El Liceo tiene una base firme para sostenerse

Su filosofía: primero crecer, después ganar.

08 Ago 2017
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EVOLUCIÓN. “Es muy importante que los clubes de Desarrollo crezcan. Hay que mirar más hacia adentro”, señaló Artigas. gentileza hugo quintana

En octubre se cumplirán dos años desde que el equipo de rugby del Círculo de Ex Cadetes (CEC) decidió independizarse y formar un club propio, al que se bautizó Liceo RC. Establecido en San Pablo, más precisamente en el campus de la Universidad, el club aprendió de la experiencia ajena y evitó caer en el error común de poner la carreta adelante del caballo: de nada le iba a servir apuntar los cañones a un plantel superior en busca de un -fugaz- éxito deportivo, si no se preocupaba primero por apuntalar la base de todo club que pretenda sostenerse en el tiempo. Esto es, las infantiles y juveniles.

Como en todo proyecto a largo plazo, se requiere paciencia para capear las habitualmente tormentosos primeros tiempos. Y el primer año de competencia fue bastante difícil para Liceo. Apostar por un plantel muy joven (23 años en promedio) implicó dar ventajas ante rivales más experimentados. “Cualquiera nos pintaba la cara”, reconoce el entrenador del plantel superior, Marcelino Artigas. “Pero fue un año de mucho crecimiento. Hoy ya nos miran de otra manera, los otros equipos saben que no nos van a ganar así nomás”, destaca “El Negro”, oriundo de Lawn Tennis pero cautivado por la seriedad del proyecto Liceo.

De ser un equipo que perdía siempre, pasó a ganar uno que otro partido hasta que hace un par de semanas llegó a mirar desde la cima al resto en la Zona Competencia. “Este año comenzaron a darse los resultados por sí solos. De todas maneras, no hacemos énfasis en ellos y mantenemos nuestros objetivos comunes como grupo”, aporta Iván Heredia, capitán de la Primera.

Esos objetivos comunes de los que habla el hooker se resumen en la preponderancia del crecimiento por sobre los resultados. “Hemos ganado partidos, sí, pero nuestros verdaderos triunfos son pequeñitos, y los conseguimos en cada entrenamiento: tener un mejor ruck, un mejor line, mayor comunicación, una defensa más sólida, etcétera. Al principio, teníamos el peor scrum del Desarrollo y hoy tenemos uno de los mejores. Y también es un triunfo tener más de 100 chicos en infantiles y alrededor de 60 en juveniles”, expone Artigas.

“Al principio costó muchísimo. Los entrenadores tuvieron que trabajar mucho en la cabeza de los jugadores, porque entrenábamos una cosa y nos salía otra en los partidos. Hoy ya es diferente, y ojalá que en un futuro no muy lejano podamos tener un plantel muy competitivo”, cerró Heredia.

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