XIX, había hecho un pacto con el diablo, por su increíble virtuosismo en el instrumento. Se creía que hacía tratos con seres de ultratumba, dado su semblante casi cadavérico y su aspecto sombrío. Y hay una leyenda acerca de que la música de Paganini provenía del alma de mujeres de voz hermosa que mantenía cautivas al interior de su violín.

Todas esas leyendas crecían de forma natural alrededor del compositor, pero también reflejan el atractivo y la mística de su música. Además, el aura de misterio de Paganini creció por su negativa a permitir que sus obras fueran publicadas durante su vida, lo que hizo imposible que sus rivales estudiasen y dominasen sus técnicas, revela allmusic.com.

El Concierto N° 1, que compuso entre 1817 y 1818, sólo se publicó tras su muerte, y pronto se convirtió en un desafío en el repertorio de los virtuosos.

No faltará la música francesa, que vendrá con la Sinfonía Española, de Édouard Lalo, la segunda obra que tocará Barli como solista de esta noche.

El programa se completa con la obertura de Ifigenia en Áulidela, la primera ópera que Christoph Gluck compuso para la escena parisina en 1774, basada en la tragedia Iphigénie, de Jean Racine.


comentarios