Marcos Paz Rugby Club volvió para quedarse

El despertar de una ilusión dormida durante más de 20 años.

07 Ago 2017

Concebido por mucho tiempo como un deporte reservado a una determinada clase social, hoy el rugby florece en cualquier parte. La ovalada fue conquistando en los últimos años descampados y plazas que le pertenecían sólo a la redonda. En esos lugares encendió la mecha de un entusiasmo que la UAR y las diferentes uniones provinciales -como la URT- no piensan dejar que se apague.

Entre esos nuevos focos de rugby se encuentra Marcos Paz RC, un club que por ahora no tiene cancha, ni haches ni vestuarios, pero sí una idea y la voluntad y el compromiso suficientes para llevarlo a cabo. “Somos gente de club, que quiere formar un club”, resume con exactitud José Campero, uno de los impulsores de esta revancha que representa Marcos Paz RC.

Sucede que, al igual que clubes como Aguará Guazú o Liceo, MPRC es el renacimiento de la llama apagada durante mucho tiempo: hace más de 20 años, restos de lo que había sido la fusión entre San José y el CEC continuó entrenándose y dio nacimiento a una nueva entidad, Marcos Paz, que se entrenaba en el predio de Radio Nacional, cercano al Camino del Perú. Dos años después, se desarmó y los jugadores, la mayoría menores de 20 años, se dispersaron en diferentes clubes.

Uno de ellos, Sebastián Rojas, fue a parar a Corsarios. Hace dos años, decidió contactar a algunos de sus antiguos compañeros para invitarlos a armar una división M35 de los “Piratas”. “Se sumaron varios y participamos en varios encuentros en otras provincias. Pero se siguieron sumando ex compañeros e incluso chicos de otros clubes que no tenían lugar y terminamos siendo un montón. Ahí consideramos que ya era lo suficientemente grande como para armar algo propio. Y nació la idea de refundarlo a Marcos Paz”, cuenta Sebastián.

Nuevo destino

Sin espacio propio, los jugadores de Marcos Paz fueron entrenándose en diferentes lugares, como el parque Guillermina o el Quinto Centenario, hasta que decidieron establecerse en Lomas de Tafí. “Fue por varias razones. Una, porque varios de los chicos vivían ahí. Otro, porque había lugar para entrenarnos tranquilos. Y tercero, porque es un lugar donde puede prender muy bien el rugby, ya que hay muchas familias con chicos y no hay ningún club de este deporte”, enumeró Darío Cruz, otro de los integrantes de la comisión directiva del club.

Por tratarse de una disciplina que enarbola la transmisión de valores de vida como uno de sus aspectos esenciales, el rugby puede tener todavía mayor impacto en una localidad cada vez más afectada por la inseguridad. Esa función social es el principal argumento de los integrantes de la CD para gestionar la concesión de un terreno propio donde establecer el club. “Una hora que el chico pasa en el club, es una hora menos en la calle”, enfatiza Cruz.

“Estamos en reuniones para tratar de conseguir un lugar apto para asentar el club. Sabemos que donde pongamos una hache, la gente se va a acercar. Es como poner un altavoz”, comparó Rojas.

En camino

Por ahora, los entrenamientos son los martes y jueves a las 21.30 (mayores y juveniles), martes y jueves a las 18 (rugby femenino) y sábados a las 15.30 (todos, incluidos los infantiles) en el predio de avenidas Jaldo y Alfonsín, en diagonal a una heladería. La obtención de un predio propio será vital para la captación de nuevos chicos, consideran en Marcos Paz. Mientras tanto, se valen del boca a boca y de la curiosidad de los vecinos de Lomas.

“Queremos seguir las instrucciones de la Unión, que nos está ayudando mucho a través del Oficial de Desarrollo, José Rubino. Y para ellos, lo más importante es que tengamos infantiles y rugby femenino. Así que eso es lo que más queremos sumar”, comentó Campero.

“Nuestro sueño es que Lomas lo sienta a Marcos Paz como su club, que los padres vayan a ver a sus hijos jugar. Ese es nuestro máximo objetivo”, cerró Cruz.

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